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La Seguridad Social saca otros 8.700 millones del Fondo de Reserva

Es la mayor cantidad de dinero utilizada hasta ahora por el Gobierno para pagar las pensiones y deja la 'hucha' con 25.176 millones

Mariano Rajoy saluda a un grupo de jubilados en Melilla, el pasado diciembre EFE ATLAS

La Seguridad Social ha necesitado una ayuda extraordinaria para pagar las pensiones y la paga extra de julio. Ha retirado 8.700 millones del Fondo de Reserva, es la mayor retirada de una sola vez hasta la fecha. Tras esta operación ya solo quedan 25.176 millones de euros ahorrados en la época de bonanza, el equivalente a un 2,33% del PIB. A este ritmo, la llamada hucha de las pensiones se acabará a finales de 2017. Este movimiento es el enésimo que vuelve a poner de relieve la falta de financiación del sistema de pensiones y subraya cuál será uno de los primeros problemas que va a tener que afrontar el nuevo Gobierno, nada más constituirse.

Llegado el verano la tesorería de la Seguridad Social se enfrenta con uno de sus dos retos anuales: desembolsar la nómina mensual de julio y la paga extraordinaria de verano. Y desde 2012, como las cotizaciones no llegan para afrontar este desafío, el instituto previsor tiene que recurrir a los recursos que se ahorraron en la época de bonanza en el Fondo de Reserva. En esta ocasión ha echado mano de 8.700 millones, según el Ministerio de Empleo. Esta cantidad supera la de diciembre de 2013, cuando necesitó también 8.000 millones de euros.

Tras este gasto, el Fondo de Reserva asciende a 25.179 millones de euros —muy lejos ya de los casi 67.000 millones que fueron el techo de la hucha de las pensiones a finales de 2011—, el equivalente al 2,33% del producto interior bruto, según el valor nominal de los activos en que está invertido este dinero. Si se toma el precio de mercado la cantidad ahorrada asciende a 27.490 millones. Esto supone que la hucha apenas tiene recursos ya para afrontar tres nóminas mensuales (8.491 millones con los datos de julio) en los momentos extraordinarios en que el Gobierno tiene que recurrir a ella.

Este escenario aboca al Ejecutivo que salga del Parlamento elegido el pasado domingo —si en esta legislatura es posible— a afrontar pronto el problema de la financiación del sistema de pensiones. Todas las previsiones —oficiales y privadas— apuntan a que la Seguridad Social tendrá números rojos durante varios años más. Por ejemplo, la Autoridad Fiscal estima que, al menos, hasta 2021 el instituto previsor necesitará financiación adicional, es decir, cuatro años después de agotarse el Fondo si continúa con la tendencia actual.

Los partidos políticos son conscientes de la situación y ya han realizado propuestas. El Gobierno del PP lanzó en los presupuestos de 2016 la idea de financiar con impuestos las pensiones de viudas y huérfanos (más de 20.000 millones al año). El PSOE propuso en la campaña electoral crear un impuesto solidario que financiara a la Seguridad Social, una medida que Podemos ve con buenos ojos. Ciudadanos es el menos concreto de los cuatro grandes partidos y apunta a recuperar el consenso en el Pacto de Toledo.

La evolución de la ejecución presupuestaria durante los meses que van de 2016 ya hacía prever que este verano las necesidades de la tesorería de la Seguridad Social iban a ser superiores a las del año pasado por estas fechas. El año pasado en julio fueron necesarios 6.530 millones que Empleo obtuvo por una doble vía: el Fondo de Reserva (3.750 millones) y el excedente de la gestión de las mutuas (2.780 millones).

Desde 2012, el desfase entre los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social y el gasto en pensiones ha provocado que en este tiempo se hayan sacado 54.151 millones de Fondo de Reserva y, hasta diciembre, 8.130 millones del excedente de las mutuas. En la nota en la de Empleo no se aclara si en esta ocasión ha necesitado también dinero sobrante de las cotizaciones por accidentes de trabajo y enfermedades laborales. Con esta prevención, se puede calcular que el pago de pensiones contributivas en todo este periodo asciende a 62.581 millones.

Si se mide a precio de mercado, la cantidad ahorrada asciende a 27.490 millones. Sin embargo, por su valor nominal el dinero que queda en el Fondo de Reserva asciende a 25.179 millones de euros, el equivalente al 2,33% del producto interior bruto. Esta cantidad está muy lejos ya de los casi 67.000 millones que fueron el techo de la hucha de las pensiones a finales de 2011. No obstante, hay que tener en cuenta que el remanente que queda todavía no tiene por qué equivaler a la resta entre lo ya gastado y lo que queda, puesto que hay que sumar los rendimientos generados por los activos en los que se ha invertido el dinero hasta que ha sido necesaria su utilización.

Ya ha salido más dinero del que se ingresó

La época de bonanza permitió a la Seguridad Social lograr varios superávit que le llevaron a realizar aportaciones al Fondo de Reserva por 52.113 millones entre 2000 y 2010. Esa cantidad ya es menor que las disposiciones a las que ha recurrido el Gobierno desde 2012: con los 8.700 millones de julio suman 54.141 millones.

En cambio, en la hucha de las pensiones aún hay 25.176 millones. Esto es posible por los altos rendimientos de los activos en los que se ha invertido lo ahorrado: bonos del Estado español y, en menor medida, de Alemania, Francia y Holanda. 

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