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ANÁLISIS

Seguros y estabilidad financiera

La era de los tipos de interés ultrabajos puede poner al sector contra las cuerdas

Con razón el FMI muestra una preocupación sobre el impacto de "una era de bajos tipos de interés" en la estabilidad financiera en su Global Financial Stability Report (GFSR) de la pasada semana. El foco de atención dominante del informe sigue siendo el sistema bancario. Su accidentada navegación dentro de un marco trufado cada vez más de un evidente cambio del modelo de negocio, junto con un escenario de débil crecimiento y tipos ultrabajos, lo está situando contra las cuerdas. La espectacular caída de 430.000 millones de euros del valor de mercado agregado de los bancos cotizados en los países avanzados en los tres primeros trimestres del año es suficientemente expresiva de su difícil situación. La atraviesan particularmente la banca europea y la japonesa.

Ahora bien, de forma creciente, en este y en otros informes de organismos internacionales recientes, se abunda en la no menos preocupante posición en la que con una perspectiva de medio plazo se encuentra el sector seguros. Al fin y al cabo, un shock de tipos ultrabajos y duraderos en el tiempo es no menos relevante para este sector. Bien es cierto que las vías y la velocidad de transmisión de sus efectos operan de forma distinta que en el negocio bancario.

En el caso de la banca la compresión de márgenes es consecuencia, además de otros factores no despreciables (balances aún dañados, falta de eficiencia,...), de su dificultad o incapacidad para trasladar al coste de los pasivos minoristas, en la misma intensidad, la reducción extrema de tipos (hasta niveles negativos en Europa y Japón) propiciada por las políticas monetarias cuantitativas impulsadas por los bancos centrales. En casos como el sistema bancario español dicha compresión de márgenes se ve además exacerbada por la importante presencia en su activo de carteras (hipotecas) todavía indiciadas mayoritariamente a tipos variables. El impacto sobre los márgenes es inmediato y muy brusco; aún más en Europa y Japón donde actividad crediticia se mantiene débil.

En el caso de compañías aseguradoras también se ven impactados los márgenes. Sobre todo en aquellas del negocio de vida con compromisos garantizados a largo plazo (situación más propia en este caso de países como Alemania y Japón), pero su manifestación es más lenta. Se produce de forma progresiva, a medida que se van sustituyendo a su vencimiento activos con mayor remuneración por nuevos adquiridos a tipos más bajos. Por tanto, el impacto adverso se diluye más en el tiempo.

También es cierto, no obstante, que su perdurabilidad será mayor, tanto más cuanto más dilatado se manifieste el escenario de tipos bajos y mayor sea la rotación de sus carteras de activos. Esta última consideración es la que llevan al FMI y a otros organismos a alertar de forma creciente acerca del riesgo latente a medio plazo sobre la estabilidad financiera global de algunas aseguradoras y planes de pensiones. Ello está siendo descontado también por el mercado en forma de severo castigo en sus valoraciones. Lo paradójico es que la propia respuesta del sector en el escenario actual, adquiriendo de forma masiva activos de mayor duración para recomponer el matching de sus carteras con los flujos comprometidos, autogenera una endiablada presión adicional a la baja sobre los tipos a largo plazo.

Daniel Manzano e Iratxe Galdeano son profesores de Afi, Escuela de Finanzas Aplicadas.