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Ciudades inteligentes y éticas

La Fira de Barcelona acoge dos eventos clave para el futuro del urbanismo y de las sociedades sostenibles

El mundo no para de urbanizarse. La población global se concentra en ciudades cada vez más grandes y derrochadoras de energía. Los desarrolladores de tecnologías smart city (ciudad inteligente) llevan años trabajando por facilitar la eficiencia en busca de la sostenibilidad, sobre todo medioambiental. Ahora, un paso más allá consiste llevar a cabo procesos donde también quepa el empoderamiento ciudadano y la participación democrática con el objetivo de sentar las bases de toda una economía para el reciclaje, conocida como economía circular. Todo para intentar revertir el proceso de desgaste acelerado de los recursos y las personas que vive el planeta. La cita de este sector en la capital catalana abordará entre el 15 y el 17 de noviembre las últimas tendencias en la aplicación de la tecnología para la transformación urbana sostenible con más participación que nunca: 600 ciudades, 412 ponentes y empresas de la industria de soluciones urbanas inteligentes.

Desde hace varios años, importantes capitales están planteando un nuevo paradigma que supera al estado-nación: las ciudades en red. Recientemente, las alcaldesas de Barcelona y París, Ada Colau y Anne Hidalgo, han insistido en la necesidad de una mayor cooperación entre metrópolis y han firmado acuerdos de reciprocidad entre ambas ciudades. El Smart City Expo World Congress (SCEWC) pretende también ir en esta dirección y por eso contará con un enfoque especial donde "conceptos como el commoning, la economía circular y el uso ético del big data serán clave", explica la organización de la Fira de Barcelona.

Ponentes destacados

De entre los 412 ponentes destacan Susan Etlinger, una de las voces más influyentes en la industria del big data y promotora del uso efectivo y ético de los datos sociales; el escritor y estratega político estadounidense David Bollier, impulsor del movimiento de los comunes (commons) que busca extender un sistema de gestión de recursos basado en las relaciones sociales dinámicas y el aprovechamiento de las tecnologías digitales; Parag Khanna, uno de los principales analistas geopolíticos del panorama internacional y experto en el papel clave de las ciudades como motor del desarrollo mundial en el futuro; y Ellen MacArthur, una navegante británica retirada y una de las principales impulsoras de la economía circular.

La presencia de esta última cobra especial importancia. El encuentro de este año se celebrará conjuntamente con la Cumbre Europea de Economía Circular, una iniciativa que cuenta con la colaboración de la fundación que dirige MacArthur. La economía circular, explican desde el congreso, "apuesta por el rediseño de los procesos económicos y productivos para centrarlos en la reutilización y aprovechamiento de materiales y recursos. Esta forma de economía se contrapone al actual modelo lineal que mantiene un diseño de producción y consumo estructurado en la extracción, fabricación, utilización y eliminación de productos, y que muchos expertos coinciden en señalar que ha agotado sus límites".

El programa aborda siete ejes —tecnología, sociedad, gobernanza, sostenibilidad, movilidad, seguridad e innovación—, que actualmente están presentes en todos los foros de debate sobre el asunto y que suponen los principales retos actuales de las ciudades, según se desprende de las conclusiones de los recientes encuentros de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos de Bogotá y Habitat III, la conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible.

Además, la cumbre sobre ciudades inteligentes volverá a premiar a las iniciativas más innovadoras con galardones en tres categorías: ciudad, proyecto y el Innovative Global South. Este último premio, organizado conjuntamente con la Asamblea General de Socios para Hábitat III de la ONU, se entregará por primera vez en 2016 y pretende reconocer las ideas más innovadoras que abordan los desafíos mundiales más acuciantes en el denominado Sur Global (Global South) que comprende Asia, África y América Latina. Según explica la organización, los Global Smart City Awards ya han recibido un total de 259 candidaturas provenientes de 45 países.

El futuro del agua a debate

El agua es uno de los factores fundamentales de la existencia del mundo que conocemos y al que cada vez está más en riesgo el acceso. Todos los indicadores apuntan a que en el futuro será un elemento escaso y posiblemente, motivo de disputa. Por eso, cada vez son más los agentes económicos y sociales que defienden el valor real del agua como motor de desarrollo. La Fira de Barcelona acoge el primer congreso que servirá para debatir sobre la gestión del ciclo integral del agua, infraestructuras de proximidad, protección del entorno y economía inteligente.

Según la OCDE el 40% de la población mundial vive en zonas de estrés hídrico y la demanda de este valor se incrementará un 55% en el año 2050. Durante los tres días del salón se celebrarán 30 sesiones y ocho mesas redondas contando con 80 expertos en la materia. Las ponencias girarán en torno a tres conceptos clave: la resiliencia, es decir, la capacidad de sobreponerse y controlar situaciones adversas como la desertificación, las sequías o inundaciones; la gobernanza, donde se contrapondrán sistemas con un predominio de la gestión privada con sistemas de gestión pública y se analizará el modelo mayoritario actualmente vigente en España, de carácter mixto; y la financiación, eje en el que se debatirá cómo sufragar tanto la renovación de infraestructuras obsoletas como la construcción de otras nuevas presentando posibilidades de la inversión público-privada.

El coordinador científico del programa y presidente de la Plataforma Tecnológica Europea del Agua, Tomas Michel, señala un cuarto reto: "convertir el agua en un elemento más de la economía real, reconociendo su valor real y preocupándonos de cubrir las necesidades de las personas (en las ciudades), de la producción de alimentos (en la agricultura) y de las fábricas (en la industria)". "Para ello es necesario que territorios y usuarios dejen de competir por el agua, para pasar a invertir y colaborar en nuevas relaciones donde todos ganan", explica.