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El Tesoro de EE UU acusa a Bruselas de extralimitarse al investigar a Apple

Critica que la Comisión Europea actúa como una "autoridad fiscal supranacional", al reclamar a empresas estadounidenses millones de euros en impuestos impagados

Dos hombres pasan frente a un cartel publicitario de Apple
Dos hombres pasan frente a un cartel publicitario de Apple AFP

Las artimañas contables de Apple para evitar el pago de impuestos se están convirtiendo en arma arrojadiza entre las dos orillas del Atlántico. El Tesoro de Estados Unidos acusa a la Comisión Europea de actuar como una "autoridad fiscal supranacional", a raíz de la investigación que mantiene sobre Apple, que se enfrenta a tener que devolver más de 7.000 millones de euros por ahorrarse el pago de impuestos estableciendo su sede en países con tasas más bajas. 

Los roces entre Washington y Bruselas no son nuevos. El poder de la autoridad de la competencia europea ya desencadenó una agría batalla cuando se bloqueó la fusión entre General Electric y Honeywell hace dos décadas. Las aguas se calmaron, aunque siempre hubo mar de fondo. Ahora el departamento que dirige Jack Lew vuelve a levantar las espadas para tratar de evitar que la comisaria Margrethe Vestager actúe y ponga en cuestión la reforma acordada por el G20.

"La Comisión Europea no es un agencia tributaria", según dice el Tesoro de EE UU en un libro blanco publicado hoy (un informe del organismo), por eso considera que no puede reclamar el pago de impuestos a posteriori. Eso, añade, es responsabilidad de los países. EE UU, además, está en campaña electoral y los dos candidatos a las presidenciales incluyen la reforma del impuesto de sociedades en sus agendas. Es, de hecho, de los pocos asuntos donde demócratas y republicanos están de acuerdo que hay que resolver.

"La evasión fiscal de las empresas multinacionales es una seria preocupación para los Estados Unidos y los gobiernos de todo el mundo", señala el Tesoro de EE UU, citando las diferentes iniciativas presentadas para tapar este coladero de ingresos para las arcas públicas. Sin embargo, señala que el enfoque no es nuevo y critica que la Comisión tratar de "imponer recuperaciones de una manera retroactiva, porque eso establece un mal precedente para las autoridades fiscales de todo el mundo".

Por último, señala que el enfoque de la Comisión "socava los tratados fiscales de Estados Unidos y directrices sobre precios de transferencia internacional ya ampliamente aceptados en la comunidad impuesto global". Jack Lew, señala el Tesoro, ya escribió en febrero pasado a Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, para que "reconsiderara" estas acciones. En el informe cita el caso de Apple, el más reciente y todavía abierto, pero también anteriores pesquisas que llevó a cabo la Comisión Europea sobre empresas estadounidenses como Starbucks, Fiat-Chrysler y Amazon.

El temor de la Administración que preside Barack Obama es que la acción del ejecutivo comunitario contra Apple siente un precedente que afecte a otras compañías y sea seguido por otros países. Pero especialmente le preocupa el grado de poder que está ganando la dirección general de la Competencia, que va más allá de supervisar las operaciones entre empresas y la concesión de ayudas públicas.

Las maniobras de Apple para obtener beneficios fiscales en Europa están desde hace más de dos años en el foco de Bruselas, que debe decidir si considera las ventajas fiscales que le otorga Irlanda como ayudas de Estado ilegales. En 2014 la Comisión inició una macroinvestigación sobre la forma en que centenares de empresas canalizan el pago de impuestos en la Unión. Como resultado, dictaminó el pasado año que las multinacionales Starbucks y Fiat debían devolver entre 20 y 30 millones de euros cada una en impuestos atrasados a Holanda y Luxemburgo respectivamente. Fue el primer castigo, pero con otras grandes empresas como Amazon también bajo examen, no se espera que sea el último.

El caso de Apple y el trato fiscal favorable que recibe de Irlanda excede con mucho el dinero reclamado a ambas compañías. El banco de inversión de Apple, JP Morgan, eleva la cantidad en el peor de los escenarios hasta cerca de 17.000 millones de euros. Europa ha vuelto a convertirse este año en el segundo mayor mercado de la empresa por encima de China, por lo que el impacto para las cuentas de Apple no solo llegaría en forma de devolución de impuestos sino con el cambio en las reglas del juego fiscales. La filial italiana del grupo estadounidense ya tuvo que pagar 318 millones de euros a la Hacienda transalpina el pasado diciembre tras una investigación por fraude fiscal.

Doble imposición

El comité de finanzas del Senado de EE UU ya pidió al Tesoro que considerara la posibilidad de recurrir a la doble imposición a empresas europeas si la Comisión Europea seguía avanzando por este camino. El Departamento de Tesoro evita en este momento de las medidas que va a adoptar si finalmente se actúa contra Apple u otra corporación, como Amazon, que también es objeto de investigación.

Apple insiste en que todo lo que hace es perfectamente legal y apelará cualquier decisión de Bruselas. Se calcula que la firma de Cupertino tiene más de 220.000 millones de dólares en países con impuestos más favorables para las empresas, para lograr reducir la factura fiscal. Tim Cook, su consejero delegado, deja además claro que no repatriará los beneficios hasta que no establezca una tasa justa.

La maniobra del Tesoro de EE UU se conoce el mismo día en el que Cook cumple su quinto año al frente de Apple. El impuesto de sociedades está fijado en el 35%, de los más altos entre los países industrializados. Se acerca al 45% cuando se le suman los impuestos locales y estatales. Apple es la compañía que más dinero tiene aparcado en el exterior, una práctica que han puesto en marcha principalmente empresas del sector tecnológico.