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OPINIÓN

Argentina vuelve al radar del inversor

El regreso al crecimiento del país sudamericano no será inmediato

La llegada del Gobierno de Macri ha situado a Argentina ante el mundo inversor como una de las historias de superación más interesantes de cara a este volátil 2016, marcado por un entorno en el que Latinoamérica sigue sufriendo la debilidad de los precios de las materias primas. El proceso de ajuste llevará buena parte de este año, por lo que el regreso de Argentina a la senda del crecimiento no será inmediato.

Con la entrada del nuevo Gobierno, en diciembre de 2015, las dudas eran considerables: el efecto de una devaluación, el incremento del gasto público hasta niveles estimados en torno al 8% y el riesgo a la hiperinflación (los agentes económicos huyendo de la moneda nacional y refugiándose en bienes, ante la imposibilidad de hacerlo en monedas extranjeras). Pero estos temores no se han cumplido. El gobierno ha guiado a los agentes económicos hacia una devaluación transparente, ha insistido en que no tenía sentido esperar niveles más depreciados que los del mercado paralelo, ha fortalecido el nivel de reservas con préstamos y ha abierto las compuertas del mercado de cambios.

Con estas medidas, el Ejecutivo ha conseguido que la depreciación del peso argentino no superara el 30%, que las exportaciones se movilizaran y que los agentes traspasaran sus expectativas de inflación a las futuras negociaciones salariales. Por su parte, el índice de precios, difícil aún de medir por el trabajo que conlleva rehacer estadísticas que recuperen la credibilidad, parece haber reaccionado de forma relativamente benigna.

Mientras tanto, el nuevo banco central está controlando con firmeza el grifo monetario y el Gobierno ha eliminado una batería de subsidios que convertía en tarea imposible conseguir el objetivo de un presupuesto equilibrado.

De cara al exterior, el nuevo Ejecutivo ha abordado el problema de los holdouts, presente desde el 2001. Con un enfoque pragmático, la nueva propuesta busca desbloquear la compleja situación actual, que mantiene a Argentina en default selectivo, al estar cortados los canales de pago a sus bonistas actuales, situación que impide el acceso del país a los mercados internacionales de deuda. El Gobierno de Macri ya ha obtenido el visto bueno de algunos inversores a una nueva propuesta que busca pagar el 100% del capital, pero disminuyendo el peso de los intereses punitivos. La disposición del nuevo Gobierno para trabajar en una conclusión definitiva y negociada del conflicto ya ha sido positivamente acogida por la justicia norteamericana, que ha adoptado una posición más favorable a la resolución. Está claro que muchos desafíos permanecen, ya que el Gobierno no goza de mayorías holgadas en el Congreso. Pero la necesidad de las provincias y las empresas de reabrir el mercado internacional de financiación genera un clima favorable para la negociación.

Las agencias de rating han reconocido los cambios. El más importante lo ha llevado a cabo Standard & Poor’s, que ha incrementado el rating de transferencia y convertibilidad en tres peldaños, hasta B-, como reflejo de unas mejores condiciones en el acceso de las compañías a la moneda extranjera, necesaria para hacer frente a su deuda.

El camino no es fácil, si bien la situación de partida tampoco lo era. A finales de 2015, las reservas internacionales presentaban niveles inferiores a los existentes en el momento del default en el 2001 y el tipo de cambio estaba intervenido y atrasado respecto a sus socios comerciales. Asimismo, el entorno regulatorio en las tarifas eléctricas, congeladas al consumidor, enfrentaba a las compañías a incrementos de costes salariales del 30% anuales. Además, las dudas sobre las estadísticas de inflación y crecimiento generaban incertidumbre sobre el comportamiento de los precios relativos. Por último, el conflicto en el sector exportador, castigado por el tipo de cambio, mantenía bloqueados más de cinco mil millones de dólares en exportaciones de soja a la espera de las medidas del nuevo Gobierno.

El Ejecutivo de Macri, por tanto, tiene importantes desafíos que afrontar y desequilibrios por corregir para alcanzar la senda del crecimiento. Pero este conjunto de medidas sienta las bases macro que permitirán que, tras casi una década, compañías de alimentación, de generación, transporte y distribución de energía, de telefonía, y servicios financieros salgan al mercado internacional a buscar financiación para el futuro crecimiento. Los inversores internacionales les acompañaremos.

Alfredo Mordezki, Head of Latam Fixed Income de Santander Asset Management.