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El teletrabajo pierde fuelle por primera vez desde el inicio de la crisis

El empleo desde el hogar se reduce un 8% entre 2013 y 2014 y Adecco cree que esta cifra seguirá bajando

Un trabajadores en su domicilio.

La llegada de las nuevas tecnologías hará desaparecer el trabajo tal y como los conocemos, escribió en 1995 el economista Jeremy Rifkin, en su libro El fin del trabajo (Paidós, 1996). Veinte años después, sabemos que la previsión del autor estadounidense no se ha cumplido, y que ni siquiera el número de empleados que trabajan desde casa –la fase intermedia antes de la supuesta desaparición de la oficina– ha despegado. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de empleados que trabajan a tiempo fijo o parcial desde su hogar ha descendido en más de 95.000 personas entre 2013 y 2014 (últimos años de los que existen cifras oficiales). Adecco calcula que el año pasado se habría reducido en otras 20.000 personas el número de empleados que trabajan desde casa. Una tendencia que reflejaría como la recuperación, o reactivación económica, tiene entre sus efectos la vuelta de empleados a la oficina.

Hasta finales de 2013, el porcentaje de ocupados que trabajaban al menos ocasionalmente desde su hogar mostraba una tendencia ascendente. En ese momento, casi 1,3 millones de personas se beneficiaban de las ventajas del teletrabajo, es decir de la posibilidad de trabajar desde casa aprovechando los avances tecnológicos. Entonces no eran pocos los que preveían un futuro dominado por teletrabajadores todos interconectados desde cafeterías o sofás. Sin embargo, a partir de 2014, los datos estadísticos muestran que esta cifra empieza a flaquear, pasando de los 1.281.000 teletrabajadores de 2013 a los 1.185.000 en 2014, un 8% menos.

Para explicar estos números Diego Barceló, investigador de Adecco y de Barceló y asociados, sugiere que, transcurrido los años duros de la crisis, las empresas prefieren que sus plantillas regresen a las oficinas: “Las empresas intentaron reducir costes diciendo a los trabajadores que podían trabajar desde casa, aduciendo que de esta forma se ahorraban los costes de transporte. Ahora que la economía va un poco mejor se aprecia una dinámica inversa, con las empresas que hacen volver a sus trabajadores a la oficina”, explica.

Desde el punto de vista meramente estadístico es difícil establecer una relación entre productividad y teletrabajo, señala Barceló, pero es cierto que si las cifras de 2015 confirmaran los datos de 2014 se podría claramente hablar de una tendencia a la baja en el teletrabajo. Barceló cita el caso catalán como emblemático: “En 2011 en Cataluña había 182.000 empleados que trabajaban desde casa. En 2014 este número cayó a 128.000. Se trata de un descenso de casi un tercio que sorprende porque Cataluña es una zona donde hay numerosas multinacionales, que se supone están en la vanguardia de nuevas formas de entender el trabajo”.

Otras comunidades autónomas también registran caídas en este ámbito. En la Comunidad Valenciana, Madrid, Aragón, Castilla y León y Canarias donde, según Adecco, un 0,4% de teletrabajadores volvieron a la oficina durante el año pasado. Una tendencia parecida a la del País Vasco que, como Cataluña, registra una de las menores cuotas de empleados desde casa, un 6% y un 4% respectivamente. La Comunidad Valenciana, por su parte, es la que más teletrabajadores tiene proporcionalmente, más del 8% de todos los ocupados de este territorio trabajan desde casa. “Pero sobre los datos de 2015 solo tenemos proyecciones”, puntualiza Barceló.

En 2013 se alcanzó la cúspide del número de ocupados que trabajan casi todos los días en casa. En ese año, más de 780.000 empleados trabajaban fuera de su oficina, mientras que 492.000 personas lo hacían solo de vez en cuando. Dos años después, ambos segmentos registraron caídas en más de 40.000 personas, un 6% y un 9% respecto al año anterior.

Más difícil es discernir entre sectores laborales, agrega Diego Barceló, quien sin embargo revela su visión sobre el asunto: “Aun me acuerdo de lo tenebroso que era el primer capítulo del libro de Rifkin, con todo el trabajo que se destruía en Estados Unidos. Ahora han pasado 20 años y en EE UU trabaja más gente que entonces. A lo mejor con el teletrabajo pasa algo similar, pensamos que es muy moderno y descubrimos que solo era un mito, y que no es tan eficiente como ir a la oficina”, considera.

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