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Entrevista a Motoshige Itoh

“Japón busca el equilibrio entre el control del déficit y el crecimiento”

El economista, uno de los padres intelectuales del ‘Abenomics’, explica que el envejecimiento demográfico dificulta la consolidación fiscal

Motoshige Itoh, economista y asesor del primer ministro japonés Shinzo Abe. EL PAÍS

Motoshige Itoh es profesor de Economía de la Universidad Tokio y como miembro del consejo asesor en política fiscal del primer ministro de Japón, Shinzo Abe, uno de los padres intelectuales del llamado Abenomics, el término que define el estímulo monetario a gran escala, el incremento de gasto público y las reformas estructurales. Itoh, que dio una conferencia en el CIDOB de Barcelona, admite que, tras cuatro años con esa receta, la economía nipona sigue sin despegar.

Pregunta. ¿Por qué esa fórmula no ha dado resultados?

Respuesta. Cuando empezamos a aplicar esas políticas a finales de 2012, China o Estados Unidos estaban en mejor forma. Cuatro años después, esos países y Europa no están tan bien y estamos sufriendo la ralentización del crecimiento global. Eso afecta a las exportaciones, que son una parte muy importante de nuestra economía y obliga a alargar y ajustar el grado de desarrollo de Abenomics. Hicimos una gran política monetaria expansiva, ahora introducimos los tipos de interés negativos y hemos pospuesto la subida del IVA prevista para abril de 2017 a octubre de 2019. Esperamos que pronto sean visibles los resultados de esos estímulos.

P. La deuda de Japón alcanza el 250% del PIB. ¿Hasta cuándo van a poder sostener la política de estímulos fiscales?

R. Hace cuatro años estábamos en una situación muy peligrosa porque el déficit público empeoraba. Pero ahora el déficit primario se está reduciendo de forma rápida y está alrededor del 3% gracias al aumento de los ingresos del Estado. La deuda crece porque seguimos teniendo déficit, pero eso cambiará.

P. En Europa tras un periodo de estímulos vino otro de austeridad. ¿Pasará eso en Japón?

R. La deuda es una preocupación tanto para Europa como para Japón, pero su naturaleza es muy distinta. El origen de la nuestra es la crisis de 1990. En Europa, en cambio, creció muy rápidamente tras la crisis financiera y la de Grecia. Lo importante es que nuestra posición fiscal está mejorando.

P. ¿Y es posible ese equilibrio entre consolidación fiscal y crecimiento?

R. Es lo que buscamos. La consolidación fiscal es importante, pero también el crecimiento, porque eso permite aumentar los ingresos fiscales. Pero hay que tener en cuenta que una de las cosas que más dificultan la consolidación fiscal en Japón es el envejecimiento de la población, que implica gasto en pensiones, salud o atención a gente mayor. Somos una sociedad envejecida y eso es un problema estructural que requiere reformas que no pueden llevarse a cabo en uno o dos años, sino a largo plazo.

P. ¿Han avanzado lo suficiente las reformas?

R. Después de que Abe fuera elegido primer ministro en 2012 empezó esa tarea. Insisto, no es algo que se pueda hacer en poco tiempo. En el mercado laboral queda por hacer, pero también se ha hecho mucho. Se ha avanzado en la incorporación de la mujer al trabajo o en los órganos de gobierno de las empresas. Ha sido muy importante la liberalización del comercio. En concreto, el Tratado de Comercio Transpacífico (TTIP). Aún está negociándose con EE UU, pero ha permitido seguir adelante con reformas domésticas como la del sector agrario, la parte más complicada.

P. ¿Qué resultados dio la política monetaria expansiva?

R. Si vemos la media de la inflación antes de la expansión cuantitativa [QE], esta era del 0,6%. Después pasó a ser del 0,5%, por lo que sobre la inflación no tuvo unos grandes efectos. Eso nos lleva a centrarnos en otro tipo de políticas, porque el QE tiene unos ciertos límites y por eso se mantienen los tipos de interés negativos.

P. ¿Les afecta el Brexit?

R. A largo plazo, nos lo tomamos seriamente, porque hay una gran actividad de empresas japonesas en Reino Unido. Hasta ahora no ha habido cambios, pero si las empresas piensan que puede haberlos se pueden llevar parte de la producción a otros países.