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HOGAR Y DECORACIÓN

Paredes que piden un cambio a gritos

Pintura, papel y plaqueta son los preferidos para decorar y disimular defectos

La pintura es el camino más directo y rápido para que las paredes luzcan otras galas, ganen luminosidad y den sensación de amplitud. Pero lo mejor es que, junto a los clásicos tonos blancos, han ganado peso colores y texturas más arriesgadas que pueden hacer irreconocible cualquier habitación.

Los amantes del estilo loft pueden conseguir el mismo efecto en su piso aplicando una pintura que imita el material y que se puede lavar. Un bote cuesta unos 35 euros. Los acabados metalizados, perlados o microcementos son buenos recursos para decoraciones modernas. Los metalizados aportan elegancia y, si es un acabado oro, el efecto es más acogedor y aconsejable para ambientes étnicos. Las texturas arenosas con relieve son aptas para estilos rústicos, pero también pueden ser útiles para ocultar el odiado gotelé. Un bote de cinco kilos sale por unos 24 euros. "Se pueden emplear para destacar una única pared, una columna o un mueble de obra", señalan en el centro de bricolaje Leroy Merlin.

Pintura que imita el acabado cemento.

Son tendencia las pinturas que convierten cualquier pared en una pizarra y también las magnéticas, que se comportan como un imán. En ambas se puede escribir. Para las habitaciones infantiles una buena idea son las pinturas luminiscentes que destacan por la noche —cuando hay luz la pintura es incolora, pero en la oscuridad brilla—. Otras propuestas de pintura con efectos especiales son las que incluyen una bolsita de brillantina para aplicar al color o las que incorporan brillantes de cristal que cambian según la luz.

Pared con pintura efecto pizarra negra de Luxens, de venta en Leroy Merlin por 18,60 euros el litro.

Además de la clásica elección entre pintura mate o satinada, hay que tener en cuenta otros parámetros, como si es ecológica o si es fotocatalítica (utiliza la luz para eliminar la contaminación del aire y la suciedad, con lo que reducen la presencia de hongos y bacterias).

Pintura metalizada con acabado oro para ambientes rústicos y étnicos.

Los papeles pintados no son ningún desconocido para las viviendas. Lo que sí es nuevo son los miles de colores, estampados y texturas de todos los estilos que se pueden encontrar en el mercado. La banda de precios es inmensa: desde 8 euros el rollo hasta 600 euros en el caso del papel pintado de rafia. El papel decora, pero también disimula desperfectos y manchas en las paredes. "Se lleva alternar pintura y papel. Los estampados geométricos son un valor en alza, tanto para ambientes modernos como retro. Menos llamativos son los papeles inspirados en el mundo vegetal y mineral: bambú, piedra o madera", constatan en Leroy Merlin.

Papel pintado inspirado en las técnicas artesanales de India, de la firma Thibaut Design y de venta en Demarques por 230 euros.

La tienda de decoración online Demarques.es destaca la colección de papeles pintados de la firma Thibaut Design, inspirada en las técnicas artesanales y primitivas de India, que incluye estampados de animales exóticos, motivos geométricos e ilustraciones que recrean la naturaleza del lejano Oriente. El rollo cuesta alrededor de 230 euros. Si el interés es solo por una pared, una alternativa al papel pintado en rollo son las piezas adhesivas (stickers). Las hay de todos los motivos y tamaños y se pueden personalizar con fotos de familia o paisajes.

Cerámica vanguardista y geométrica de la serie Manacor, de la firma Dune. De venta en Leroy Merlin por 18 euros la baldosa.

Los papeles de moda son los que aparentan ser tablas de madera, ladrillos, piedra natural o pizarra blanca. Su precio está entre cuatro y cinco euros el metro cuadrado. Aunque cada vez más propietarios prefieren dar el salto a la realidad y forran una pared de alguno de estos materiales. Los paneles de madera, por ejemplo, son una buena solución para recuperar superficies deterioradas, cubrir imperfecciones, tapar humedades y mejorar el aislamiento acústico. Hay una postura intermedia y es tirar de plaquetas decorativas fabricadas con hormigón o poliuretano que imitan materiales naturales. Las primeras cuestan unos 30 euros el metro cuadrado. Las segundas, entre 40 y 60 euros.

Al igual que el resto de productos, los frisos también consiguen decorar y ocultar defectos al mismo tiempo. Los más tradicionales son los de madera, aunque también los hay de melamina y vinílicos especiales para baños y cocinas. Su precio parte de 11 euros el metro cuadrado.

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