Formularios ‘online’ que dan dinero

Typeform crea una plataforma que agiliza la forma de rellenar los cuestionarios en las empresas

David Okuniev y Robert Muñoz, fundadores de Typeform.  

Lo único que tiene Typeform de aburrido es la descripción de su negocio: se dedica a hacer formularios por Internet. Pero la prometedora startup (empresa emergente) centra todos sus esfuerzos en lo contrario: entretener y convertir la pesada tarea de rellenar un cuestionario en una conversación ligera que enganche al usuario. Para saber si lo consiguen o no, basta con prestar atención a lo vivido durante el último año: la firma protagonizó una de las 11 rondas de financiación más cuantiosas del sector e incrementó su plantilla hasta el punto de verse obligada a trasladarse a unas nuevas oficinas. Factura unos 350.000 euros al mes.

Todo empezó con un vídeo en YouTube bastante elaborado que explicaba el concepto de Typeform e iba acompañado de una casilla de correo para quien quisiera preinscribirse. Cuando llegó el momento de lanzar la versión beta (preliminar), más de 8.000 personas habían solicitado acceso. “Los usuarios crearon formularios y se los enviaron a sus contactos y ellos, a su vez, hicieron otros. Se hizo viral y eso es lo que ha permitido que ganáramos terreno tan rápido sin necesidad de marketing tradicional ni equipo de ventas”, explica uno de sus dos fundadores, David Okuniev.

La característica principal de Typeform es que las preguntas van apareciendo ante los encuestados de una en una, en vez de la típica larga y tediosa lista de espacios en blanco a rellenar. “Ofrecemos las herramientas para que la gente mejore la experiencia de rellenar un formulario, es decir, que este pueda ser algo de calidad y no cutre”, asegura Okuniev. La plataforma cuida mucho el diseño e intenta aparentar una verdadera interacción en un sector que apenas ha variado desde la invención del código HTML. Permite además incluir fotos y vídeos, así como personalizar el aspecto de la plantilla usada. Según el empresario, el resultado es que el número de personas que responden los cuestionarios por lo menos se cuadruplica si se utiliza Typeform.

Con un vídeo de Youtube lograron 8.000 solicitudes de acceso antes de salir al mercado

Cualquiera puede crear una encuesta, registro de invitados o un test en la página web, difundirlo y obtener de forma gratuita los datos que se depositen en ellos. Los ingresos de la empresa, sin embargo, vienen de dos alternativas de pago a las que suelen recurrir quienes buscan hacer un uso profesional de Typeform. En la actualidad, tienen 13.000 usuarios suscritos a los servicios de pago y más de 100.000 activos en la plataforma. El emprendedor afirma que han llegado a registrar hasta 20 millones de personas rellenando sus cuestionarios en un mes.

Grandes empresas como Uber, Airbnb, The New York Times, Facebook, Walmart, Red Bull o la BBC figuran entre sus clientes. Utilizan la plataforma de forma interna y con servicios como el Pro, por el que pagan unos 32 euros al mes. Este habilita opciones como la aplicación de fórmulas lógicas que muestran una pregunta u otra en función de la respuesta que recibió el apartado anterior. También permite retirar el logotipo de Typeform del resultado final. La versión Pro+ cuesta el doble y tiene los mismos beneficios, pero está pensada para el trabajo en equipo, ya que da acceso a tres usuarios.

Una idea que carece de rivales de peso

La idea de Typeform parece simple, pero de momento no cuentan con competidores que ofrezcan productos similares. Al belga Okuniev y al catalán Robert Muñoz se les ocurrió cuando una empresa les encargó una plataforma para registrar invitados para un evento. Entonces, cada uno tenía su propia compañía de diseño digital, pero compartían oficina en Barcelona. “Nos inspiramos mucho en la película Juegos de guerra, donde un chico habla con un ordenador. Este le contesta a cada cosa que dice, de modo que coge personalidad”, explica Okuniev, en referencia al filme de John Badham estrenada en 1983.

De ese proyecto salió la base para montar Typeform en 2013. La empresa avanzó con rapidez y pronto necesitaron ampliar capital, pero animar a inversores a confiar en el negocio de los formularios no fue fácil. “Es curioso, pero hemos tenido que recurrir al extranjero en las tres rondas de financiación que hemos hecho porque los inversores españoles no entendían el negocio”, afirma Okuniev. En la primera levantaron 500.000 euros; en la segunda, 1,75 millones, y en la tercera, 13,3 millones. Esta última fue liderada el año pasado por el fondo suizo Index Ventures, que ha inyectado capital en otras tecnológicas como Skype, y contó con la participación de ejecutivos de Facebook.

Typeform se ha embarcado ahora en la tarea de crear una segunda versión de su plataforma que ofrezca más de las 16 formas de hacer preguntas con las que cuenta en la actualidad. La firma ya emplea a 75 personas y el objetivo es llegar este año al centenar. El local que estrenaron hace año y medio ya se les ha quedado pequeño y este mes se trasladarán a otro de 2.000 metros cuadrados donde han instalado un sistema de irrigación para 700 plantas y un bar con barman incluido en la recepción.

“Habrá una calidad de aire brutal. Creemos que en las empresas debe haber tres pilares y que se ha de cuidarlos: el negocio, la innovación y la cultura. Trabajamos en un mercado muy aburrido, así que nos esforzamos para que el ambiente sea de felicidad e inspiración. Y se siente, cuando entras hay una energía muy positiva”, asegura Okuniev.

El espacio abierto, con un área de butacas de cine, una cocina, post-its y pizarras de colores por todos lados y un perro corriendo entre los escritorios se aleja de la típica oficina española y se acerca un poco más a la que impera en Silicon Valley. “Hemos tenido oportunidad de abrir una sede allí, y en realidad el 40% de nuestros clientes están en Estados Unidos, pero no cambiaríamos Barcelona. Es parte de la cultura de Typeform”, sentencia Okuniev.

Fe de errores

En una versión anterior de este artículo, se publicó que la firma facturaba 336.642 euros al año y que fue un centro comercial el que encargó el proyecto que unió a ambos fundadores.