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Twitter: un futuro económico lleno de incertidumbre

Las acciones de la red social pierden el 50% de su valor en tres años, mientras el número de usuarios empieza a estancarse

Twitter: un futuro económico lleno de incertidumbre. 

La leyenda cuenta que Jack Dorsey, el fundador de Twitter, gestó la idea de la mensajería en Internet en tiempo real mientras comía comida mexicana sentado sobre un columpio. El proyecto fue lanzado oficialmente el 21 de marzo de 2006 entre los empleados de Odeo, una pequeña empresa tecnológica de California (Estados Unidos) que acababa de ver cómo su proyecto de ventas de música online fracasaba por la salida de iTunes de Apple. Dorsey, que trabajaba para Odeo, tuvo la idea de convertir ese proyecto en una de las redes sociales más famosas del mundo. En diez años Twitter alcanzó centenares de millones de seguidores y entró en la Bolsa. Aun así, no son pocos los que creen que su modelo de negocio no está exento de riesgos.

La red social Twitter despegó un año después de su lanzamiento, aprovechando un festival de música, el South by Southwest, en el que las pantallas proyectaron los mensajes de los asistentes. El número de tuits se disparó durante unas horas, pasando de 20.000 mensajes diarios, a más de 60.000. Desde este momento el crecimiento de Twitter se hizo imparable: a principios de 2012 la red social ya contaba con 138 millones de usuarios activos, una cifra que crecería hasta los 320 millones de 2015, hasta que a finales de 2015 la compañía registró su primer frenazo en cuanto a número de usuarios. Por primera vez en su historia no hubo crecimiento, sino estancamiento en el número de sus seguidores.

Los malos datos de público se reflejaron en la cotización de las acciones del grupo. En tres años los títulos de Twitter en la Bolsa de Nueva York han perdido más del 50% de su valor, y pese a que en 2015 la compañía facturó 2.218 millones de dólares (un 60% más que el año anterior) la incertidumbre sobre el futuro del grupo alimenta los rumores de una venta.

Cambio de algoritmo

Dorsey intentó responder a las críticas con un cambio en el timeline de la red social, el muro donde todos los usuarios cuelgan sus mensajes. El pasado febrero, Twitter informó de que había cambiado su algoritmo para la jerarquización de los mensajes, pasando del criterio cronológico a uno donde prima la relevancia. El sistema, dicen los detractores, pretende emular el modelo de Facebook, aunque en la confrontación entre redes sociales, el principal enemigo de Twitter no es tanto la compañía de Mark Zuckerberg, sino Instagram, la red que permite compartir fotos y vídeos y que le ha robado a la plataforma de Dorsey la exclusividad en este ámbito.

Twitter tuvo su punto álgido de tráfico durante los mundiales de fútbol de 2014, con más de 660 millones de tuits, según el portal financiero Business Insider. Desde entonces, el tráfico en la plataforma ha ido reduciéndose paulatinamente, pasando de los 400 millones de tuits de enero de 2015, a los 300 millones de principio de 2016. Según datos de la web de encuestas Pew Research Center, son sobre todos los más jóvenes los que se alejan de la red de mensajería instantánea Twitter, para entregarse a otras formas de comunicación más visuales, como la de las fotografías o vídeos. Si en Instagram, uno de cada dos usuarios en Estados Unidos tiene entre 18 y 29 años, en el caso de Twitter, este segmento representa el 32%, es decir algo menos de uno de cada tres del total de seguidores, revela el Pew Research Center.

Cuando Dorsey tuvo que contestar a la pregunta "¿qué es Twitter?" no logró encontrar una respuesta. El servicio de mensajería instantánea tiene en la inmediatez una de sus principales ventajas, y en la época de la información digitalizada esto no es poco. Pero si los primeros diez años de Twitter combinaron logros y algún bache, los próximos diez podrían ser algo peor.