Novo Banco pierde 980 millones

El Gobierno portugués iniciará la venta de la entidad financiera, que nació con los activos buenos del Banco Espírito Santo

El Novo Banco portugués cerró su primer balance anual con unas pérdidas de 980,6 millones de euros, según la información proporcionada a la Comisión Nacional de Valores. Gran parte de las pérdidas se debieron al impago de créditos, pues el resultado operativo del banco arroja un resultado positivo de 118 millones de euros.

NB es el tercer mayor banco portugués y el segundo público, detrás de Caixa Geral de Depósitos. Sus activos son de 57.500 millones de euros, con una reducción del 12% respecto a 2014. Es el primer balance de un año completo del actual Novo Banco. Nació en agosto de 2014, con una inyección pública de 4.900 millones más los activos buenos —eso se creía— de Banco Espírito Santo. En ese primer semestre de 2014, el BES perdió 3.600 millones; en el segundo trimestre ya como NB, su herencia buena, perdió 468 millones de euros. Ahora son 980 millones.

Tras año y medio de independencia, ahora se ve que los créditos que se creían buenos y, por tanto, colocados en Novo Banco (y no en el banco malo Espírito Santo), no han sido tales. El NB sigue lastrado por créditos impagados, muchos de ellos concedidos a empresas del Grupo Espírito Santo o de su círculo.

Con estos resultados en la mano, el Banco de Portugal encara el segundo intento de venta de NB. En noviembre, la subasta se suspendió porque las ofertas firmes no llegaban a los 2.000 millones. Las ofertas más altas fueron las del fondo americano Apollo, el fondo chino AnBang y el banco chino Fosun. La oferta del Santander se eliminó antes por ser más baja, factor fundamental del concurso.

En pleno final de concurso, el test de estrés del Banco Central Europeo demostró que el NB necesitaría, además, un refuerzo de capital de 1.400 millones en caso de escenario adverso.

El Partido Comunista ha pedido que el NB siga siendo público, pero el Gobierno socialista lo venderá al mejor postor

Ante esa nueva necesidad de recapitalización pública o del Fondo de Resolución —lo que debilitaría aún más al sector bancario—, el Gobernador encontró la solución de retirar del Novo Banco varias series de obligaciones sénior por valor de 1.800 millones y trasladarlas al Banco Espírito Santo, donde se agrupan todos los activos tóxicos. Este movimiento ha puesto en marcha nuevos litigios entre fondos internacionales y el Banco de Portugal, pero, por otro lado, aclara la venta del NB.

El escollo de las obligaciones

El otro escollo es el conflicto con las personas que compraron obligaciones del BES sin saber lo que compraban. Tras algunos pactos, son 600 millones de euros que habrá que devolver; la cuestión sin resolver, año y medio después, es quién. El Estado no puede seguir aumentado su déficit, el BES es insolvente y el Novo Banco tampoco está en condiciones de asumir esas cantidades.

Ante la disyuntiva de la privatización a bajo precio, y coleando el reciente caso de Banif (vendido al Santander por 150 millones tras poner el Estado más de 2.000), Vítor Bento, último consejero delegado de Banco Espírito Santo y primero de Novo Banco, no hace ascos a nacionalizar Novo Banco, pero Bruselas lo impide y por otra parte, también reconoce que no hay capital privado portugués para su compra. La alternativa sería la compra por un banco extranjero, con lo que el 60% del sector estaría en manos extranjeras y un 20% estaría nacionalizado.

El martes, el Partido Comunista pidió la definitiva nacionalización del banco. “Ya que pagamos todos los portugueses, que se mantenga público”, razonó el diputado comunista Miguel Tiago tras el anuncio de una petición parlamentaria para que se nacionalice NB. La misma idea es apoyada por el Bloco de Esquerda; el PS está dispuesto a hablar. En estos momentos con Caixa Geral de Depósitos (que perdió 171 millones en 2015) y NB, se puede decir que ya está nacionalizado el 40% del sector bancario portugués.

El Gobierno socialista se mantiene tan escrupuloso con los compromisos adquiridos con PC y Bloco para gobernar, como los adquiridos con Bruselas para financiarse y, por tanto, venderá NB al mejor postor. Uno de los favoritos es el español Santander, en cuyo caso casi la mitad del sistema bancario portugués quedaría en manos de bancos de titularidad española.

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