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El consejo de Administración de Abengoa destituye a su presidente

Felipe Benjumea impone la destitución de su sucesor, José Domínguez. Le sustituirá Antonio Fornelles

El consejo de Administración de Abengoa decidió anoche destituir a José Domínguez Abascal como presidente y primer ejecutivo de la compañía. La destitución fue impuesta por el anterior presidente, Felipe Benjumea. Era su condición para que Inversión Corporativa, a través de la que agrupa su participación y la de los accionistas tradicionales, respalde el plan de viabilidad y que la compañía intente salir de la grave crisis que atraviesa. Esta sociedad controla en torno al 51% de los derechos de voto, por lo que su apoyo es clave para sacar adelante el plan. La destitución tuvo ocho votos a favor y tres en contra.

La decisión de destituir a Domínguez Abascal fue comunicada a la comisión de nombramientos y retribuciones de la tecnológica andaluza, compuesta por Antonio Fornieles, como presidente, Josep Borrell, Mercedes Gracia y Alicia Velarde. Este órgano propuso anoche mismo al sustituto, que será precisamente Fornieles, que también tendrá funciones ejecutivas, según el hecho relevante que la empresa remitió a la CNMV, en el que se confirmaba la información adelantada por EL PAÍS en la edición digital. El puesto de consejero director general lo ocupará Joaquín Fernández de Piérola. A ambos se les considera hombres cercanos a Benjumea.

José Domínguez, que ocupaba el cargo de secretario general técnico con Benjumea y continuará de consejero al menos hasta la junta de accionistas, llegó a la presidencia de Abengoa en septiembre. Ocupó el cargo por la decisión de los principales acreedores de la compañía de forzar la salida de Benjumea. Tras un tiempo sin poderes ejecutivos, pasó a asumirlos al presentar la empresa preconcurso de acreedores el 28 de noviembre pasado. Desde entonces se ha centrado en negociar con los acreedores los planes de salvación de la empresa y evitar la suspensión de pagos.

Precisamente, se encontraba en la última fase de la negociación del plan de viabilidad, que está a la espera de que lo apoyen los acreedores. Dicho plan propone reducir la empresa a dos terceras partes de su tamaño actual y capitalizar la mayor parte de la deuda. Esta deuda, según los datos difundidos ayer, acabó el ejercicio en más de 9.000 millones de euros. La entrada de los acreedores en el capital supone que la participación de Inversiones Colectivas se reduzca al entorno del 5%, lo que deja a Benjumea, en concreto, con una presencia mínima.

La destitución se venía fraguando desde hacía un mes. Domínguez había propuesto esperar hasta cerrar el acuerdo con los acreedores y encarrilar la empresa. Pero Benjumea se opuso frontalmente exigiendo que Domínguez Abascal se fuera con él cuando le propusieron su desvinculación total del grupo. En el entorno de la sociedad entienden que es una venganza por no haberle defendido y un chantaje que puede tener consecuencias nefastas para la salvación del grupo. La duda ahora es la reacción que tendrán los acreedores por la acción de Benjumea y su ascendencia con los nuevos responsables ejecutivos.

Domínguez Abascal se mantendrá como consejero de la empresa, “con la categoría de consejero externo”. Y así permanecerá al menos hasta la junta de accionistas de mayo.

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