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Un empresario arrepentido: “Yo era el cajero automático del banco BPA”

Rafael Pallardó detalló a la justicia cómo enviaba dinero a China con un sistema de “compensaciones en efectivo” que le propusieron los directivos del BPA

Sede central de Banca Privada de Andorra.

Rafael Pallardó, un empresario arrepentido investigado en el caso Emperador, es el máximo responsable de que el consejero delegado de Banco Madrid y la Banca Privada de Andorra (BPA), Joan Pau Miquel, esté en prisión. Pallardó detalló, ante la justicia andorrana, cómo enviaba dinero a China con un sistema de “compensaciones en efectivo” que le propusieron los directivos del BPA: “Yo era el cajero automático del banco en España”, dijo Pallardó en su declaración, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Un año después de la intervención del banco por el escándalo de blanqueo, la pugna por su control sigue abierta.

Pallardó es el hombre que desde 2008 blanqueó parte de la fortuna acumulada por Gao Ping, presunto capo de la mafia china. Fue detenido en 2012 en el marco del caso Emperador. Y decidió colaborar con la justicia. Primero, con la española. Y más tarde, en marzo de 2015, con la andorrana. Las autoridades de ese país acababan de intervenir BPA y apartar a sus directivos. El detonante fue una nota del Tesoro norteamericano, que acusaba a la entidad de facilitar el lavado de dinero de organizaciones criminales de China, Venezuela, Rusia y hasta del cártel mexicano de Sinaloa.

Las explicaciones del empresario en Andorra (en marzo y junio de 2015) ponen al descubierto prácticas bancarias del BPA que, según fuentes consultadas por este diario, eran generalizadas en el sistema financiero andorrano. Dedicado al “negocio de la marroquinería”, Pallardó explicó que contactó en 2008 con el cuñado de Gao Ping. Éste pretendía usarle como intermediario para enviar, vía Andorra, “cantidades importantes de dinero” a China (hasta 300.000 euros semanales).

Para no tener que “pasar la frontera” con billetes, el banco le propuso “contactar con clientes suyos para que recogieran el efectivo en España”. El empresario detalló ese “sistema de compensación”: “Yo daba efectivo a clientes del BPA en España. El banco reintegraba esa suma en la cuenta del cliente y lo ingresaba en la mía para poder hacer la transferencia a China”. El sistema beneficiaba también al banco porque, más allá de las comisiones que cobraba, “podía satisfacer las necesidades de efectivo de sus clientes”.

Un año del caso BPA

Marzo 2015. El FinCen (órgano antifraude de EE UU) acusa a BPA de facilitar el blanqueo del crimen organizado a cambio de sobornos a directivos. Andorra interviene la entidad y aparta a los directivos, lo que genera una crisis sin precedentes en el sistema financiero. El consejero delegado, Joan Pau Miquel, ingresa en prisión.

Marzo 2016. El FinCen retira la nota sobre BPA. Sus propietarios, los hermanos Cierco, lo aprovechan para intentar recuperar el control. Pero el Gobierno andorrano revela que, según una auditoría, hay sospechas de blanqueo sobre 923 clientes. Y prepara el traspaso de los activos a un banco bueno (Vall Banc) que saldrá a subasta.

El banco le facilitaba los datos de contacto de la persona que recogería el efectivo y organizaba la entrega. Joan Pau Miquel no solo era “plenamente consciente” y “avalaba” la operativa sino que, en al menos dos ocasiones, le entregó dinero en mano (unos 200.000 euros) en Barcelona. “Te vendrá a ver Dios”, le dijo un directivo para anunciarle la visita de Miquel. En su declaración, el consejero delegado admitió los pagos, pero los vinculó a “motivos personales”. Miquel admitió que existía una “práctica” de compensaciones hasta 2011, pero se desmarcó de cualquier ilegalidad. Los clientes, agregó, “no se conocían necesariamente, era el banco el que lo cruzaba”. La juez creyó a Pallardó y, solo tres días después de escucharle, envió al banquero a la cárcel de La Comella, donde permanece.

Pallardó anotó en su agenda (uno de los indicios que constan en el caso Emperador) ante el creciente traspaso de fondos, que llevó a una “dinámica” de “descontrol”. “Yo era el cajero automático de la BPA en España (...) Hacía ganar mucho dinero al banco”. Tanto, que —siempre según su versión—, Miquel llegó a perdonarle 20.000 euros en comisiones y hasta apartó a un directivo que puso pegas a ese sistema.

Sin miedo a Gao Ping

El empresario valenciano niega que los directivos hicieran de “mulas” y asegura que en una ocasión “compensó” efectivo con los hermanos Cierco, los accionistas mayoritarios del BPA, apartados desde hace un año. “No me interesaba porque era poca cantidad, pero me dijeron que se tenía que hacer porque era para ellos”. Pallardó afirmó que el banco sabía que él era un mero “intermediario” y que “en algún momento tenía más efectivo que la documental que podía aportar”. “Quien decidía dónde se tenía que enviar el dinero era el chino”.

A preguntas de la juez andorrana, Pallardó afirmó que no tiene miedo a la red de Gao Ping —“hasta se han interesado por mi estado”—, pero “sí al BPA”. Niega, además, que el dinero de Gao Ping proceda del crimen. “Sencillamente, los chinos declaraban un valor inferior del real de la mercancía que importaban a España para pagar menos a Hacienda”. El empresario está imputado en España por blanqueo, asociación ilícita, fraude fiscal y falsedad.

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