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Alianza verde internacional

Una empresa de Córdoba y una de EEUU se asocian para fabricar mobiliario 100% ecológico

El cordobés José Ríos y el norteamericano Francisco Pinedo, en la planta de Rioma en Montilla.
El cordobés José Ríos y el norteamericano Francisco Pinedo, en la planta de Rioma en Montilla.

El mercado ecológico no es solo comida. La utilización de materias primas naturales y la incorporación de elementos sostenibles a los procesos de producción mantienen un crecimiento sostenido en todos los ámbitos, desde el energético a los cosméticos, la construcción o la industria textil. Este mercado, al margen de la alimentación, registra ya en Estados Unidos incrementos anuales cercanos al 20%, con ventas de 1.100 millones de dólares, según el sector.

Dos empresas internacionales, Rioma, de Córdoba (España), y Cisco Brothers, de California (EEUU), han decidido “encender la mecha”, según los propietarios de las fábricas, y se han asociado para producir muebles y tejidos orgánicos desde Andalucía para toda Europa y el resto del mundo. La sintonía de los propietarios de estas dos entidades familiares ha gestado una nueva aventura verde.

Francisco Pinedo, de origen mexicano, llegó con 13 años a California, donde su padre era temporero en labores agrícolas hasta que un accidente le deja incapacitado para seguir trabajando. Pinedo se vio obligado a compaginar los estudios con un empleo como aprendiz de tapicero.

En el garaje de su casa, al sur de Los Ángeles, Pinedo empieza a producir muebles propios y seis años más tarde funda con sus hermanos Cisco Brothers. Desde 1990 se compromete con la fabricación sostenible, hasta que en 2005 consigue llegar a elaborar productos 100% orgánicos. Hoy dispone de 220 trabajadores, plantas en Los Ángeles, Nueva York y Carolina del Norte y exporta el 20% de su producción a todos los continentes.

Su búsqueda de la excelencia en las materias primas orgánicas le lleva a conocer a José Ríos, creador de una de las empresas textiles más innovadoras de España. El empresario pasa de comerciar con telas en los mercados locales en 1970 a disponer de plantas en varias comunidades españolas, crear la primera fábrica en China de capital 100% español, facturar más de 20 millones de euros y exportar un 30% de su producción.

Sus obsesiones son la sostenibilidad, la calidad y el diseño. Tanto que es aún más exigente con sus productos que las entidades certificadoras de sus telas (Global Organic Textile Standart y Oeko-tex, entre otras) y ha llegado a desarrollar tejidos que soportan más de 100.000 ciclos de la prueba Martindale, la máxima resistencia a la abrasión y el desgaste.

Una feria, un conocido de ambos y un plato de lentejas cocinado por Francisco Pinedo en California sellaron la amistad. En cinco meses, Rioma producía en cantidades industriales tejidos 100% orgánicos que necesitaba Cisco. Era la única empresa europea con capacidad para responder a la demanda. La compañía cordobesa es capaz de producir y enviar en solo una semana nuevas telas y diseños para su socio norteamericano, que cada mes visita Andalucía, comunidad con la que dice encontrarse en plena “luna de miel”.

Ambos comparten una filosofía: cambiar la cultura de consumo. El dueño de Cisco defiende que las personas pasamos toda nuestra vida en contacto con tejidos que incluyen elementos químicos y derivados del petróleo que, sumados al uso de pesticidas para el cultivo de la materia prima, generan un fuerte impacto ambiental. También rechaza el hábito de comprar y tirar. Pinedo recicla materiales en sus diseños y aboga por muebles y productos que puedan heredar las siguientes generaciones. José Ríos lleva 25 años produciendo e investigando en su línea ecológica, incluso sin que hubiera un mercado que lo hiciera rentable, porque entiende que los métodos y materiales que utiliza generan un bajo impacto medioambiental, favorecen la fertilidad del suelo, reducen el uso de pesticidas y fertilizantes tóxicos y persistentes, y contribuyen a la creación de la diversidad biológica de la agricultura.

Los dos empresarios trabajan ya en la creación de la nueva factoría para vender al mundo los productos de dos empresarios comprometidos con el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Los productores garantizan que todos los componentes utilizados proceden de una fuente natural, no contaminados, sin aditivos químicos y sin manipulación genética. Pero, además, el compromiso es también social, ya que intentan generar industria en el entorno, asentar la población al territorio y aportar medios de vida digna a quienes participan en el proceso.

Un filón de empleo

La UE ha registrado incrementos de entre el 88% y el 120% en las tasas de “empleo ecológico”. La OCDE, en su informe Hacia el crecimiento verde, reconoce que las estrategias en este sector “tienen un elevado potencial para abordar los actuales desafíos económicos y sociales al crear nuevas fuentes de crecimiento que reducen, simultáneamente, el riesgo de sufrir los impactos negativos del crecimiento tales como los desequilibrios de los sistemas naturales”.

La Comisión Europea, en su informe sobre empleo verde, calcula que hasta 2020 se podrían crear hasta 20 millones de puestos de trabajo en este sector, donde la crisis se ha notado menos que en otros ámbitos, según el mismo texto.

Uno de los sectores de crecimiento es la construcción, una actividad asociada a un alto impacto. Sin embargo, Europa incorpora la edificación sostenible como uno de los ámbitos de actuación. Ignacio Muñoz, presidente del polígono industrial sevillano PISA, coincide en esta apreciación. El área industrial que preside previó desde un inicio el control de la accesibilidad, las zonas verdes, el tratamiento de los residuos y los criterios de admisión. Ahora trabajan en proyectos de iluminación ecológica o de bajo consumo, en viveros de empresas y otros aspectos que incluyan mejoras. El resultado ha sido crecimiento en ocupación, en empleo y mejor resistencia a la crisis.