Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fuga de bodegas en la Denominación de Origen Rioja

El Gobierno vasco tramita la petición de 42 productores alaveses para realzar las singularidades de su comarca

Bodega Lar de Paula en Elvillar (Álava).

Este año el pisado de la uva y la cata del primer mosto que los amantes del vino disfrutarán el 18 de septiembre en Samaniego (Álava), durante la fiesta de la vendimia, tendrá un sabor especial. Desde 1902, año en el que se promulgó la primera Real Orden que determinaba el “origen” para los vinos de Rioja, lo normal ante la mundialmente conocida y apreciada Denominación eran las adhesiones, no las escisiones. Sin embargo, el Gobierno vasco ha iniciado ya los trámites para crear una nueva denominación de origen que ha bautizado Viñedos de Álava. La han firmado 42 bodegas, que de momento siguen en Rioja.

Son pequeñas y representan unos 14 millones de botellas en una denominación que avanza hacia los 400. “La DOC Rioja es muy eficaz para los grandes productores, pero para los pequeños representa la extinción”, coinciden varios de los afectados. Artadi fue la primera bodega en abandonarla en diciembre de 2015 con un mensaje que después el resto ha hecho suyo: “Regiones vitivinícolas de reconocido prestigio como Burdeos (tiene 52 subdenominaciones), Borgoña (96) o Champagne ofrecen al consumidor vinos reflejo de zonas determinadas y que han sabido poner en valor estas diferencias como algo enriquecedor, lleno de contenido”.

Las 42 bodegas de la Asociación de Bodegueros de Álava, ABRA, no lo han conseguido en el seno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja. La gerente de la asociación, Inés Baigorri, opina que “el futuro, en nuestro caso no puede estar basado en el volumen, en una producción mayor, sino en la calidad”. Uno de los productores de vino que respalda la nueva denominación explica que “no es lo mismo hacer un vino a gran escala, a escala industrial, que de forma artesanal, y no es de recibo que el Consejo Regulador no permita que se explique en la etiqueta”.

Un anuncio en el Boletín Oficial del Estado, posiblemente en octubre debido al adelanto electoral vasco, abrirá el periodo de alegaciones a la nueva denominación. Durante dos meses cualquiera que se considere afectado podrá oponerse. Transcurrido el plazo, el Gobierno vasco resolverá en el Boletín Oficial vasco y lo comunicará al Ministerio de Agricultura, que a su vez deberá transmitir la solicitud a la Comisión Europea. Será esta la que finalmente fijará fecha para presentar la documentación requerida y, con todo el expediente, resolverá.

Fuentes del Consejo Regulador lo consideran un error ahora que sí permiten mayor visibilidad a las subzonas, porque la proyección internacional que ha logrado la marca Rioja abre directamente muchos mercados. Sin embargo, consolidar una nueva va a resultar costoso y muy lento. En ese escenario de confrontación, Rioja sigue creciendo. Los 143,4 millones de litros comercializados en el primer semestre de 2016 bajo la denominación de Rioja son cinco millones de litros más que en el mismo periodo de 2015, lo que permite rozar ya los 400 millones de botellas anuales.

Reglas insuficientes

“Nunca ha sido una batalla política, sino una demanda legítima al Consejo Regulador para valorizar las singularidades de la Rioja Alavesa”, argumenta Baigorri. El Consejo Regulador permite la tipografía diferenciada de las tres subzonas: Rioja Alavesa (al norte del Ebro), Rioja Alta (viñedos de la comunidad de La Rioja, entre Haro y Logroño, al sur del río Ebro) y Rioja Baja (Sureste de la región entre La Rioja y Navarra), algo insuficiente para ABRA, ya que no permite especificar si son vinos de finca o de valles. Los viñedos alaveses ocupan 12.934 hectáreas, en La Rioja se extienden por 43.885 hectáreas y en Navarra producen uva en 6.774. Pero hay planes para aumentar las hectáreas de viñedos en la comunidad de La Rioja.

Los pequeños bodegueros alaveses defienden un mercado basado en la demanda, no en el crecimiento continuo de la producción. “Antes con ocho hectáreas un productor podía vivir, ahora no. El volumen de la DOC es tan brutal que, sin darle al consumidor información más precisa del vino para que lo diferencie, los precios van para abajo”, critica otro de los firmantes de la nueva denominación.

El impacto económico es muy grande. En 2014 el negocio del vino de Rioja movió 1.200 millones, a lo que habría que sumar el industrial derivado del vidrio, los tapones, las cápsulas y todo lo relacionado con un creciente turismo del vino.

Más información