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LUCA DE MEO / Presidente de Seat

“Sudamérica tiene que ser un área natural para Seat”

El dirigente de la compañía asume que hay "diferencia entre la realidad y la percepción de la marca"

El presidente de Seat. Luca de Meo, con el nuevo Ateca. Europa Press

Renault, Toyota, Lancia, Fiat, Alfa Romeo, Audi… y desde noviembre Seat, adonde llegó impulsado por el terremoto del dieselgate que atenaza a Grupo Volkswagen. Luca de Meo (Milán, 1967) se ha convertido en el presidente de la marca española en un buen momento para la compañía. En junio desembarcará en el segmento con mayor tirón del sector, el de los todocaminos, con el modelo recién presentado: Ateca. Y es posible que en dos semanas pueda presentar los primeros beneficios de la compañía desde 2008. Aunque sobre ese tema no responde preguntas, sólo ríe.

Pregunta. Si no fuera por el dieselgate, a cualquiera le parecería que llega usted a Seat en el mejor momento para la marca.

Respuesta. Llego en el momento correcto. Es una oportunidad histórica para hacer lo que nunca hemos hecho antes. Tenemos argumentos para poder decir que los dos próximos años van a ser buenos para Seat; no es que seamos optimistas. Y sobre el tema del diésel solo tenemos un problema operativo: arreglar los coches. Tenemos un plan que vamos a empezar a finales de marzo y que, si todo va bien, acabaremos este mismo año.

P. Pero, ¿se siente afortunado por el momento en que llega?

R. Sí, claro. Es una fábrica y una organización de nivel europeo y mundial y está al nivel de los mejores. Hay una diferencia entre la realidad y la percepción de marca que tenemos que arreglar. Tenemos la posibilidad de llevar la organización al siguiente nivel, y para un tío de 49 años como yo eso es una súperoportunidad.

P. ¿Cambia mucho estar en Audi, marca de prestigio que propulsaba los beneficios de Volkswagen, a dirigir Seat?

R. También hacemos audis en la planta de Martorell.

P. Pero no los venden.

"El  Seat Ateca nos permite ganar un 10% de cobertura de mercado en un  día"

R. Hacerlos también es muy importante. Fabricar un Audi es un símbolo de calidad y no te puedes levantar una mañana y pensar que puedes hacerlo. Se ha hecho mucho trabajo en la planta de Martorell, desde todos los ámbitos para llevar a la organización a este nivel. Pero Audi y Seat son dos mundos diferentes.

P. Reconoce la diferencia entre la realidad de Seat y la percepción de marca que genera. ¿Lo nombraron para resolver ese problema?

R. Esa es la discusión que hemos tenido con Paco García [vicepresidente de Volkswagen], que es nuestro mentor en el grupo. Él ve, como yo, que se puede acelerar ese proceso, mi especialidad es desarrollar marcas y por eso me han propuesto para ocuparme de Seat. Productos como el Ateca nos van a ayudar porque son productos que son modernos, emocionales y que dan una imagen a la marca. Estaremos en medio del mercado y eso va a cambiar la percepción de Seat, que en Francia o en Italia tiene la mitad de notoriedad de la que tienen los grandes fabricantes europeos.

P. ¿Cómo se cambia eso?

R. Hay que tener contenido y Seat tiene mucho. Es una de las mejores empresas automovilísticas que he visto. Seat tiene algo único, diferente, y eso lo tenemos que trabajar. Una marca fuerte siempre tiene una propuesta distinta y relevante para el cliente. Lanzar el Ateca es una propuesta muy relevante para el cliente. No es única, pero quizás en la próxima generación, en los siguientes modelos, vamos a hacer algo más distinto.

P. Si Seat es tan buena, ¿cómo es que acumula tantos años de pérdidas?

R. Lo desconozco. Solo puedo comentar la situación de ahora y lo que queremos hacer. Vamos a salir. Más pronto que tarde.

P. ¿Qué le ofrece el todocamino a Seat?

"Éramos una mesa de dos patas y ahora tendremos tres, algo mucho más estable"

R. Hemos visto marcas salidas de la nada que han propuesto un SUV y con eso han conseguido posicionarse en el mercado europeo. Cuando pones en el mercado un todocamino, el nivel de imagen sube muy rápidamente. El Ateca es una oportunidad óptima. Nosotros éramos como una mesa de dos patas y ahora tendremos tres, mucho más estable [en referencia a los modelos Ibiza y León]. Hay mesas con más patas, pero nosotros empezamos con esas tres. Con tres productos vamos a poder estabilizar la marca. Con el SUV nuestra cobertura del mercado va a crecer un 10% en un día. Del 50% al 63%.

P. ¿Tiene sentido el segmento de SUV que representa el Ateca sin un todocamino más pequeño?

R. Estamos pensando en ver cómo desarrollar todo el concepto. Hay diferentes opciones, hacer uno más pequeño o uno más grande. Pero las cosas hay que hacerlas paso a paso. El pequeño tiene muchas más posibilidades a corto plazo.

P. El Ibiza será la base del SUV pequeño.

R. Sí. La misma plataforma del Ibiza, del A1, del Polo...

P. ¿El SUV puede ser un puente de entrada para el mercado chino? Allí este tipo de modelos crecen mucho más que en Europa.

R. Hemos intentado entrar en China y sin mucho éxito. Nuestra prioridad es crecer en países grandes donde ya tenemos productos adaptados a la estructura de mercado pero en los que no conseguimos tener un 1% o un 2% del mercado, que es insuficiente. En Alemania hemos hecho un buen trabajo, donde vendemos 90.000 vehículos, y aquel es un mercado muy exigente. Pero en Italia vendemos 16.000 vehículos, en Francia 22.000... El área natural de Seat es el arco del Mediterráneo, como tendría que ser Sudamérica. México me parece un buen ejemplo, con más de 20.000 coches vendidos, donde hemos posicionado la marca casi por encima de Volkswagen. Eso dice que hay un potencial para una marca latina.

P. ¿Pero aún se está muy lejos para producir en Latinoamérica?

R. Esa no es una discusión que esté sobre la mesa, porque para nosotros los dos próximos años tenemos que ver cómo nos consolidamos con nuestra nueva oleada de productos.

P. ¿Qué podemos esperar a partir de 2018 en productos?

R. Tenemos que demostrar al grupo que somos capaces de alcanzar una rentabilidad y una sostenibilidad económica. Me gustaría poder hacer coches auténticamente Seat y mostrar que podemos ser únicos en el mercado.

P. A los sindicatos no les convence el cambio del Audi Q3 por el A1 en la fábrica de Martorell. Temen que sobre plantilla.

R. El hecho de que Audi nos siga dando confianza es muy positivo. Apostamos por un producto muy importante. Yo sé que el A1 es un coche muy muy bueno y está en un segmento con el doble de ventas que el Q3. No sé si vamos a duplicar la producción, pero soy optimista y la gente es la mayor prioridad de la empresa. No habrá excedente.