La industria del acero pide a Bruselas medidas para competir con China

Miles de trabajadores protestan frente a las instituciones contra los precios del gigante asíatico, por debajo del valor de mercado, que dañan al sector en la Unión Europea

El sector del acero en la Unión Europea (UE) no levanta cabeza. Pero antes de que se hunda, algo que muchos trabajadores auguran para el "futuro inmediato", más de 5.000 empleados de la siderurgia de los Veintiocho se han concentrado este lunes en Bruselas para pedir el fin del dumping —comercialización por debajo del precio de mercado— de productos chinos que está dañando el sector en territorio comunitario.

Miguel Ángel Villalobos, trabajador de Acerinox, se ha trasladado junto a otros 11 compañeros desde Los Barrios (Cádiz) hasta el corazón de las instituciones comunitarias para pedir a la Comisión —brazo ejecutivo de la Unión— que "tome medidas" contra el gigante asiático. "No reconozcamos a China como economía de mercado", rezaban los cientos de pancartas que portaban los trabajadores de Alemania, Francia, Holanda, Italia, España... y así las 28 nacionalidades de la UE. Los bajos precios de productos del país asiático sumado al "prohibitivo" precio de la electricidad en España están dejando seco el sector, remacha Unai López Presa, trabajador de la fábrica de Sestao de AcelorMittal, que se enfrenta ahora a más de 300 despidos. "Paremos la invasión del acero chino en la UE", reza la petición de los trabajadores de la fábrica vizcaína en el encabezado de una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org. Llevan ya más de 5.300.

Bruselas es criticada por su lentitud al reaccionar a las demandas del sector y alega que hace tan solo tres días abrió tres investigaciones (que hacen un total de 37, 16 de ellas implican a China de una forma directa) contra productos provenientes del gigante asiático como tubos y planchas de calor, que han entrado en el mercado comunitario por medio del dumping, una práctica que daña a la competitividad del sector. Pero los plazos para ver los frutos de las denuncias son muy largos y la industria, sostiene Villalobos, está inquieta. La consejera vasca de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia, —que también viajó a Bruselas— pidió a la UE "más rapidez" en el establecimiento de medidas antidumping. "No podemos competir con ellos", sostiene Villalobos tras revelar que su empresa sufrió un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) entre 2008 y 2010 en el que unas 5.000 familias se vieron afectadas, 2.400 de manera directa, según añade un compañero de protesta.

Aunque Bruselas ha negado por activa y por pasiva la cuestión "filosófica", según un portavoz de Comercio, sobre considerar o no a China como economía de mercado, el debate está en el trasfondo y en boca de todo el sector. En diciembre se cumple el plazo que empezó en el año 2000 para que los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) concedan o no el estatuto de economía de mercado a China, un trámite que cambiará la manera en que la UE se defiende ante los comportamientos anticompetitivos como el dumping.

"Nos faltan reglas para competir" con China, se oía gritar a los manifestantes en varios idiomas entre el sonido de petardos, pitos y una tamborrada. Bruselas escucha las demandas de sus trabajadores y ha organizado este mismo lunes una conferencia internacional de alto nivel sobre el futuro de la industria intensiva en la que como punto en la agenda también ha estado la crisis del acero. "Queremos escuchar los diferentes puntos de vista" de los participantes, ha señalado una portavoz del Gobierno de la UE, quien ha reconocido las dificultades que la "sobreproducción a nivel global" —equivalente casi al 40% del consumo anual en el planeta— está generando y la consecuente caída de los precios. "Esta situación se ve agravada por una disminución en la demanda mundial de acero, altos costos de energía en algunos países y la competencia desleal", explican fuentes de Industria.

En la conferencia de este lunes están presentes los ministros del ramo de cada país —el español José Manuel Soria se ha ausentado y en su lugar ha acudido la secretaria general de industria, Begoña Cristeto—, la comisaria del ramo Elżbieta Bieńkowska, el vicepresidente comunitario para empleo, crecimiento e inversión, Jyrki Katainen, y miembros de sindicatos y la patronal. Cristeto ha recordado que el Gobierno está "comprometido" con la defensa del sector del acero y ha reclamado a la UE la adopción de medidas de protección comercial que compensen los bajos precios que está experimentando esta industria.

El pasado viernes, el Ejecutivo comunitario anunció una serie de medidas arancelarias a los productos chinos y rusos para compensar los precios. Dichas medidas, además, podrán tener un efecto retroactivo hasta diciembre del año pasado, según explicó un portavoz.

"Exigimos medidas arancelarias o que, al menos, los productos chinos tengan que pasar los mismos controles de calidad (que encarecen el producto final) al igual que nosotros", explica Miguel Ángel Villalobos, de Acerinox. "Vamos a actuar con todos los instrumentos a nuestra disposición", dicen fuentes comunitarias.

Defensas para el comercio

El hecho de que China se haya introducido en el mercado del acero comunitario con precios más bajos de lo que establece el mercado (dumping) ha hecho que Bruselas saque el comodín de las barreras comerciales.

Aunque el sector esté en declive desde hace tiempo —el consumo a nivel global cayó un 1,7% en 2015— los desafíos del mismo van "más allá" de los bajos precios del producto chino, explica una portavoz de Industria en la UE. Se trata de que el sector se vaya adaptando a la innovación, tecnología y modernización que los tiempos requieren. Para ello, representantes del sector no solo del acero sino también del papel, el cristal, la cerámica y el aluminio —que según el vicepresidente Katainen están también en "riesgo"— han debatido este lunes en Bruselas sobre su destino. La industria comunitaria "necesita más innovación y desarrollo", reconoció al término de la conferencia de alto nivel la comisaria de Industria, Elżbieta Bieńkowska.