Una empresa colombiana acusa a Mango de competencia desleal

La comercializadora de la marca en el país anunció el cierre de las doce tiendas en Colombia

Una de las tiendas Mango en Colombia.

El pasado jueves una de las tiendas de la marca de ropa Mango más grandes de Colombia, ubicada en el centro comercial Unicentro en el norte de Bogotá, no abrió sus puertas. Su fachada fue cubierta con un velo blanco sobre el que se leía la frase: “Hemos sido víctimas de la competencia desleal. A partir de hoy debemos cerrar esta tienda”. En los próximos días ese mismo anuncio se paseará por las ocho tiendas y cuatro outlets que tiene la marca en el país. A final de marzo todos los locales estarán cerrados. “Las tiendas desaparecen porque no hay cómo sostenerlas. A Colombia le hicieron una jugada para que no pudiera seguir con la marca. Fueron engañados por la casa matriz de Mango (Punto Fa SL) en España”, asegura Sergio Rojas, abogado de la firma Mercadeo y Moda, que en el año 2004 consiguió que Mango llegara a Colombia y ahora contempla acciones legales en su contra.

Mercadeo y Moda es una empresa dirigida por la familia Uribe, que tradicionalmente se ha dedicado a la industrial textil en Colombia. En 2004 lograron que se les concediera la operación de Mango, que en el país apareció con las letras MNG, debido a que ya existía otro producto nacional con el mismo nombre y no se podían registrar de forma simultánea. La familia Uribe invirtió cerca de 40 millones de dólares para que Mango existiera en Colombia.

Desde Barcelona, sede de la casa matriz de la marca, emitieron un comunicado tras el cierre de la primera tienda en Bogotá. Aclaran que no solo no existe una intención de abandonar el mercado nacional sino que además están reforzando su presencia en el país. Aseguran que no han incurrido en el incumplimiento del contrato con Mercadeo y Moda y que tampoco han favorecido ninguna acción que se pueda señalar como competencia desleal.

Pero los colombianos aseguran tener pruebas para demostrar lo contrario. Cuentan que a inicios del 2015 cuando abrieron una nueva tienda en el país, empezaron a notar un interés de la casa matriz por bloquear su expansión. Desde España revirtieron la apertura de nuevos locales, que ya tenían el aval, y establecieron descuentos con altos tiempos de duración, lo que generó un desgaste en el manejo de la marca, que se sumó, dicen ellos, a la noticia de que dejarían de tener la exclusividad en la comercialización y compartirían la operación en Colombia con la empresa panameña Wisa. Los abogados señalan como prueba de competencia desleal un correo electrónico, al que tuvo acceso este diario, en el que la empresa española reitera el compromiso de que todas las nuevas tiendas Mango en Colombia sean abiertas por Wisa e insiste en “la conveniencia para Mango, sus clientes y Wisa, de que la ruptura con el Grupo Uribe no sea dramática y que la entrada en el país sea pausada”.

En el segundo semestre del año pasado, después de conocer el correo, la firma colombiana comunicó a España que el contrato debía terminar y propusieron una liquidación amigable. En este proceso, afirma el abogado, la empresa panameña contactó a los empleados que aún están trabajando con Mango para ofrecerles trabajo. Hasta diciembre del año pasado más de 40 se habían ido. “La tiendas se quedaron sin personal para su atención”, afirma Triana para explicar por qué ante la ausencia de trabajadores tuvieron que acelerar el cierre de un negocio que el año pasado llegó a los 12 millones de dólares en ventas.

Desde España, Mango ha insistido en señalar que su estrategia de expansión “no está reñida con la continuidad de los puntos de venta con los que la marca opera en la actualidad sino más bien viene a reforzar la apuesta por el mercado”. Pero el sinsabor de la empresa colombiana se mantiene. Los abogados afirman que intentarán una conciliación y no dudan en llevar el caso a la Superintendencia de Industria y Comercio para que evalúe la denuncia por competencia desleal.

Mango se va por ahora de Colombia, pero todo apunta a que la marca volverá bajo el manejo de los panameños Wisa.