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Las exportaciones chinas se desploman un 20% en febrero

La caída responde a las distorsiones provocadas por la celebración del Año Nuevo Lunar, pero evidencia la debilidad de la demanda externa

Varios camiones transportan contenedores en el puerto de Qingdao, en la provincia china de Shandong. AFP

El potente sector exterior chino sufrió un descalabro considerable en febrero. El valor de las exportaciones de la primera potencial comercial del planeta se desplomó un 20,6% en comparación con el mismo mes del año anterior, la mayor caída mensual desde mayo de 2009. La cifra está distorsionada por los festejos del Año Nuevo Lunar -que se celebró el mes pasado y supuso el cierre temporal de miles de fábricas por vacaciones-, pero muestra que la demanda de productos chinos en el resto del mundo no logra repuntar.

China vendió en el extranjero productos por valor de 821.800 millones de yuanes (unos 115.000 millones de euros) en febrero, un 20,6% menos, según datos de la Administración General de Aduanas del gigante asiático. La celebración del año nuevo chino sigue el calendario lunar y cambia de fecha cada ejercicio, lo que hace difícil medir con fiabilidad la evolución de la actividad económica en los primeros meses del año. En febrero de 2015, por ejemplo, las exportaciones chinas fueron anormalmente altas (se dispararon casi un 50%) debido al reparto de pedidos antes de las fiestas, que entonces cayeron a finales de febrero. El bajón llegó en marzo, cuando cedieron un 15%, el mayor descenso de todo el año pasado.

"La drástica caída de las exportaciones refleja las distorsiones estacionales por los cambios anuales del Año Nuevo Chino. Este efecto debería compensarse este mes (marzo) y resultar en una importante subida", aseguró en una nota el economista para China de Capital Economics, Julian Evans-Pritchard. Los expertos recomiendan esperar a obtener el dato de este mes para poder analizar de forma más fiable la evolución del comercio exterior durante el primer trimestre de 2016.

Sin embargo, las cifras anunciadas este martes son peores de lo que esperaban los analistas, que ya habían descontado en sus cálculos los efectos del Año Nuevo. Además, el valor de las importaciones -menos dadas a variaciones extremas provocadas por las vacaciones- disminuyó un 8,8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Las autoridades atribuyen este bajón a la caída del precio de las materias primas, pero también responde a la menor demanda interna de según qué productos debido a la ralentización de la economía nacional.

Los datos conjuntos de comercio exterior de los dos primeros meses del año son poco alentadores. Los intercambios con la Unión Europea y Estados Unidos -el primer y segundo socio comercial de China- bajaron un 9,7% y un 12,2%, respectivamente.

En 2015, China vio como el volumen de su comercio exterior se redujo por primera vez desde el estallido de la crisis financiera internacional. Fue uno de los pocos objetivos en materia económica que el gigante asiático no logró cumplir, porque se esperaba un crecimiento del 6% y en realidad se registró una caída del 7%. Vistas las perspectivas poco alentadoras y la incertidumbre global, el primer ministro chino, Li Keqiang, no se atrevió a dar una cifra a batir para este 2016 en su discurso ante la Asamblea Nacional Popular china, sino que simplemente abogó por "un crecimiento sólido".

Li, sin embargo, sí dijo que el PIB chino debería aumentar entre un 6,5% y un 7% este año -2015 se cerró con una subida del 6,9%- y puso sobre la mesa recortes adicionales de impuestos para las empresas y un considerable aumento del gasto que resultarían en un déficit fiscal del 3% del PIB. También abogó por una política monetaria "flexible y apropiada", lo que se interpretó como el visto bueno a continuar con los estímulos que desde hace más de un año se han puesto en marcha, en forma de recortes de los tipos de interés o rebajas del coeficiente de caja de los bancos, para avivar la actividad económica.

"El crecimiento del comercio repuntará en los próximos trimestres", sostiene Evans-Pritchard. "Las exportaciones deberían beneficiarse de un ligero aumento del crecimiento global, y la caída de las importaciones está menguando a medida que el precio de las principales materias primas se recupera. La relajación de la política fiscal también debería ayudar".

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