El mercado del lujo bate la barrera del billón de euros

La alta gama sortea el frenazo asiático y mejora en 2015 sus ingresos gracias a la devaluación monetaria

Un grupo de personas camina frente a una tienda de lujo en Pekín (China), el 25 de febrero de 2016. EFE

El mercado del lujo conoce poco la crisis. Productos de belleza, relojes, diamantes, coches, zapatos y bolsos resisten al frenazo del mercado asiático. En 2015, el valor de las ventas minoristas de la industria global del lujo superó el billón de euros. Incrementó sus cifras de negocio en un 5% respecto al año anterior, y pese a que en algunos segmentos, como el de los relojes, las ventas fueron inferiores a las registradas en 2014, la devaluación del euro permitió lograr recaudaciones mayores. Para los productores europeos fue fundamental el turista asiático, principal fuente de ingresos de un mercado que cada vez más mira hacia Oriente.

El frenazo de la economía china no ha arañado el sector del lujo. El crecimiento de este mercado ha sido "moderado", pero con algunos repuntes, como el de accesorios, explica Claudia D'Arpizio, autora del estudio de la consultora Bain sobre el sector. Este segmento ha capturado el 30% de todo el mercado de bienes personales, con un repunte de ventas del 13% respecto al año anterior. Dentro de los accesorios, los zapatos incrementaron su valor comercial un 4%, mientras que los artículos de marroquinería, un 2%. La joyería fue la categoría estrella, con un alza del 6%. Coches, hostelería y joyería obtuvieron buenos resultados, mientras que solo los relojes sufrieron por la entrada de nuevos competidores provenientes de la rama tecnológica.

El Viejo Continente sigue representando el "corazón" del negocio de los bienes del lujo: un 70% de la actividad del sector se desarrolla gracias a marcas europeas, que dan trabajo a más de un millón de trabajadores. "La importancia del lujo para Europa atañe tanto a la generación de riqueza como de trabajo. Es una industria que no puede deslocalizarse, vinculada al ámbito local y a la producción artesanal, que de momento está centrada en atraer a los turistas chinos, los que están garantizando más crecimiento", resume Carlos Delso, director general de las joyerías Suárez.

Uno de cada tres compradores de productos de lujo mundiales son chinos. El rápido desarrollo de su economía –y de sus millonarios– hizo que los fabricantes de artículos de alta moda, joyeros, fabricantes y vendedores de coches se dirigieron a ellos para aumentar la facturación. "En nuestras tiendas comerciales hay días en que el 80-90% de clientes son chinos", cuantifica Delso. Para atraer a este turista la reducción del valor del euro fue fundamental, agrega, porque permitió ganar más dinero vendiendo sustancialmente menos.

Difícil penetración en Asia

La aparición de una clase alta y adinerada china no se ha traducido, sin embargo, en un incremento de inversiones de marcas de lujo en el país asiático. Según los datos de Bain, el crecimiento de nuevas tiendas del sector mejorado en 2015, pero a un ritmo inferior que en años anteriores. "Abrir tiendas en China es caro, además es complejo penetrar en su mercado, por su tamaño y distribución", detalla Ricardo Alcón, experto de Nielsen. El canal de venta telemático asume por lo tanto un notable protagonismo. La venta de productos de lujo por Internet creció a una cuota de mercado del 7%, duplicando su penetración desde 2012.

Nueva York, el escaparate del lujo mundial

El mercado estadounidense crece en términos nominales por la fortaleza del dólar, pero se estanca en términos reales. No obstante, capta todavía un 34% del mercado global del lujo. Sigue siendo el mayor escaparate de lujo del mundo. Alcanza los 79.00 millones de euros y solo la ciudad de Nueva York sobrepasa en cifras a todo Japón.

Con respecto al futuro, la investigadora de Bain sostiene: "Estamos entrando en una fase de consolidación, en la que las marcas lucharán por una tarta de mayor tamaño, pero que crece de forma más moderada". Delso, de las joyerías Suárez muestra más optimismo: "Los mercados africanos y sudamericanos tienen un gran potencial, pero de momento seguimos dependiendo de la capacidad de captar y vender a clientes asiáticos. Hay muchas incógnitas de cara a 2016, pero también sabemos que tenemos delante un reto".

La asignatura pendiente sigue siendo cómo atraer al cliente chino directamente en su país, insiste Alcón, de Nielsen. "La peculiaridad del turista chino es que, a diferencia de otros, viaja para comprar y no para conocer", aclara. Toda una revelación, si se piensa en la máxima de Mao: "Pasará un tiempo bastante largo antes de que se resuelva la cuestión de quién vencerá a quién en la lucha ideológica entre el socialismo y el capitalismo en nuestro país".