El déficit comercial baja un 1,2% gracias al desplome del petróleo

Automóvil, alimentos y bienes de equipo mantienen el pulso de las exportaciones, que registraron un nuevo récord en 2015

El déficit comercial prosigue su lento aterrizaje. La cifra que mide el desfase entre compras y ventas en el exterior bajó el año pasado hasta los 24.170 millones, un 1,2% menos que en 2014. El desplome del precio del petróleo, que ha caído más de un 30% en el último año, abarató en idéntica cuantía la factura energética de España —importador de casi todo el crudo que consume— y limitó al 3,7% el repunte de las importaciones pese al fuerte alza del resto de compras al exterior, según datos publicados este jueves por el Ministerio de Economía y Competitividad. Los sectores automotriz, alimentario y de bienes de equipo tiraron en 2015 de las exportaciones, que crecieron un 4,3% en el conjunto del año y marcaron un nuevo récord desde el inicio de la serie histórica.

La primera lectura de la balanza comercial española arroja una lectura netamente positiva. El lastre energético, el principal caballo de batalla de un país que compra en el exterior casi el 100% del petróleo que consume, se redujo casi en un tercio por el drástico abaratamiento del crudo. Sin embargo, las buenas noticias se quedan ahí. Si se descuentan todas las partidas relacionadas con la energía, España habría registrado un superávit de 1.912 millones de euros, frente a los 13.599 millones del año pasado. Esta diferencia tiene una explicación sencilla: como en anteriores recuperaciones económicas, las importaciones del resto de bienes repuntaron con fuerza a medida que el ciclo económico mejoró y lo hicieron en mayor medida que las exportaciones.

El año pasado, la economía española registró su mayor tasa de crecimiento desde el inicio de la crisis (3,2%) y esto se dejó sentir sobre las compras en el extranjero. Salvo en el caso del automóvil, la alimentación y los bienes de consumo duradero, las importaciones crecieron a un ritmo más rápido que las exportaciones. Especialmente significativo es el caso de los bienes de equipo —una categoría que agrupa desde la maquinaria industrial hasta la ferroviario y aeronáutica pasando por las telecomunicaciones—, uno de los mejores indicadores de la inversión, cuyas importaciones subieron más de un 20%.

En el lado contrario, las exportaciones totales aumentaron en 2015 un 3,7% en términos reales (descontando la evolución de los precios). Esta cifra casi duplica la tasa de crecimiento del comercio global, que subió un 2% según las cifras de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y se situó en mínimos desde la Gran Recesión.

Por sectores,el automóvil volvió a ser el principal motor del sector exterior español. El año pasado fue el sector más dinámico, con un crecimiento del 19,6%. Fue, también, el que más contribuyó al crecimiento global de las exportaciones (añadió 2,9 puntos a la tasa de variación anual total). A continuación emergen la alimentación, las bebidas y el tabaco, que aportaron 1,4 puntos tras aumentar sus ventas un 9%. Las manufacturas de consumo duradero, una categoría en la que se enmarcan los electrodomésticos, la electrónica y los muebles, aportaron por su parte 0,9 puntos tras crecer un 18% respecto a 2014.

Los únicos sectores que lastraron las ventas exteriores españolas el año pasado fueron los productos energéticos y las materias primas.

El sector exterior se vio beneficiado por la debilidad del euro frente al resto de grandes divisas mundiales: entre el 1 de enero y el 31 de diciembre, la moneda única se depreció un 10% frente al dólar y el yen y retrocedió más de un 5% frente a libra esterlina. Sin embargo, este viento de cola solo tiene efecto sobre las exportaciones a países de fuera de la eurozona, el bloque en el que acaban el 44% de las exportaciones españolas. La depreciación de la moneda única sí se dejó sentir en Reino Unido, el cuarto mayor socio comercial español, donde las ventas de productos fabricados en España repuntaron más de un 10%, y en Asia (+5,3%). También en el continente americano, donde el euro débil frente al dólar logró compensar el declive económico de países como Brasil y Venezuela para cerrar 2015 con un crecimiento exportador del 7,1%.