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Abengoa: tiempo de prórroga

El grupo entra en el último mes, tras los tres reglamentarios que fija el preconcurso de acreedores, para evitar la suspensión de pagos

Sin ninguna duda, el lío político ha dejado en segundo plano otros de alcance, como la crisis de Abengoa. Este domingo se cumplen tres meses de la presentación del preconcurso de acreedores y, como recoge la ley, se inicia el mes de prórroga. Es decir, un tiempo de descuento que va a ser clave para evitar que la empresa presente el concurso de acreedores. El concurso supondría la liquidación irremediable. Y, a estas alturas del partido, todavía está todo por dilucidar, pese a que a finales de enero parecía encauzado y en vías de solución satisfactoria para antes del Domingo de Resurrección.

Todo indica que la recta final hasta llegar al 28 de marzo no va a ser precisamente un camino de rosas. Las negociaciones con el comité restringido de acreedores (Santander, Caixabank, Bankia, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole) y los bonistas se han enrevesado probablemente más de lo que se preveía hace un mes, cuando la empresa presentó su plan de viabilidad. Pero todo sigue igual, sin que se haya producido nada sustancial, más allá de goteos puntualmente divulgados.

En el entorno de la empresa se insiste de nuevo en que se espera a que KPMG, la firma asesora a la que contrataron los acreedores, dé su veredicto sobre el plan. También confían en que los bancos presenten las garantías necesarias para allanar el camino. Alguna vez tendrá que ser verdad, porque el tiempo aprieta cada vez más. Lo cierto es que las cuatro semanas que quedan (y la última de ellas, Semana Santa, tiene para una empresa sevillana mucho más inri) van a ser intensas para cerrar una solución y que el equipo que preside José Domínguez Abascal empieza a preocuparse.

Las cuatro semanas que quedan van a ser muy intensas en el seno del grupo

No es para menos. Urge que la banca firme, porque no basta que firmen los siete bancos que forman el steering committee; sino que es necesario que lo haga el 75% de los acreedores y hay que convencerlos. Es decir, no vale con que el denominado G-7 llegue a un acuerdo, lo importante es que lo hagan con tiempo suficiente para que el resto se adhiera a la solución. Lo esencial es superar las reticencias de alguna de las entidades.

Asimismo, se está a la espera de que los bonistas, asesorados por Houlihan Lokey, decidan de una vez si suscriben el préstamo por valor de 165 millones de euros para dotar de liquidez a la compañía, que, pese a las ventas de algunos activos (como la planta solar de Abu Dabi por 30 millones), necesita urgentemente. También tiene abierto el frente de los proveedores, a los que debe pagar antes de que finalice marzo en torno a 700 millones sobre una deuda de 5.000. Abengoa ha planteado una quita del 60%.

Pepón Domínguez sabe que está en juego la salvación de un grupo que alcanzó la gloria y se convirtió en referente mundial del sector. Para salir adelante, la compañía planteó en el plan de viabilidad que los acreedores capitalizaran el 70% de la deuda (asciende a 8.904 millones) y que el 30% se quedara como deuda sostenible.

Es necesario que el 75% de los acreedores firmen el plan de viabilidad

En la reestructuración del capital, los antiguos accionistas del núcleo duro, compuesto principalmente por las familias fundadoras, se quedarían con cerca del 7%. Un porcentaje que les dejaría desplazados y que ha motivado una reacción contraria del expresidente, Felipe Benjumea. La Audiencia Nacional ha rechazado por segunda vez la póliza de seguro para cubrir la fianza por su polémico cobro de 11,5 millones al dejar la empresa. Lo mismo ha ocurrido con el exconsejero delegado Manuel Sánchez Ortega, en este caso por 4,5 millones.

Asimismo, según el hecho relevante que presentó en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), requiere 826 millones en 2016 y 304 millones adicionales en 2017. En total, 1.130 millones que incluyen créditos concedidos en los últimos meses por las entidades financieras. Es decir, los 125 millones recibidos en septiembre y los 113 millones del nuevo préstamo en diciembre, en el que participó también el ICO y cuyo vencimiento está fijado para el 16 de marzo, es decir en medio de todo el maremágnum.

Según el plan de viabilidad, el grupo estima que tendría un valor neto estimado de unos 5.395 millones. En los próximos cinco años, la compañía espera generar unos 700 millones de flujo de caja. Además, Abengoa prevé un impacto positivo procedente de la desinversión de activos no estratégicos de 473 millones en los próximos dos años y la salida de proyectos con altos requerimientos de efectivo, lo que reducirá estas necesidades en 2.095 millones.