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El Euríbor se cuela en las aulas

Los profesores que imparten educación financiera piden que se incluya en el currículo de los alumnos

Susana Lozano, profesora del Colegio Ramón y Cajal de Madrid
Susana Lozano, profesora del Colegio Ramón y Cajal de Madrid

 “El primer día de clase se les veía asustados, pero al final del curso se convirtió en su asignatura favorita”. María José Soto es profesora de Economía en el IES As Barxas de Moaña (Pontevedra) e imparte la materia de educación financiera a niños de 1º y 4º de la ESO. “Tratamos de que sea muy práctica y poco teórica. Hacemos un blog, hemos ido a un banco a enseñarles cómo se negocia un préstamo... En definitiva, les acercamos al mundo del dinero con ejemplos de aquellas cosas que ven todos los días en sus casas. Eso les anima mucho”, señala.

Este centro gallego es uno de los colegios e institutos que participan en el programa desarrollado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España (BdE). Los supervisores, en colaboración con el Ministerio de Educación, les suministran material didáctico a los centros para que puedan familiarizar a los alumnos con los conceptos básicos del mundo financiero. “Es una asignatura imprescindible porque las personas, desde edades muy tempranas, se enfrentan a decisiones que afectan a su bolsillo. No se trata de enseñar desde el adoctrinamiento sino desde el aprendizaje. Lo que se pretende es que se manejen de forma autónoma y que tengan una visión crítica de las cosas”, destaca Susana Lozano, profesora del Colegio Ramón y Cajal de Madrid.

“Se nota que los niños están muy motivados porque se habla de la vida misma”

La enseñanza financiera, de momento, no forma parte del expediente académico de los alumnos y se imparte solo en algunos centros de manera experimental. La CNMV y el BdE aspiran a extender al mayor número posible de centros esta materia y que en un futuro cuente para el currículo de los alumnos. “Yo sería partidario de incluir la asignatura en el expediente. Es muy valiosa. A los niños se les ve muy motivados porque se habla de la vida misma. Mientras en otras asignaturas se habla de cosas más abstractas, en educación financiera ven una aplicación práctica”, destaca Enrique Quintanar, profesor del Colegio Compañía de María de Albacete.

Otras experiencias

En el caso de Nueva Zelanda, desde 2004, la Comisión para la Jubilación logró incluir la educación financiera en el currículo. En Australia se imparte esta asignatura de manera obligatoria en las escuelas desde los tres a los 10 años aproximadamente; en Escocia es una materia oficial desde el curso 2008/2009, mientras que Inglaterra oficializó su cotenido en 2014. “Los alumnos me hacen muchas preguntas. En clase les explicamos nociones básicas como el funcionamiento de las hipotecas, los préstamos o el comercio electrónico y hablamos de la importancia del ahorro”, dice Quintanar.

El próximo 3 de octubre se celebra el día de la educación financiera. Con motivo de esta jornada diferentes organismos, públicos y privados han presentado estudios en los que se pone de manifiesto el déficit de conocimientos financieros de la población española. El estudio promovido por el Instituto Aviva, por ejemplo, destaca que más de la mitad de los españoles no distingue entre PIB e IPC. Otra conclusión llamativa de este trabajo es que un 69% de los encuestados afirma que hubiera tomado decisiones financieras más responsables si hubiera recibido más educación sobre finanzas en la etapa escolar. Además, el 35,6% de los ciudadanos, según Aviva, no comprende ni sabe explicar los conceptos básicos incluidos en su nómina

“La crisis está muy interiorizada en estas edades y quieren saber cuál es su origen”

“¡Me quedé alucinada cuando supe que niños de 13 o 14 años ya usan las tarjetas de crédito de sus padres para bajarse juegos de la tableta! Esta generación ya sabe lo que son las tarjetas prepago, tienen móvil... y urge que sepan los riesgos desde pequeños. Además, hay que formarles para que usen las finanzas desde un punto de vista ético”, destaca María José Soto.

Desde la CNMV y el BdE recuerdan que las generaciones más jóvenes no solo se enfrentarán a una mayor complejidad de los productos financieros, servicios y mercados, sino que, además, una vez adultos, posiblemente afrontarán más riesgos financieros que sus padres. “En particular, las futuras generaciones se van a enfrentar a retos importantes a la hora de planificar su ahorro para la jubilación y la cobertura de sus necesidades de salud”, recuerdan en su Plan de Educación Financiera.

Los niños que hoy asisten a clases de educación financiera, con edades comprendidas entre los 12 y los 14 años, son hijos de la crisis. Muchos de ellos han visto de cerca el desempleo de sus familiares o el fiasco sufrido por determinados productos financieros. “El tema de la crisis está muy interiorizado en estas edades. Todos son conscientes del alcance que ha tenido y quieren saber cuál es su origen”, asegura Susana Lozano. “Te encuentras con casos de niños que explican a sus compañeros que su padre tenía una empresa con 40 trabajadores y la tuvo que cerrar”, concluye Enrique Quintanar.