47.000 millones en bonos de firmas españolas cumplen los requisitos del plan del BCE

La deuda que podría ser adquirida por el Banco Central Europeo se eleva hasta 560.000 millones de euros en el conjunto de la eurozona

Un empleado de Ahorro Corporación, entre varias pantallas de Bloomberg. EFE

El nuevo paquete de estímulos lanzado el jueves por el BCE tiene un primer ganador: las grandes empresas europeas y, particularmente, españolas. Con el tipo de interés general en el 0%, frente al 0,05% anterior, y la ampliación de las compras de deuda a los bonos corporativos, el sector privado español, uno de los más endeudados de la eurozona, verá reducido sustancialmente su coste de financiación en los próximos meses. Según los cálculos de Analistas Financieros Españoles (AFI), el saldo vivo de las emisiones de deuda realizadas en los cinco últimos años por empresas con grado de inversión —es decir, el volumen total susceptible de ser comprado por el instituto emisor— asciende a 47.100 millones de euros, el 4,3% del PIB español.

En este cálculo no están incluidos los saldos vivos de las emisiones anteriores a 2011, por lo que la cifra final de bonos corporativos españoles que pueden ser comprados por Fráncfort será algo superior. Pese a todo, esta cifra sigue siendo muy inferior al saldo total de deuda emitida por todas las empresas privadas españolas, 912.000 millones de euros (equivalente a casi el 85% del PIB) según los últimos cálculos del Banco de España. ¿A qué se debe esta gran diferencia? El motivo principal es que el Eurobanco solo podrá comprar deuda que tenga el respaldo de las agencias de rating con el sello de "grado de inversión" y esto restringe el abanico a un puñado de grandes empresas emisoras. Además, el desarrollo de los mercados de capitales en España ha sido mucho más lento que en el resto del Viejo Continente y las empresas son más proclives a acudir a la financiación bancaria.

En toda la eurozona, el radio máximo de acción del BCE, el mercado de bonos corporativos asciende a 900.000 millones de euros, según datos de Bloomberg. Esta cifra desciende hasta los 560.000 millones una vez descontado el valor de la deuda que tiene categoría de bono basura, el peldaño inferior al grado de inversión. Aunque las grandes empresas serán las primeras beneficiadas por la ampliación del programa de compra de deuda, es de esperar que la mejora en las condiciones de financiación acabe trasladándose posteriormente al resto de firmas de la zona euro en forma de mejores condiciones de financiación.

Baja el riesgo de impago de las grandes empresas europeas

Para comprobar la efectividad de las medidas del BCE, los analistas suelen observar la reacción de las Bolsas, que ayer cerraron planas tras una fuerte reacción alcista inicial y hoy, tras una lectura más pausada de las medidas y del discurso de Mario Draghi, han aplaudido con ahínco el enésimo movimiento expansivo del BCE. Sin embargo, en esta ocasión, este vistazo a los parqués se queda corto. "Hay que mirar al mercado de bonos", resume John Hardy, director de estrategia de divisas de Saxo Bank, en una nota remitida a clientes. Allí, el efecto ha sido mucho mayor.

Tras un final de 2015 y un inicio de 2016 tumultuoso, en el que el valor de asegurarse contra el impago de las obligaciones de grandes empresas europeas se había disparado hasta máximos de tres años, el disparo monetario del BCE ha logrado revertir las tornas. El índice de la consultora Markit que replica la evolución de estos seguros de impago (CDS) en la zona euro se ha dejado un 26% de su valor en un día y medio. En otras palabras: en menos de 48 horas, el coste al que tiene que hacer frente un inversor para asegurar potenciales pérdidas sobre los bonos corporativos en su poder se ha desplomado más de un cuarto.

A razón de 60.000 millones de euros al mes, en poco más de un año el BCE ha comprado casi 790.000 millones en activos para tratar de salvar de la quema a la economía europea y relajar la presión sobre las primas de riesgo de los países periféricos. Casi el 80% de este valor se corresponde con deuda emitida por entes públicos, pero en los próximos meses la ecuación debería equilibrarse, con un peso cada vez mayor de los bonos privados en el balance del Eurobanco. A partir de abril, el tope de compras de deuda pública y privada se elevará hasta 80.000 millones de euros para tratar de reactivar la frágil economía europea.