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Blanco lleva su marca al mundo árabe

La cadena de moda, en manos del fondo Alhokair, tiene ya 55 tiendas en Arabia Saudí

Tienda de Blanco en un centro comercial de Majadahonda.  

Fawaz Alhokair, el grupo saudí propietario de la cadena de moda Blanco desde 2014, busca la fórmula para rentabilizar su inversión en la textil española después de los malos resultados de 2014, año en el que registró pérdidas de más de siete millones de euros (su ejercicio fiscal 2015 termina el próximo 31 de marzo). Por ahora no ha encontrado la llave para impulsar sus 124 puntos de venta, entre tiendas propias y franquicias, pero los hermanos Fawaz, Salman y Abdul Majeed Alhokair, dueños de un conglomerado de empresas que van desde constructoras a hoteles, están utilizando la estructura internacional de su grupo para apoyar la expansión. Y esa estructura está formada por más de 2.100 tiendas que representan a más de 80 marcas de moda internacionales en 16 países.

“Estamos estudiando nuevas aperturas en mercados que hasta ahora no eran objetivo prioritario”, señala por correo electrónico un portavoz de la empresa. Consideran que Oriente Próximo y Latinoamérica son dos grandes mercados con proyección: en Arabia Saudí han duplicado su presencia en un año y medio y tienen ahora 55 tiendas; en Emiratos otras ocho, tantas como en Egipto. Han abierto en Kazakhstan, Georgia, Armenia, Kuwait, Qatar, Chipre y Jordania. En Latinoamérica tienen cuatro centros en Perú, dos en Venezuela, otro en Honduras y van a abrir su segunda tienda en Guatemala. En España las ventas de Blanco en 2014 alcanzaron los 107 millones de euros. El grupo saudí formuló su entrada cuando la firma estaba en concurso de acreedores. Fue el 8 de febrero a través de la firma Global Leiva. Pronto vieron que el mercado se ponía cuesta arriba, como señalan sus cuentas depositadas en el Registro Mercantil. “Entre julio y septiembre [de 2014] las ventas bajaron en un 14% y un 10%, respectivamente, porque la sociedad tuvo problemas con la financiación de circulante. En el mundo del formato fast fashion, que consiste en fabricar de forma más económica y a un coste más bajo prendas innovadoras, un retraso en el abastecimiento de las tiendas genera desinterés por parte de los consumidores al no variar la oferta de indumentaria” señalaba entonces la firma.

La economía española empezaba a mostrar síntomas de recuperación, pero esa mejora no se trasladó a la cadena. Para reestablecer el equilibrio patrimonial, Blanco tuvo que pedir un préstamo al grupo Alhokair de 12 millones de euros. La sociedad, lejos de mejorar su situación, redujo su resultado de explotación.

Aunque Blanco se cierra en banda al hablar de datos económicos: “No los facilitamos”, señalan en la empresa. Por lo tanto no ofrecen un avance de cómo han ido los tres primeros trimestres de su ejercicio en 2015 ni la previsión de ventas este 2016. Lo que sí han hecho durante los últimos meses es recuperar el nombre original, orillando la enseña Suitblanco, y reestructurar la cúpula directiva en Madrid.

El pasado verano, Alhokair nombró en España al británico Stephen Craig, ex directivo de la firma de moda AllSaints, para liderar lo que él mismo calificó el pasado noviembre como “un nuevo comienzo”. “Contamos con un nuevo equipo directivo que solventará los errores del pasado, para el que las personas que forman parte de Blanco son una pieza clave de la solución y cuyo objetivo es construir una nueva marca con unos valores que giren en torno al cliente y a un producto atractivo”. Meses antes Blanco ejecutaba un ERE de extinción de 189 personas y cerraba 12 puntos de venta en España por las dificultades financieras.

Nuevos planes

Esta nueva etapa promete mejores tiempos. Los proyectos que se barajan en Blanco van más allá de un cambio de imagen, ya que tienen un plan para recuperar las colecciones de hombre: “Puede que haya un proyecto sobre la mesa pero todavía no está confirmado”, desliza la cadena. Todo dependerá de cómo evolucione el mercado español.

Como ha hecho Inditex, también han apostado fuerte por el canal de venta online en el desarrollo de herramientas que permitan dar más visibilidad al comercio electrónico. La prioridad sigue siendo mejorar las operaciones en cada tienda y el servicio al cliente para ganar notoriedad. Un objetivo que tiene en cuenta un entorno de enorme competencia de precios, con establecimientos como Primark, que le dan otra vuelta de tuerca a la moda a precios bajos.