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Samsung eleva las pérdidas por el Note 7 hasta los 4.900 millones de euros

El fabricante tecnológico surcoreano estima que la crisis se extenderá hasta el primer trimestre de 2017

Un usuario carga un Samsung Galaxy Note 7. EFE

El fabricante tecnológico surcoreano Samsung Electronics ha vuelto a revisar sus previsiones por la paralización de la producción y venta de su móvil Galaxy Note7 elevando hasta los 6,1 billones de wones (4.900 millones de euros) el impacto de esta medida en sus beneficios operativos hasta el primer trimestre de 2017.

Samsung aseguró, en un nuevo comunicado, que espera un impacto negativo adicional de unos 3,5 billones de wones (2.400 millones de euros) entre el cuarto trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017 como consecuencia de la interrupción de las ventas de este dispositivo.

La marca ya había advertido este martes al mercado de que sus cuentas del tercer trimestre de 2016 se verían afectadas negativamente por este problema, rebajando su beneficio operativo en 2.100 millones de euros en el tercer trimestre del año, frente a la previsión publicada el pasado 7 de octubre, antes de que se anunciara la retirada del Note 7.

"En el futuro, Samsung Electronics planea normalizar su negocio de móviles mediante la expansión de las ventas de modelos emblemáticos como el Galaxy S7 y el Galaxy S7 edge", apuntó la multinacional en su nuevo comunicado.

Las acciones de Samsung han caído más de un 8% esta semana, con una pérdida de 18.000 millones de euros en su capitalización bursátil, aunque en las dos últimas sesiones se está recuperando por los inversores que creen que la compañía ya ha reaccionado frente a la debacle del Note 7 y que se recuperará a largo plazo.

Agencias de calificación

A ello se suma la robustez de sus cuentas, tal y como han destacado esta semana varias agencias de calificación tras asegurar que no modificarán de momento su valoración crediticia. Fitch o Standard & Poor's han alabado su abundante liquidez, lo diversificado de su cartera de productos o los buenos rendimientos operativos de sus otras ramas de negocio, como pantallas o semiconductores.

No obstante, sí han subrayado la necesidad de que la empresa trate de detallar cuanto antes y de manera transparente la naturaleza de los fallos que llevaron a más de cuarenta unidades de su Galaxy Note 7 a incendiarse súbitamente, sobre todo por los efectos que pueda tener para
su imagen a largo plazo. Si los consumidores empiezan a temer por la honestidad de la compañía surcoreana de las tres estrellas y a dudar de su hardware apostarán por comprar los productos de Apple, su competidora directa, u otros rivales que vienen recortando terreno como la china Huawei.

La empresa afrontará igualmente el próximo 27 de octubre una complicada junta de accionistas, y no sólo porque éstos esperen un mensaje tranquilizador para los consumidores. Por un lado, se someterá a votación el que el vicepresidente Lee Jae-yong pase a ser miembro de la junta directiva.
Jae-yong es el virtual cabecilla de la empresa dado que Lee Kun-hee, su padre y actual presidente de Samsung Electronics, está apartado de la vida pública desde hace más de dos años debido a su delicada salud.

Más allá del debate sobre la propia gestión de Jae-yong, la junta planteará una nueva oportunidad para poner en tela de juicio la gobernabilidad de los grandes "chaebol" (los conglomerados empresariales surcoreanos),  cuyos puestos de mayor responsabilidad siguen siendo hereditarios.

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