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OPINIÓN

Las cuentas de Podemos no cuadran

El plan de Pablo Iglesias es más rotundo que el inicial de Syriza: duplica algunos impuestos

Las cuentas del programa de legislatura Un país para la gente, de Podemos, albergan el buen propósito de relanzar la economía. Pero no cuadran. Y así, desvirtúan ese buen fin.

Desde el lado del gasto no modulan la senda de reducción del déficit pactando con Bruselas un año de retraso —y ya será difícil— como postula el PSOE. Sino, aplazarlo tres años más. Algo inaceptable por los socios y por los mercados, que este año deben refinanciarnos 400.000 millones de euros. Ahorro adjetivar los efectos de ese duelo desigual. El lector inteligente los sabe.

El objetivo podemita es sumar al gasto 96.000 millones de euros, dos tercios en lo social y un tercio en inversión. ¿Encaja? Comparemos con la realidad. Con Grecia. España tiene mayor margen, pero sigue adscrita al rescate bancario y sometida a la UVI del procedimiento de déficit excesivo: una sanción sacaría el mal genio de la botella. Esos 96.000 suponen un 9,2% del PIB (que ascendió a 1,041 billones en 2014, Eurostat).

El coste adicional (social e inversor) del programa de Syriza de septiembre de 2014, con el que ganó su primera elección (The Thessaloniki programme, www.syriza.gr), ascendía a 11.382 millones: un 6,4% del PIB, que ese año ascendió a 177.560 millones (Eurostat).

Es decir, el plan de Pablo Iglesias es más —ambicioso, o disparatado, escoja el lector— que el de Alexis Tsipras: 9,2% contra 6,4%.

¿Cómo acabó el de este? Regreso a la ruina, a la humillación y a la necesidad de nuevo rescate, aparte, de los 11.382 nuevos millones propugnados, solo se validaron (julio de 2015) 1.412 para el rescate social: urgencias sanitarias para todos, luz para familias pobres, parados sin ayuda. Un 0,79% del PIB griego.

Desde el lado del ingreso que debería financiar ese mayor gasto, la ilusión se troca en ilusionismo. Un tercio (29.700 millones) derivaría del mayor crecimiento. Ojalá, aunque no es imposible si el PIB sigue creciendo a buen ritmo. Pero el grueso provendría de los aumentos de recaudación de impuestos.

¿De cuáles? Del mayor éxito en la lucha contra el fraude, 12.000 millones. Pero eso significa aumentar un 100%, duplicar (en tres años y medio) lo que se recauda ahora, los 12.318 millones de 2014 (Informe anual de recaudación tributaria). Contrapunto: el programa electoral de Ciudadanos —en lo fiscal, de la sólida mano de Francisco de la Torre— aspira a la mitad de esa cantidad (6.000 millones), lo que ya equipararía a España con la media de la OCDE.

Y vendría de la mayor imposición sobre la empresa: en Sociedades, un tipo efectivo del 30% (contra el 15% más ponderado del PSOE, y el 7,2% real que paga hoy la gran empresa), que sumado a otros impuestos nuevos (verde, tasa Tobin, a la banca) llegarían a 20.000 millones: otro 111% a cargo de las empresas (pagaron por Sociedades 18.620 en 2014). Todo ello sin contar con un alza del 14,28% en IRPF (otros 10.000 millones), entre otras subidas.

Duplicar recaudaciones en tres ejercicios y medio: brindis al sol.