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El calvario de De Juniac en Air France-KLM

El nuevo jefe de IATA deja la dirección de la aerolínea y una carrera en empresas públicas

Alexandre de Juniac, nuevo jefe de IATA.  
Alexandre de Juniac, nuevo jefe de IATA.  

El currículo de Alexandre de Juniac, el todavía hoy presidente y director general de Air France-KLM, es prototípico francés. Formado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), donde se preparan las élites políticas y administrativas del país, De Juniac, de 53 años, trabajó en el gabinete de Nicolas Sarkozy cuando este era ministro de Presupuestos antes de aterrizar como secretario general en Thales, la compañía pública aeroespacial y de defensa. De ahí saltó al gabinete de la hoy directora del FMI Christine Lagarde cuando esta era ministra de Economía, y en 2011 accedió a la dirección de Air France, compañía participada por el Estado francés.

Su próximo puesto al frente de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) será, por tanto, el primer destino de este tecnócrata fuera del alcance directo del férreo intervencionismo del Estado francés. Con un pie fuera de Air France-KLM, De Juniac no ha dudado en achacar los problemas que sufre la segunda aerolínea de Europa a las cargas sociales de la compañía y la falta de flexibilidad del código laboral francés, lo que la sitúa en desventaja respecto a sus directos competidores.

Con una carrera en ascenso sostenido, los cuatro últimos años de Alexandre de Juniac han sido, en cierto modo, un calvario. Accedió a la dirección de Air France el año en que la compañía entraba en números rojos. Su plan para reflotar la empresa pasó por una reducción de gastos, el refuerzo de la aerolínea de bajo coste Transavia y un recorte de plantilla. Las primeras huelgas no se hicieron esperar, pero en esa ocasión logró el acuerdo de los pilotos, los mismos que después le declararon la guerra.

El Gobierno socialista de François Hollande le catapultó a la presidencia y dirección general de AF-KLM en 2013. El Estado francés tiene el 16% de las acciones. Pero los aires no eran propicios para De Juniac. Tuvo que renunciar a la parte variable de su remuneración y su batalla por elevar la rentabilidad del grupo se ha saldado con un regreso a los beneficios en 2015, pero con una conflictividad laboral de escasos precedentes tras haber acometido un recorte global de la plantilla del 10%. Dos semanas de huelga de pilotos en el otoño de 2014 costaron 500 millones de euros a la compañía. Un año después, un grupo de empleados atacaba violentamente a dos directivos, deteriorando la imagen de la firma.

En 2011, Marwan Lahou, número dos de la aeronáutica EADS, declaraba públicamente la habilidad de Alexandre de Juniac para tejer acuerdos. En la compañía aérea que aún pilota no tuvo las manos libres. No logró la flexibilidad que demandaba y el Gobierno tomó decisiones, como paralizar el proyecto Transavia Europe que él consideraba crucial, que debilitaron su posición negociadora. Se va, ha dicho el rotativo económico Les Echos, sin lograr llevar a la compañía al nivel de productividad de sus principales competidores. “De todos los grandes, el grupo sigue a la cola en rentabilidad”, afirma el periódico.

De Juniac tomó la decisión de intentar suceder al británico Tony Tyler al frente de IATA el día que en marzo pasado pudo por fin anunciar el retorno a los beneficios de AF-KLM. “La recuperación ha sido espectacular”, ha proclamado el francés, el primero que accede a la dirección de la organización internacional que engloba el 83% del tráfico aéreo mundial. Su salida cuenta, sin duda, con el beneplácito oficial. El traspaso de poderes será a finales de julio.