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Más de cuatro horas de votación para 599 delegados

UGT emplea casi toda la noche para conocer el nombre de su nuevo secretario general

Los 599 delegados que estaban llamados a votar en el XLII Congreso de UGT han tardado en votar más de cuatro horas y elegir a Josep Maria Álvarez como nuevo secretario general. Los recelos entre las dos candidaturas ha llevado a un diseño del proceso lentísimo y una noche larga: la votación ha comenzado pasadas las doce y media de la noche y ha terminado a las cinco menos 10 minutos. Hubo dos ausencia. A esto hay que sumar media hora larga posterior del recuento.

La votación se ha celebrado en el salón de actos de la Avenida de América según lo acordado por las dos candidaturas. Los delegados eran llamados uno a uno y por orden alfabético, en una cadencia lenta. Se acercaban hacia el escenario donde estaban las urnas. Antes de subir había dos cabinas, una en cada extremo del escenario. En ellas los delegados tenían que rellenar tres sobres para los que solo había una opción: los de las comités de control, garantías y ética.

El cuarto sobre era el que correspondía a la Comisión Ejecutiva Confederal y ahí había dos opciones: la lista de Álvarez o la de Cilleros. Los recelos y la desconfianza han llevado a un proceso largo y extenuante que provocaba escenas de cansancio, ironía y frustración entre los delegados que estaban en el vestíbulo del salón de actos.

El objetivo era asegurar la privacidad absoluta del voto y ha sido promovido por la candidatura de Cilleros. Sus partidarios temían que los aparatos de las grandes federaciones que apoyaban a Álvarez controlaran el voto de sus delegados y no se produjera la anhelada fuga de votos con la que esperaban ganar el congreso. Antes los partidarios de Alvarez, principalmente la Federación de Servicios Públicos, habían rechazado la posibilidad de una votación electrónica.