Tipos bajo mínimos y más liquidez y estímulos: las nuevas medidas del BCE

El Eurobanco deja la tasa de referencia en su mínimo histórico y redobla su apuesta por el programa de compra de deuda

Ha pasado un año desde que el Banco Central Europeo (BCE), con Mario Draghi a la cabeza, puso en marcha el ambicioso programa de expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) para combatir los persistentes riesgos sobre la inflación y el crecimiento económico y el instituto emisor vuelve a la carga con el mismo propósito: alejar los fantasmas que acechan a una eurozona que todavía no ha logrado remontar el vuelo tras la Gran Recesión y que, además, ahora se ve golpeada por el empeoramiento de las condiciones económicas globales. Estas son las medidas aprobadas este jueves:

Rebaja del tipo general. El tipo de interés general baja hasta el 0%, cinco centésimas menos. Este es su nivel más bajo de toda la serie histórica: las empresas europeas nunca antes habían tenido financiación tan barata, pero el BCE no llega al punto de Japón, que el mes pasado situó el precio del dinero en el -0,1% con el mismo leitmotiv que mueve a Draghi: combatir el estancamiento y sostener la inflación.

Nueva reducción de la facilidad de depósito. El interés que se aplica a los depósitos de los bancos europeos en el BCE (la denominada facilidad de depósito) queda ahora en el -0,4%, una décima menos que hasta ahora. Esta cifra negativa significa que las entidades financieras, en vez de obtener una remuneración a cambio de dejar su liquidez en las arcas del Eurobanco, tienen que pagarle por aparcar su dinero. Mala noticia, por tanto, para los bancos que sufrirán los efectos de esta medida en sus ya de por sí debilitadas cuentas de resultados. Esta medida es un incentivo para que las entidades financieras prestén el dinero en lugar de depositarlo en las arcas del BCE. Con este mayor castigo sobre el dinero ocioso, Draghi trata de expulsar el exceso de liquidez hacia la economía real vía crédito, una variable que no despega en la zona euro pese al entorno de bajos tipos de interés. El BCE llevó la facilidad de depósito a terreno negativo en el verano de 2014 y los efectos no han sido tan importantes como se presumía: las grandes entidades siguen despositando fondos en Fráncfort pese a la penalización. Sin embargo, el BCE aún tiene margen a la baja: dos bancos centrales de su entorno, el sueco y el suizo, penalizan los depósitos con un 0,85% y un 0,75% respectivamente.

Nueva barra libre de liquidez. Si la bajada de la facilidad de depósito es un palo para la banca, la zanahoria llega en forma de cuatro barras libres de liquidez para la banca, que podrá cubrir sus necesidades de financiación, no solo sin coste alguno sino incluso cobrando por pedir prestado.

Más estímulos. Draghi redobla su apuesta por el programa de compra de deuda. El Eurobanco también podrá retirar del mercado el papel emitido por empresas privadas radicadas en la zona euro. Buena nueva, por tanto, para las firmas más endeudadas, entre ellas muchas españolas. El volumen máximo de compras mensuales pasará a ser de 80.000 millones a partir de abril, frente a los 60.000 millones actuales. Un bálsamo para los países del sur, entre ellos España, que podrá mantener su prima de riesgo en niveles artificialmente bajos gracias a Fráncfort.

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