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Pachá sube el volumen

El grupo de ocio amplía su actividad a los hoteles y restaurantes en todo el mundo

Interior de la discoteca Pachá Ibiza en una de las multitudinarias fiestas que organiza durante los meses de verano.  

Pachá, el primer grupo español de ocio nocturno, inicia estos días lo que algunos califican como su refundación. Tras la exitosa puesta en marcha de su negocio internacional de discotecas, que empezó hace más de dos décadas, este auténtico icono global made in Ibiza, trata de afirmarse ahora en dos nuevos segmentos: la hotelería y la restauración. Con dos complejos de ocio en España, y unas 16 grandes discotecas en el mundo (en régimen de franquicia), Pachá pretende abrir 25 hoteles y 50 restaurantes en los próximos nueve años en Europa, Latinoamérica y Asia. En paralelo, pondrá en marcha, cerca de una docenas de nuevas ‘discos’. La primera, la de Macao, acaba de abrir sus puertas.

La expansión se desarrollará bajo franquicia, un modelo utilizado por la empresa ibicenca en todos sus locales excepto en los de Sitges e Ibiza. En la primera de esas ciudades tiene sus orígenes la empresa: el bar Titos, abierto en 1960. Allí tiene dos locales, “el primer Pachá que se creó” dice Marta Planell, directora de Expansión y Franquicias, “y un pequeño local de copas, Sweet Pachá”. Sin embargo, es en Ibiza donde la marca despegó a partir de la inauguración de su local en 1973, con solo 16 personas. “Ahora empleamos a unas 1.300 personas en el verano”, dice Planell.

El corazón del ‘sistema’ es esa discoteca Pachá Ibiza, con capacidad para 3.000 personas, que incluye un restaurante que sirve comida japonesa-mediterránea. En en el puerto de la isla el grupo tiene Lio, un restaurante cabaret capaz de acoger hasta 400 personas. Además, la firma posee el Hotel Pachá, el Hotel Resort Destino y tiendas de ropa que venden la Pachá Collection (moda de hombre y mujer), dispersas por la isla.

Festivales, ropa, barcos

Suele decirse de la marca Pachá que es como un imán, tan atractivo que sirve para vender casi de todo. De hecho, han sido muchos los que se han acercado a Pachá para comprar los derechos de su logo de las dos cerezas. Todo ello explica que Pachá tenga una colección de ropa (con tiendas propias), un sello discográfico, una revista y hasta un velero, el Pachá 67.

El grupo puso en marcha hace cinco años la celebración de festivales Pachá en espacios abiertos. “Empezamos”, explica Planell, “en Amsterdam, y en mayo organizamos el primero en Tokio. Para finales de año iniciaremos otro de estos festivales en Bali, en Indonesia”.

Tal fue su éxito en Ibiza que el sistema de franquicia se convirtió en el medio más lógico para la expansión ante la fuerte demanda. Inicialmente, su fundador, Ricard Urgell, trató de crear un tercer complejo propio en Madrid, en el cine Barceló, pero a los pocos años lo dejó y lo cedió en franquicia a un empresario de la ciudad, que lo gestionó durante un tiempo. A partir de ahí, “hace cosa de 25 años” explica Planell, “toda la expansión en nuevos locales se realizó a través de licencias”.

La gran renovación

Pachá tiene hoy 16 grandes discotecas en el mundo, con capacidad para centenares de personas y en las que suelen trabajar entre 80 y 120 empleados. Las más grandes son las de Buenos Aires y Macao, con capacidad para 2.600 visitantes, junto a la de Barcelona, en el Paseo Marítimo, para 1.800. El grupo tiene también unas cuantas discos en España (Barcelona, Mallorca, la Pineda en Tarragona, Gran Canaria), Brasil, Portugal, Alemania, Polonia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Australia.

También se produjeron algunas bajas. “El año pasado”, dice la ejecutiva, “cerramos dos locales y en los últimos cinco años unos 10”, entre los que estaban los de Madrid y Nueva York. “Cerramos la de Madrid porque les pusimos condiciones para seguir con la marca y los propietarios no accedieron”, informa. “La de Nueva York, inaugurada en el 2005, cerró porque finalizó la concesión del terreno” dice Planell, que señala que durante los 10 años de actividad funcionó muy bien. “Los cierres se deben, en general, a que los nuevos contratos de franquicia son mucho más exigentes con el cumplimiento de una serie de condiciones”, explica Planell. “Con los contratos antiguos tenemos muy poco control sobre cómo se gestionan las discotecas, así que preferimos eliminarlas”, añade. Planell explica que los acuerdos antiguos “eran más una licencia de marca que una franquicia”. “En los actuales acuerdos Pachá tiene un elevado grado de control sobre toda la operativa de la discoteca franquiciada. Se trata de que todos sean iguales, de modo que el visitante, en cualquier país, sepa que está en Pachá”, añade.

“Nos involucramos en todo el proceso de diseño (desarrollado por nuestro estudio de arquitectura) en el montaje de la discoteca; en la estrategia de marketing; el despliegue de los equipos de sonido o los programas de gestión”, explica. La empresa aporta un equipo de formación antes y durante la inauguración y se involucra en los eventos del día a día, enviando sus propios artistas y DJs, contribuyendo a la agenda de eventos y haciendo incluso un seguimiento de cómo está funcionando el local. “Accedemos al software de gestión, para analizar los resultados, analizamos las redes sociales, obtenemos feed back de los artistas que van a pinchar y hacemos incluso de vez en cuando alguna visita de control”, apunta Planell.

Como los contratos antiguos no permiten este grado de supervisión, habrá más cierres de locales en franquicia de la marca. En la mira están la de Florianópolis, en Brasil, u Ofir, en Portugal, una de las más antiguas. La idea es que algunas de las discos que vayan saliendo de la lista sean sustituidas por nuevos locales. Es el caso del de la de Macao, inaugurada en enero a iniciativa de Eddie Dean, propietario de la de Nueva York. A principios del 2017 se inaugurará una segunda en Shanghái, que será seguida de otras en Asia y Latinoamérica. En Pachá no descartan reabrir en Nueva York, “eso si” dice Planell, “con una fuerte renovación de la marca”.

Todo en franquicia

Igual que las discotecas, también los nuevos hoteles y restaurantes se abrirán por el sistema de franquicia, todo un reto ya que el grupo, fuera de Ibiza, no tiene ningún establecimiento que no sea propio. Todo indica que los primeros hoteles que funcionen bajo la marca Pachá Hotels and Resorts se abrirán en Madrid, Cuba y Bali (Indonesia). Unos serán urbanos, con 125 habitaciones, otros vacacionales, con 200. Cada uno de los 25 hoteles llevará dos restaurantes incorporados, uno de la marca El Baile (fusión entre la cocina mediterránea y la local), y otro de la Sweet Pachá, una especie de gastrobar. “Y siempre que haya posibilidad se abrirá también una discoteca en los bajos del hotel” confirma la ejecutiva.

Todo este ambicioso plan de expansión coincide con el progresivo distanciamiento del fundador, Ricard Urgell, de la gestión del día a día en la empresa. Ahora es su hijo Ricardo Urgell Jr. quien tiene las riendas del grupo y el que quiere convertir a Pachá en un icono mundial del ocio nocturno.