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Las Bolsas superan el ‘Brexit’ pero crece su dependencia de los bancos centrales

El Banco Internacional de Pagos avisa de que persisten las dudas sobre si actualmente los mercados reflejan de verdad los riesgos futuros

Las Bolsas de todo el mundo reaccionaron en junio con pánico al resultado del referéndum del Brexit. Sin embargo, el Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), considera que los mercados han sido capaces de sobreponerse al primer shock. Aun así,  el coordinador de los bancos centrales de todo el mundo advierte de que las Bolsas se han vuelto muy dependientes de las decisiones sobre políticas monetarias y recuerda, además, que persisten las dudas sobre si actualmente los mercados reflejan de verdad los riesgos futuros a los que se someten los activos. Eso, dice, solo el tiempo lo dirá.

Agentes de bolsa trabajan en el parqué de Nueva York, Estados Unidos
Agentes de bolsa trabajan en el parqué de Nueva York, Estados Unidos EFE

"Durante el periodo de turbulencias, los mercados conservaron su buen funcionamiento y la liquidez del mercado —que tanto preocupaba— aguantó el golpe, sin mostrar síntomas de disparidad", considera Claudio Borio, Jefe del Departamento Monetario y Económico del BIS, a raíz de la publicación de su informe trimestral. Las acciones de los bancos centrales (con programas de liquidez, tipos bajos y mensajes tranquilizadores) ayudaron a frenar el golpe. Sin embargo, el organismo recuerda que los mercados pueden estar vivendo en una excesiva dependencia con esos mismos bancos centrales.

La calmada reacción de los mercados, apunta Borio, alimenta "la persistente pregunta" acerca de "si los precios del mercado reflejan plenamente los riesgos futuros". "En los últimos días, parece haberse intensificado las dudas sobre las valoraciones, que solo el tiempo resolverá. Los acontecimientos en el periodo analizado han ilustrado una vez más hasta qué punto los mercados se han vuelto dependientes de los bancos centrales".

Un ejemplo claro de la excesiva atención que las Bolsas prestan a cada paso que dan los gobernadores son las fuertes bajadas que registraron hace unos días, solo porque un miembro de la Reserva Federal planteó si no era ya el momento de subir tipos en Estados Unidos. "Cada vez resulta más evidente que los bancos centrales han estado sobrecargados durante demasiado tiempo", cree Borio. "Es fundamental conseguir una combinación de políticas más equilibrada para guiar la economía mundial hacia una expansión más robusta, equilibrada y sostenida", solicita.

Por otra parte, recuerda el reto que supone para la banca el entorno de tipos bajos provocado por las acciones de los bancos centrales, enfocadas a estimular la economía y elevar la inflación, pero que dificulta la rentabilidad a medio y largo plazo de las entidades. Y de rebote, advierte, puede retrasar el saneamiento de sus balances.

El susto del Brexit

Las Bolsas superan el ‘Brexit’ pero crece su dependencia de los bancos centrales

"Todo comenzó con la sorpresa mayúscula del 23 de junio, que pilló a los mercados con el paso cambiado: el resultado del referéndum en el Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea", recuerda Borio. En los días inmediatamente posteriores, las Bolsas se desplomaron, la volatilidad se disparó, los diferenciales de rendimiento se ampliaron y la libra esterlina cayó hasta mínimos de 30 años.

"Los mercados perdieron con creces lo ganado la semana anterior, cuando daban por sentada la victoria de los defensores de la permanencia, que, sin embargo, no quedaba tan clara en las encuestas". Aun así, el BIS cree que el caos no se apoderó de los mercados, ya que la liquidez se mantuvo y en pocos días se recobró la calma. "Pese a la aguda reacción inicial de bajada, las condiciones de mercado permanecieron ordenadas, el volumen de intercambio fue elevado, y los valores pronto se recuperaron", señala el informe trimestral. Los bancos centrales, apunta, tuvieron mucho que ver. "Los bancos centrales han tenido un efecto tranquilizador y han relajado aún más sus políticas en los últimos meses, a medida que los mercados disonantes ponían en duda las perspectivas y la valoración de los riesgos subyacentes". Señala, por ejemplo, las medidas de liquidez adoptadas inmediatamente por el Banco de Inglaterra.

La ventaja del Brexit, cree Borio, era que pese a que el resultado del referéndum fue una sorpresa, la fecha de la posible turbulencia estaba apuntada en el calendario, y los planes de emergencia sobre la mesa. "Tanto los mercados como las autoridades tuvieron tiempo de sobra para prepararse", considera. "Los bancos centrales se apresuraron a lanzar un mensaje tranquilizador, tanto a título individual como mediante comunicados conjuntos, confirmando su disposición a prestar apoyo a los mercados, instituciones y a la economía en general si fuera necesario. Aun así, la rapidez de la recuperación sorprendió a muchos, vista la incertidumbre política y económica que había generado el resultado de la votación", reconoce el jefe del Departamento Monetario y Económico del BIS.

Baja rentabilidad de los bonos

Capítulo aparte merecen para el BIS los mercados de bonos. Los planes de estímulo, los tipos bajos o incluso a cero y las compras masivas de deuda por parte de los bancos centrales han rebajado la rentabilidad de las emisiones soberanas. En parte, eso ha podido provocar que los inversores se interesen por los mercados de renta variable, incluso en medio de momentos de turbulencias, en una búsqueda de mayor rentabilidad que en la renta fija.

Preocupación por el exceso de crédito en China

Las estadísticas del Banco Internacional de Pagos señalan que los indicadores de estrés bancario en China se han elevado hasta niveles récord, por la excesiva acumulación de deuda. La ratio entre el PIB y el crédito a largo plazo se sitúa en el 30,1%, la más elevada desde que hay registros en este país, que arrancan en 1995. También supera con creces la ratio del resto de países analizado, que incluyen toda la zona euro. Y cualquier nivel por encima del 10% es una señal de riesgo, ya que los bancos del país podrían requerir una recapitalización.

"Los rendimientos de los bonos siguieron reduciéndose y las curvas de rendimiento aplanándose, la típica señal de alerta de unas perspectivas de crecimiento bajo. A esto se añadieron comentarios que auguraban un avance lento de la economía mundial durante mucho tiempo", recuerda Claudio Borio. El volumen global de deuda soberana negociada con rendimientos negativos alcanzó nuevos máximos durante el verano.

Por su parte, los participantes en los mercados han presionado aún más a la baja las tasas de interés, ya fuera en un intento de buscar duración para cubrir sus pasivos a largo plazo (como en el caso de los fondos de pensiones y las compañías de seguros) o para obtener rendimientos adicionales cada vez más escasos. "El resultado han sido tasas de interés persistentemente muy bajas e incluso rendimientos de la deuda negativos para vencimientos muy largos", señala el BIS. La deuda corporativa ha seguido los pasos de la deuda soberana y, según el informe del BIS, algunas fuentes han cifrado hasta en el 30% el volumen de deuda corporativa con alta calificación crediticia que cotizaba con intereses negativos en la zona euro a finales de agosto.

La rentabilidad de la banca, en duda

Con este cóctel de Brexit, tipos bajos y una perspectiva de crecimiento reducido, los bancos están en el ojo del huracán. Sus acciones han sido especialmente castigadas. Y la brecha entre las entidades de EE UU, que mejoran sus resultados, y las de Europa y Japón, que se encuentran más estancadas. "La publicación en julio de los resultados de las pruebas de resistencia de los bancos en la zona del euro no sirvió de mucho, especialmente en jurisdicciones con niveles de morosidad obstinadamente elevados, de modo que los mercados prácticamente no se inmutaron", recuerda Mario Bondo. El informe trimestral recuerda que los exámenes revelaron que cinco entidades se quedarían cortas con los niveles exigidos en Basilea III de ratio del 7% de capital CET1, y dos tercios se quedarían por debajo del 10% de ratio.

La perspectiva de tasas de interés más bajas durante más tiempo ha tenido un doble efecto. Por un lado, cree el BIS, ha fomentado el giro hacia la renta variable y una búsqueda de rendimientos más amplia, "generando las habituales señales de exuberancia". Por el otro, ha planteado serias dudas sobre la rentabilidad de las entidades bancarias, dado que las tasas de interés tan bajas y las curvas de rendimiento planas suelen erosionar sus márgenes de intermediación y reducir el coste de mantenimiento de préstamos improductivos, "retrasando con ello el necesario saneamiento de sus balances", advierte. Una economía con un crecimiento más potente, fuentes alternativas de ingresos y una reducción de la sobrecapacidad, apunta el informe trimestral, podrían amortiguar la pérdida de rentabilidad.