El rey de la despensa mexicana

Herdez, con 20 marcas es el principal abastecedor de comida procesada del país

Muestra de salsas Herdez en un Walmart en Ciudad de México BLOOMBERG

Con las marcas de Herdez uno podría rellenar una amplia despensa y armar a diario un menú completo. Unos espaguetis con tomate y atún, un taco de ternera con guacamole y, de postre, un helado. La formidable diversificación —20 marcas con presencia en 17 países— de un negocio cada vez más integrado verticalmente —producen, distribuyen y desde hace dos años también venden— es la brújula que lleva guiando a la compañía durante más de un siglo. Su última apuesta, la compra el año pasado de la división mexicana de helados Nestlé, le ha valido para cerrar el año con un incremento del resultado de explotación del 19%, hasta los 163 millones de dólares.

La historia del grupo arranca en 1914, con una primera fábrica en Monterrey, la capital de Nuevo León, la cuna industrial mexicana. En la década de los treinta alcanza la presidencia Ignacio Hernández del Castillo, iniciando una saga que llega hasta el actual presidente y director general: Héctor Hernández-Pons. Las redes de distribución comienzan a extenderse por el país y ya en la década siguiente se abre la primera puerta para el desembarco de marcas extranjeras de la mano de una alianza con McCormick. El gigante estadounidense de comida procesada coloca en las estanterías de los supermercados mexicanos su mayonesa, que poco a poco irá mutando a golpe del gusto del nuevo consumidor: mayonesa con limón, con chile, con pepino.

Sus marcas se distribuyen en 17 países. Cuentan con plantas de producción y distribución en México, Estados Unidos y Chile. Disponen de ocho buques atuneros y más de 400 tiendas de venta directa enfocadas a los helados. Pese a la diversidad de tentáculos, el negocio se concentra en el mercado mexicano. Del total de las ventas —800 millones de dólares al cierre del año pasado—, alrededor de tres cuartas partes corresponden al mercado interno. Herdez es el rey del supermercado. “El 70% de las marcas de comida procesada en México son del grupo, por lo que su rendimiento está muy vinculado a la buena marcha del mercado mexicano y, sobre todo, al consumo”, apunta el analista de Signum Research Jorge Noyola.

México lleva los últimos tres años navegando en la atonía económica. La tasa de crecimiento apenas supera el 2% y la palanca del consumo interno sigue lastrada por casi un 50% de mexicanos que continúan sumidos en la pobreza. “Tenemos confianza en que el consumo seguirá mejorando en 2016, y por nuestra parte seguiremos enfocados en lograr el balance entre nuestra estrategia de precios y mitigar el impacto de la fortaleza del dólar”, defendió el presidente de la firma, Héctor Hernández-Pons Torres, durante la presentación de resultados anuales.

El grupo facturó unos 800 millones de dólares el año pasado, el 75% en el mercado local

la pata americana

El mercado estadounidense supone poco más del 5% de las ventas totales. El grupo encajó, sin embargo, una pérdida de 26 millones de dólares derivada de la apreciación del dólar. Su espolón en el mercado del vecino del norte es Megamex, una alianza cerrada en 2009 con Hormel Foods, y que ha colocado a sus marcas de comida mexicana entre las más reconocibles en EE UU. El fortalecimiento del dólar no ha logrado sin embargo contrarrestar la disminución de ingresos antes de impuestos de Megamex, que cerró el trimestre con una caída del casi el 2%.

Las ventas totales subieron el año pasado un 14%, propulsadas a chorro por la nueva sección estrella, los congelados, que registró una subida del 83%. La compra en marzo pasado de la división mexicana de Helados Nestlé por 56 millones de dólares ha redoblado la apuesta por los productos en frío tras la compra en 2014 de Nutrisa, una cadena de tiendas de yogur helado. El acuerdo con Nestlé incluyó una planta en Jalisco, la licencia exclusiva para vender los helados y el mantenimiento de la plantilla. El número de trabajadores de Herdez supera los 8.000.

El negocio de los helados representa alrededor del 15% del total de ventas. Y los planes del grupo pasan por seguir engordando estas divisiones hasta alcanzar en los próximos cinco años el objetivo de que Nestlé y Nutrisa acaparen una cuarta parte del volumen total. Herdez inyectará más capital a sus nuevos departamentos estratégicos. “El estimado de inversiones para este año es de 56 millones de dólares. El 40% será para manufactura y distribución, mientras que el 60% restante estará centrado en crecimiento, principalmente dirigido a congelados”, anunció en febrero la directora de Planeación Financiera de la compañía Andrea Amozurrutia.

La compra de la división de helados a Nestlé supuso una fuerte subida de ventas

Con el tirón de Nestlé, el grupo pretende compensar la debilidad mostrada hasta ahora por sus tiendas Nutrisa. Sus ventas cayeron en 2014 más de un 10% y se vieron obligados a cerrar 43 establecimientos. “Las ventas de Nutrisa aumentaron en el cuarto trimestre del año pasado ayudadas por la renovación de las tiendas y por nuevos productos. Sin embargo, la empresa indició que el desempeño en los últimos dos años había sido inferior a sus expectativas iniciales, lo cual resultó en un cargo contable por deterioro en el valor del crédito mercantil de Nutrisa”, explican los analistas de Accival. El agujero apuntado en los libros del último trimestre del año fue de 25,5 millones de dólares, lo que arrastró los beneficios netos del grupo a una caída del 96% en ese periodo y un 14% anual.

“Herdez enfrenta riesgos por el impacto de la devaluación del peso, la exposición a la inflación de alimentos y su estructura de alianzas estratégicas compleja”, subrayan desde Accival. Los analistas parecen confiar en las previsiones de crecimiento del grupo y ven potencial a la acción. La capitalización bursátil de la compañía al cierre de febrero rondaba los 900 millones de dólares.