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El primer pacto de los productores de petróleo no ataja la crisis de precios

Arabia Saudí, Rusia, Qatar y Venezuela pactan una congelación de la oferta en los niveles de enero

Cuatro de las mayores potencias petroleras mundiales, Arabia Saudí, Qatar, Venezuela y Rusia, alcanzaron este martes un acuerdo para congelar la producción de crudo en los niveles de enero y así estabilizar el precio, que ha caído un 70% en año y medio. Es el primer pacto en 15 años entre países miembros (Arabia Saudí, Qatar y Venezuela) y no miembros (Rusia) del cartel de la OPEP, pero el convenio de congelación llega en un momento en el que la oferta global roza los máximos históricos. El escepticismo generalizado sobre la viabilidad del pacto tuvo reflejo en la cotización del crudo que, lejos de repuntar, este martes cayó un 3%.

La desconfianza de los analistas sobre la efectividad del acuerdo entre dos de los tres mayores productores de crudo del planeta —Arabia Saudí y Rusia— y otros dos actores clave en el mercado —Qatar y Venezuela, que es junto con Ecuador el único país latinoamericano en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)— reside, fundamentalmente, en las ausencias.

Ni Irán ni Irak han dado señales de voluntad por sumarse al pacto e incluso el Gobierno de la República Islámica iraní, que trata de recuperar el tiempo perdido tras años de ausencia en el mercado, reiteró poco después que no cejará en su empeño por ganar cuota. Además, el pacto —condicionado a que se sumen otros actores clave, según dejaron caer las autoridades cataríes— solo supone poner freno al fulgurante crecimiento de la oferta y no implica una reducción de los bombeos, tal y como se había especulado.

“Es el principio del proceso”, dijo el ministro saudí del Petróleo, Ali Al-Naim, al término del encuentro celebrado en Doha (Qatar). El pacto es, a su juicio, “adecuado” para las condiciones actuales —el barril de brent ronda los 32 dólares—, y será secundado, en los próximos meses, por otros “pasos para estabilizar el mercado”. Sin embargo, la reacción a las palabras de una de las voces más escuchadas en el mercado —no en vano, su país produce el 12% del petróleo que se consume—, no tuvieron efecto sobre el parecer de los que siguen a diario la evolución del crudo.

“Aunque crea un entorno más favorable para una recuperación de precios en la segunda mitad del año, la congelación no tendrá efectos drásticos”, subraya Olivier Jakob, jefe de la consultora Petromatrix, en una nota remitida a clientes. Más pesimista se muestra Eugen Weinberg, máximo responsable de materias primas del Commerzbank. “El impacto será muy limitado. Solo demuestra la desesperación de países como Venezuela”, asevera. “En realidad, solo es una invitación para que otros países se sumen y lleven a cabo una acción coordinada, algo improbable a la vista de la posición de Irán”. Al ya de por sí desequilibrado mercado petrolero —la diferencia entre oferta y demanda es de 1,7 millones de barriles diarios, el equivalente a la producción total de Noruega— por el efecto de la tecnología fracking, que empujó la oferta mundial, se ha sumado en las últimas semanas un factor de presión adicional: el regreso de la República Islámica tras el levantamiento del veto occidental.

Mariano Marzo, catedrático de la Universitat de Barcelona y experto en petróleo, remarca la condicionalidad del pacto, que califica de “mera puesta en escena”. “En la práctica, solo es un movimiento de cara a la galería. Significa que Arabia Saudí y Rusia quieren empezar a hablar, pero se les olvida que EE UU es el primer productor del mundo y que, en ese caso, la decisión de recortar no corresponde al Gobierno, sino a empresas privadas”, cierra.

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