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Toldos que dan oxígeno

Una nueva generación de estores y persianas es capaz de purificar el aire

Los toldos de las viviendas podrían convertirse en nuevos pulmones para las ciudades.
Los toldos de las viviendas podrían convertirse en nuevos pulmones para las ciudades.

Si las plantas pueden transformar el dióxido de carbono en oxígeno, las persianas también. El secreto es la fotocatálisis, que, al igual que la fotosíntesis, es capaz de eliminar dióxido de carbono y otros contaminantes habituales en la atmósfera mediante un proceso de oxidación activado por la luz solar.

El concepto no es nuevo, de hecho nace en los años sesenta y es el método empleado para limpiar el interior de la estación espacial internacional de la NASA. Pero su aplicación se va extendiendo a más industrias. La última han sido los elementos de protección solar, como persianas, estores, toldos y demás objetos de interiorismo. El objetivo es convertirlos en pulmones de las ciudades al ser capaces de disminuir los niveles de contaminación.

La empresa Persax, marca de fabricación 100% española, en colaboración con la compañía Pureti, de origen americano, acaba de lanzar al mercado español una línea de productos que ya están a la venta y que incorporan una sustancia química acuosa y transparente que convierte los toldos, persianas, estores o celosías en elementos purificadores.

Los equipara a los beneficios que tiene un árbol. Según la compañía, cuyos ensayos han sido dirigidos por la Universidad de Alicante, un metro cuadrado de esta sustancia equivale a tener un árbol en casa, por lo que "una fachada de 1.000 metros cuadrados equivale a todo un bosque de 1.000 árboles purificando el ambiente", explica Lorenzo Herrero, director adjunto de Persax.

Un metro cuadrado de sustancia equivale a tener un árbol en casa

El líquido, que simplemente se pulveriza sobre el tejido, "está compuesto por dióxido de titanio y aplicado a las superficies realiza una acción de fotocatalización, una reacción de oxidación similar a la fotosíntesis de las plantas, que cuando reciben luz solar pueden transformar el dióxido de carbono en oxígeno", explica Javier Poveda, ingeniero químico de Persax. Una vez oxidadas, las partículas se transforman en materia inerte, una especie de polvo que al ser pesado es arrastrado por la lluvia si se trata de elementos de exterior o cae al suelo si es en interiores. Además de descontaminante, es antibacteriano y autolimpiable.

Cualquier superficie es susceptible de convertirse en fotocatalítica. De hecho, consideran que sería bueno que la normativa de construcción obligara a los promotores a aplicar la sustancia en los edificios de viviendas, de la misma forma que se exigen paneles solares.

Cuanta más radiación solar, más eficaz y rápido. En interiores, para acelerar, puede ser necesaria una lámpara de luz ultravioleta. El producto se entrega al cliente testado y certificado y con una garantía de unos cinco años. De ocho a 10 años deja de ser efectivo. La empresa estudia ahora si en ese momento será necesario cambiar el elemento o puede acudir un operario al domicilio a realizar una nueva pulverización.

"El departamento técnico aplica la sustancia en el elemento de protección solar, atendiendo a unos valores y porcentajes exactos, para que la solución produzca el resultado deseado", dice Beatriz Ochoa, directora de marketing de Persax. Por este motivo, no garantizan los mismos efectos si lo realizara el particular por su cuenta en un elemento antiguo. El precio de venta al público supone un incremento de en torno 25 euros por metro cuadrado. Por ejemplo, en un toldo de nueve metros cuadrados de tejido el coste sería de 225 euros.

En interiores, un estor tratado es capaz de limpiar el aire de la habitación de humos, polvo, agentes alérgenos y malos olores. Si en la vivienda hay fumadores, se consigue reducir la cantidad de nicotina en el aire en un 84% en 20 minutos, según los cálculos de la empresa. "Por esta razón, ha sido reconocido por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) como producto apropiado para ayudar a niños con enfermedades respiratorias. Una solución para hospitales, colegios, hoteles y restaurantes", añaden.

En persianas y fachadas exteriores es capaz de eliminar gran parte de las partículas de dióxido de carbono acumuladas en el ambiente y provocadas por los vehículos de combustión. "Reduce los componentes orgánicos volantes en un 50% que proceden del humo del tabaco, de los automóviles y de la materia orgánica en descomposición, y que pueden causar a corto plazo irritación, reacciones alérgicas y fatiga entre otros síntomas, siendo además los principales responsables de la destrucción de la capa de ozono. Acaba con los óxidos de nitrógeno, que son los causantes de la irritación ocular y problemas respiratorios. Y también con los óxidos de azufre, producidos por la contaminación", explican.