Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Empresas y familias bajan la deuda un 25% desde el inicio de la crisis

El sector privado reduce su pasivo en unos 70.000 millones de media al año

Vista de la fachada del Banco de España.
Vista de la fachada del Banco de España. EFE

Las empresas y familias han logrado reducir una cuarta parte de su deuda desde los niveles máximos alcanzados al comienzo de la crisis, según los datos publicados por el Banco de España hasta abril.

Aunque todavía se trata de unas elevadas magnitudes de deuda, la carga financiera del sector privado se está aminorando a una velocidad de vértigo. En unos ocho años, las sociedades no financieras y los hogares han recortado sus pasivos a razón de unos 70.000 millones por año, desde el entorno de los 2,1 billones de euros hasta los 1,6 billones registrados en la actualidad. Por dar una idea de lo que esto representa, con 70.000 millones se podrían abonar ocho mensualidades de las pensiones o adquirir todas las acciones juntas de Santander y Red Eléctrica.

Si se toma como referencia el Producto Interior Bruto (PIB), los pasivos de las familias y empresas han descendido desde unas cotas próximas al 210% del PIB hasta el 149%. Es decir, casi 60 puntos porcentuales en ocho años.

Se trata de unos de los procesos de desendeudamiento más intensos ocurridos en la historia reciente. Sólo se podría comparar con la reducción de deuda sobre PIB que protagonizaron las Administraciones Públicas españolas en la primera década de este siglo gracias a la burbuja inmobiliaria. Por aquel entonces, el volumen de la deuda pública prácticamente se congeló mientras crecía la economía y, sobre todo, la deuda privada. Por una parte, las familias se hipotecaron sin freno porque se consideraba que el precio de la vivienda nunca bajaría. Y por otra, las compañías se lanzaron a adquirir activos en el exterior y desarrollar la actividad inmobiliaria. Y todo ello a golpe de crédito, aprovechando las desgravaciones fiscales y unos tipos de interés que en realidad eran negativos una vez descontada la inflación.

Y así se alcanzó uno de los niveles de deuda privada más altos del mundo. En el caso de las empresas, su deuda sumó los 1,2 billones de euros en abril de 2009. Casi ocho años más tarde, las sociedades no financieras todavía acumulan 908.000 millones en préstamos, un 28% menos. En medio de una profunda crisis económica, semejante amortización de deuda se ha producido a fuerza de vender activos, incurrir en quiebras y recurriendo a la dación en pago de los activos apalancados. De hecho, buena parte del recorte de la deuda se achaca a unos 140.000 millones que debían las empresas inmobiliarias y que la banca sencillamente se ha tragado después de provisionarlo.

Respecto a los hogares, éstos han aligerado su carga financiera hasta los 717.000 millones de abril de 2016 frente a los 912.000 millones contabilizados en noviembre de 2008, una disminución del 21%. De estos 195.000 millones de caída del saldo, más de la mitad se corresponden con el vencimiento de hipotecas. No en vano, unos tipos extraordinariamente bajos han ayudado a que la amortización de los créditos hipotecarios sea mucho más rápida a partir de 2012.

No obstante, estos esfuerzos para reducir el saldo crediticio se han visto casi neutralizados por la escalada de la deuda pública. Con datos de marzo, el total de los préstamos a la economía española tan sólo ha bajado un 4% desde el inicio de la Gran Recesión y se sitúa en el 249% del PIB según las cifras desveladas este miércoles por el Banco de España.