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Bankia ha devuelto 1.200 millones a 190.000 accionistas afectados por la salida a Bolsa

La entidad tiene pendientes en los juzgados 33.000 reclamaciones por 400 millones

Sede de Bankia en Madrid.

Bankia ha devuelto 1.200 millones de euros a 190.000 accionistas que se hicieron con títulos de la entidad en su salida a Bolsa en julio de 2011. Ayer finalizó el plazo que la entidad abrió para que los pequeños ahorradores reclamaran su inversión en la red de sucursales. Estos inversores minoritarios podían recuperar con solo rellenar un formulario en una oficina el 100% de su inversión más un interés anual del 1% anual a cambio de renunciar a emprender acciones judiciales. Mediante este procedimiento, Bankia ha devuelto unos 700 millones a 135.000 personas.

Bankia detalla en su nota que 135.000 personas se han acogido al procedimiento que la entidad abrió el pasado mes de febrero por el que podían recuperar su inversión con un interés mínimo siempre que renunciaran a emprender acciones legales. En otros 55.000 casos, la entidad ha devuelto dinero a los inversores tras procesos judiciales, por importe de cerca de 500 millones. Bankia tomó la decisión de abrir el procedimiento en las oficinas debido a que perdía en los tribunales el 95% de los casos.

Según informa el banco que dirige José Ignacio Goirigolzarri, aún están pendientes en los juzgados unos 33.000 procedimientos por un “importe aproximado de 400 millones de euros”. Bankia asegura que provisionó en los años 2014 y 2015 unos 1.840 millones para hacer frente a las reclamaciones de los accionistas que acudieron a la salida a Bolsa.

En una sentencia de enero, el Supremo dio la razón a dos accionistas de Valencia y Oviedo que reclamaban su dinero. La sentencia obligaba a la empresa a devolver el dinero invertido por estos dos ahorradores basándose en que existían "graves inexactitudes" en el folleto de la oferta pública de títulos de la entidad, que se estrenó en Bolsa en julio de 2011. El Supremo confirmó dos sentencias de las audiencias provinciales que consideraron probado que la información reflejada en el folleto de la oferta pública “resultó incorrecta e inveraz en aspectos relevantes” y dio apariencia de una solvencia que no se correspondía con la realidad.

Sin embargo, la sentencia del Supremo solo afectaba a los pequeños inversores, los que compraron acciones por un importe menor de 250.000 euros. El tribunal dejó fuera de la sentencia a los inversores institucionales, por entender que estos inversores cualificados tenían otros medios para conocer más a fondo la situación real de la entidad, aparte del engañoso folleto. Las empresas e instituciones compraron acciones por valor de 1.237 millones. Bankia tiene pendiente 50 reclamaciones de institucionales por 35 millones. De los casos dirimidos ante los tribunales en este terreno, Bankia ha ganado uno y perdido siete, y asegura que los recurrirá al Supremo. Entre las empresas que compraron acciones están Mapfre (280 millones); el Santander (150); CaixaBank (100); Telefónica (80) o Iberdrola (50), según un listado publicado por El confidencial.

Bankia, resultado de la fusión de Caja Madrid, Bancaja y cinco pequeñas cajas más, salió a Bolsa el 20 de julio de 2011 a un precio de 3,75 euros por acción con la intención de captar entre 3.000 y 4.000 millones. Su entonces director, Rodrigo Rato, fue el encargado de tocar la campana para dar inicio a la sesión. El 60% de las acciones de la salida a Bolsa fueron a parar a pequeños inversores, convencidos merced a una frenética campaña en las oficinas. El otro 40% correspondió a inversores institucionales. El primer día de cotización cerró en tablas, gracias al apoyo de los colocadores, pero en lo sucesivo el mercado castigó duramente a una entidad con muchos problemas. A mediados de mayo de 2012, apenas 10 meses tras la salida a Bolsa, la acción había perdido más de un 60% y cotizaba a 1,17 euros.

La salida a Bolsa no supuso, como se pretendió, el balón de oxígeno que necesitaba Bankia. En febrero de 2012, para atajar los rumores sobre el futuro de la entidad, Rato declaró que “Bankia podrá seguir adelante en solitario sin ayuda pública y sin vender activos estratégicos”. Los resultados de 2011 habían sido pobres, con un beneficio de 309 millones y el Gobierno exigía entonces que provisionara 5.000 millones. Su exposición al ladrillo era muy elevada, de hasta 31.800 millones. A principios del mes de mayo, ante el deterioro del sector, el Gobierno anunciaba una gran reestructuración bancaria, que incluía la inyección de miles de millones para el saneamiento de Bankia. Por entonces se hablaba de una inyección de entre 5.000 y 10.000 millones. Era evidente que Rato no había sido capaz de enderezar suficientemente la trayectoria del banco y el 7 de mayo anunciaba su dimisión como presidente de la entidad. De hecho, antes de que finalizase ese mes de mayo, el nuevo presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, solicitaba al Estado ayudas por valor de 19.000 millones, que se sumaban a los 4.465 millones que ya había inyectado el Ejecutivo.

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