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Bruselas suspende a Merkel en reformas y pide inversiones a Berlín

La Comisión Europea avisa a España sobre el riesgo de frenar sus reformas, y subraya sus enormes vulnerabilidades a nuevos 'shocks' externos

Bruselas avisó este viernes a España sobre el riesgo de frenar sus reformas, y subrayó sus enormes vulnerabilidades a nuevos shocks. Pero las advertencias de la Comisión Europea son generales, e indican el grado de fragilidad de la recuperación continental. Italia y Portugal son los países más expuestos a un nuevo arreón de la crisis, aunque Bruselas suspende también a Alemania en un informe con un inusual grado de dureza, por la falta de reformas y por su abultado superávit comercial, que convierte a la potencia europea en una fuente de riesgo para el euro.

El Ejecutivo comunitario publicó este viernes sus informes por países —tal y como adelantó EL PAÍS en el caso español—, que responden a un mismo patrón: Bruselas pide inversión, reformas y políticas fiscales responsables por doquier.

La respuesta europea a la Gran Crisis ha sido tradicionalmente asimétrica: exigente con los países deudores, que han aplicado medidas dolorosas espoleados por el castigo en los mercados, y permisiva con los países acreedores, que no han contribuido al imprescindible ajuste de la eurozona en su conjunto. El brazo ejecutivo de la UE, sin embargo, propinó este viernes un formidable revés al máximo exponente de los acreedores: Bruselas suspende a Alemania en materia de reformas, le exige que use su espacio fiscal para “aumentar su inversión pública”, y apunta que su enorme superávit exterior “tiene implicaciones adversas para la eurozona”.

Alemania crecerá cerca del 2% este año y el próximo. Pero la economía germana puede sufrir: se enfrenta a riesgos como el debilitamiento de las exportaciones por la crisis en los emergentes, la reciente volatilidad en los mercados financieros —que ha dejado al descubierto agujeros en el Deutsche Bank— y la incertidumbre por el acusado flujo de refugiados. La Comisión asesta dos varapalos de largo alcance a la canciller Angela Merkel: el Gobierno alemán suspende en la aplicación de todas las reformas que le viene pidiendo Bruselas desde hace años. Y el Ejecutivo comunitario considera que el volumen de su superávit comercial, que superará el 8% del PIB este año y el próximo, es contraproducente.

Berlín, que ha dado y seguirá dando consejos a todos, es incapaz de aplicar las recomendaciones de la Comisión: apenas ha hecho reformas en los 10 últimos años y cosecha progresos “limitados” o incluso “nulos” en todas y cada una de las medidas que pide Bruselas. El Gobierno de Merkel ha hecho oídos sordos a la recomendación de aumentar las inversiones en infraestructuras, que vienen tanto de la UE como del FMI, la OCDE y el G20. Tampoco ha elevado el gasto público en educación, ni en I+D, ni ha mejorado la eficiencia de su sistema fiscal. Bruselas le pide incentivos para retrasar la edad de jubilación ante su estructura demográfica: no ha hecho prácticamente nada al respecto. Se le reclama que revise el tratamiento fiscal de los denominados minijobs: nada, como tampoco hay un solo avance en la eliminación de barreras en el sector servicios, según el informe de Bruselas.

La Comisión apunta que la crisis de los refugiados puede obligar a Berlín a acometer el estímulo al que se resiste, con un gasto estimado del 0,5% del PIB este año, y asegura que hay margen para “elevar los salarios”. Consciente del nulo apetito en Berlín por seguir esos consejos, Bruselas advierte que la principal potencia económica de Europa “es una fuente de potenciales efectos colaterales sobre el resto de socios”.

Las advertencias son generales: también Francia ha hecho “progresos limitados” en las reformas. Pero los informes de Portugal e Italia son quizá los más duros. Bruselas ve muy vulnerable a Portugal por su débil recuperación y los altos niveles de deuda pública, privada y externa (como sucede en el caso español), y le pide una nueva dosis de disciplina fiscal y reformas. Y la Comisión considera que Italia está “muy expuesta a shocks externos” por su estancamiento económico —con un PIB inferior al del año 2000—, su elevada deuda y sobre todo la “debilidad” de su sistema financiero.

Bruselas evita las referencias al riesgo político en España

Bruselas evitó este viernes referirse explícitamente a la incertidumbre política en España, en una jugada destinada a acallar las críticas por las interferencias en el proceso de formación de Gobierno. En el primer borrador del informe había lanzado un duro aviso: “Los riesgos que emanan de las dificultades para formar Gobierno tras las elecciones podrían desacelerar la agenda de reformas y provocar pérdidas de confianza y un deterioro del sentimiento del mercado”. La frase quedó muy diezmada en un borrador que circuló esta semana: “Los retrasos en la formación de Gobierno podrían desacelerar las reformas y elevar la incertidumbre”. En el informe definitivo no queda ni rastro de eso, más allá de una referencia implícita a la posibilidad de que descarrilen las reformas.