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Bruselas pide a España mano dura con las autonomías y ajustes laborales

La Comisión Europea destaca la vulnerabilidad de la economía española frente a 'shocks' externos y exhorta al próximo Ejecutivo a profundizar en la reforma laboral

La economía española crece en torno al 3%, el doble que Europa, pero es “vulnerable” a shocks externos y su recuperación está sujeta a un amplio abanico de riegos por la abultada deuda, según el informe definitivo que presentará este viernes la Comisión Europea. Bruselas sugiere que España sigue experimentado “desequilibrios excesivos”, con dos torres gemelas que dejan a la economía muy expuesta: el paro y el déficit siguen entre los más altos de la zona euro, y las medidas para atajarlos se quedan cortas. Madrid ha logrado “algunos progresos”, pero limitados: el próximo Ejecutivo debe profundizar en la reforma laboral, y tendrá tarea por el lado fiscal. Bruselas reclama, sobre todo, mano dura (medidas preventivas e incluso correctivas) con las comunidades autónomas.

“Progresos limitados” en los desequilibrios

España tiene cuatro graves desequilibrios (sector exterior, deuda pública, privada y paro), según la Comisión. Bruselas emitió el año pasado cuatro recomendaciones y ahí solo hay progresos “limitados”, especialmente en el flanco fiscal y en algunas reformas: “No hay ningún progreso en servicios profesionales”. Sí lo hay en la reforma financiera, con la ley de cajas. Pero el estudio deja muchas dudas por el déficit excesivo, y en el retraso con el que la mejoría en el empleo se traslada a los indicadores sociales. Bruselas critica la falta de medidas para asegurar ingresos mínimos a los parados, y el descontrol derivado por las diversas instituciones y niveles de gobierno involucrados en las ayudas.

“La economía española ha experimentado un despegue significativo en los años recientes gracias a las medidas tomadas como respuesta a la crisis”, arranca el informe obtenido por EL PAÍS. A partir de ese prometedor inicio, las 94 páginas del estudio describen un panorama plagado de riesgos, con dos ideas fuerza fundamentales: España es muy vulnerable si viene otro arreón de la Gran Crisis —más aún con el Gobierno en funciones—, y los “desequilibrios excesivos” que experimenta mejoran tímidamente, pero siguen ahí. El paro y el déficit están “entre los más altos de Europa”: eso no pasaría de una gris descripción de los problemas si no fuera porque la Comisión, a renglón seguido, apunta —una vez más— que hacen falta medidas: una vuelta de tuerca a la reforma laboral y un ajuste fiscal, con la lupa cada vez más en las autonomías.

El informe es descriptivo: no prescribe ajustes, eso quedará para las recomendaciones de primavera. Pero esas recomendaciones estarán basadas en este informe, que tras cada buena noticia rebaja los ánimos con un jarro de agua fría. La recuperación es más fuerte que la de la eurozona, pero España está expuesta a la crisis de los emergentes y “a la posible desaceleración de la agenda de reformas”, por la situación política; la alta deuda deja a España “vulnerable” a todo tipo de shocks.

Bruselas, en fin, subraya que el rey está desnudo: la reactivación se sustenta en una formidable colección de factores externos, que no dependen de España, como “el desplome del petróleo y la depreciación del euro”. Las primas de riesgo han bajado gracias al BCE. “Pero si alguno de los vientos de cola amaina, la recuperación perderá fuerza”, dice el informe. Las fuentes consultadas apuntan a que la mala situación fiscal de España —un déficit que cerró 2015 en el 4,5% del PIB y una deuda del 100%— no es un problema por las compras de deuda del Eurobanco. Pero eso puede torcerse si la crisis del euro se reaviva. Portugal está a un paso del bono basura. Bruselas teme que pueda necesitar un segundo rescate si las agencias de calificación se ponen nerviosas. Un nuevo programa en Portugal elevaría de nuevo las primas de riesgo en la periferia, en particular en Italia (con grandes dudas en sus bancos) y España.

Pero eso entra solo en el ámbito de lo probable; no aparece en el informe. El estudio es una especie de extenso inventario de la situación actual, con sus luces y sombras. Las luces son evidentes: ese 3,2% de crecimiento en 2015 que santificó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE). Las sombras son igual de indiscutibles: Bruselas vuelve una y otra vez por los “graves desequilibrios”, “de tal naturaleza, magnitud e interrelación que hacen vulnerable a España”. En el paro, la Comisión ve “algún progreso” por la reforma laboral, pero reitera —por enésima vez— que la enorme dualidad (la diferencia entre los trabajadores fijos y los eventuales) afecta negativamente “a las condiciones del mercado laboral y a la cohesión social”, y deja entrever que hay varios flancos por los que profundizar. Por el lado fiscal, no ahorra críticas: el Gobierno actual “no ha usado los vientos de cola para acelerar la corrección” del déficit. Bruselas pide seriedad en el flanco autonómico: “El marco fiscal incluye herramientas para corregir las desviaciones regionales”. Exige “una aplicación rigurosa de la ley de estabilidad presupuestaria”, con medidas “preventivas y correctivas”. Y califica de “crítico” el papel de las comunidades en el agujero fiscal español.

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