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La volatilidad de los mercados amenaza con encarecer el crédito empresarial

“La evolución de los mercados bursátiles al inicio de 2016 está siendo una de las más negativas de la historia”, alerta el Banco de España

El Banco de España alerta de que las perspectivas para 2016 son “complejas por la volatilidad e incertidumbre de los mercados”. En este ambiente, afirma: “Las peores condiciones de financiación para las empresas y el incremento de su riesgo de crédito pueden generar mayores tasas de impagos o dificultades de refinanciación”. Además, cree que si el crudo sigue bajo mucho tiempo, las empresas energéticas tendrán problemas de financiación que repercutirán en la banca.

“La evolución de los mercados bursátiles al inicio de 2016 está siendo una de las más negativas de la historia”, afirma el Banco de España en el Boletín Económico de febrero. Y se ha llegado a esta situación después de cerrar 2015, con “un cambio de tendencia” en las emisiones de renta fija “en un entorno de mayor aversión al riesgo y aumento de la volatilidad, que cierra el período de amplia liquidez y búsqueda de rentabilidades por parte de los inversores vigentes desde 2012”.

El supervisor no descarta que sigan las montañas rusas en los mercados de renta fija. “Un empeoramiento de las condiciones financieras de aquellas empresas con mayor riesgo podría propiciar la venta de su deuda por parte de los inversores, que, en un contexto de baja liquidez, podría provocar descensos bruscos en sus precios y tener repercusiones negativas para los mercados primarios”.

Debilidad de la banca

El supervisor admite que “el sector bancario mostró debilidad, condicionado, además de por el contexto general, por la incertidumbre sobre los nuevos requisitos de capital regulatorio para los bancos de riesgo sistémico, el TLAC, que se aprobó a finales del año”. Y esta situación no parece que vaya a cambiar este año, “con un entorno complejo porque continúa la volatilidad y la incertidumbre de 2015”.

Según el Boletín Económico, la incertidumbre sobre “algunos mercados emergentes, con China a la cabeza, la evolución del precio de las materias primas y sobre todo del petróleo y las divergencias de política monetaria” están detrás de esta situación.

El retroceso en las emisiones fue especialmente pronunciado en la zona euro, con una caída del 19,87% el año pasado sobre la actividad de 2014. Este dato choca con el de Estados Unidos, donde crecieron las emisiones un 3,61%. El descenso más pronunciado fue en los bonos de las empresas de la zona euro, con un 23,36% de caída en emisiones mientras que en EE UU crecieron un 22,81%. La actividad emisora sufrió un mayor descenso en el segundo trimestre (por la crisis política griega y las dificultades en la negociación entre Atenas y sus acreedores) y en el tercero, por la situación que atraviesa China.

En el sector bancario, la emisión de títulos se resintió en 2015 en las principales regiones y el volumen de deuda emitido se redujo hasta los 1.247 millones de dólares (1.135,1 millones de euros), un 7,9% menos que el ejercicio anterior. Las reducciones de las emisiones se agudizaron en la zona euro y en los países emergentes, “dos áreas en las que la colocación de deuda bancaria experimentó una corrección más abultada en términos relativos”.

Esta atonía, señala el supervisor, contrastó con la tendencia al alza del crédito bancario en regiones como la zona euro, donde disminuyó la actividad registrada en el mercado primario y el recurso de los bancos a las facilidades de liquidez del Eurosistema.

Por otra parte, el informe pone de manifiesto el buen comportamiento de la colocación de deuda sin colateral, deuda subordinada y bonos convertibles contingentes (CoCos) en comparación con los títulos de categoría senior debido a la menor incertidumbre regulatoria en torno a estos instrumentos y a la necesidad de las entidades de continuar reforzando sus niveles de solvencia. No obstante, el supervisor también dice que los CoCos “tuvieron una menor actividad emisora”. También se redujo la emisión de préstamos sindicados, hasta los 4.522 millones de dólares (4.116,2 millones de euros), un 5,1% menos que en 2014. Parece claro que el supervisor espera que sigan los vaivenes y sustos en los mercados. Tiempos revueltos.