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El gigante financiero HSBC mantendrá su sede en Londres

El banco se planteaba mudarse de Reino Unido por el exceso de regulación, pero el consejo ha votado en contra

HSBC se queda en Londres, y la City respira. El mayor banco de Europa comunicó en abril del año pasado que estudiaba trasladar su sede a otra lugar. El anuncio abrió 10 meses de incertidumbre, que se han vivido como una prueba sobre si el país seguía siendo atractivo como centro financiero. Finalmente, tras algunos cambios legislativos favorables a la entidad, el banco ha decidido quedarse en la capital británica. “Tener nuestra sede en Reino Unido y nuestro negocio en Asia proporciona a los accionistas lo mejor de los dos mundos”, ha explicado el consejero delegado, Stuart Gulliver.

La decisión se ha tomado por unanimidad entre lo 19 miembros del consejo. "Londres es uno de los centros financieros internacionales más importantes del mundo y aquí hay una gran reserva internacional de talento altamente calificado", justifica el banco en un comunicado. "Es, por tanto, la posición ideal para ser la sede de una institución financiera global como HSBC”.

El anuncio de la apertura de un proceso para reconsiderar si resultaba conveniente trasladar la sede del banco, cayó como una bomba para el Ejecutivo de David Cameron en la campaña de las elecciones generales del pasado 7 de mayo. Se interpretó como una reacción al impuesto que el Gobierno conservador impone a los bancos, desde el final de la crisis financiera, en función de los activos que las entidades tengan en el país. La decisión, dijo entonces el presidente del banco, Douglas Flint, responde a “las reformas regulatorias y estructurales que se han puesto en marcha después de la crisis”.

El destino alternativo más lógico era Hong Kong, donde el banco tuvo su sede durante más de cien años y donde aún hoy tiene una parte importante de su operación. La sede se trasladó a Londres en 1992, tras la adquisición del banco Midland.

Desde que el banco comunicó sus intenciones, el canciller del Exchequer, George Osborne, ha introducido modificaciones en el sistema impositivo a los bancos, que pueden rebajar la factura fiscal de HSBC de 1.000 millones a 300 millones de libras. Flint ha asegurado en la BBC que “no ha habido presiones ni negociaciones” con el Gobierno que hayan podido afectar a la decisión del banco de seguir en Reino Unido.

Un portavoz del ministerio británico de Finanzas, dijo que la decisión supone "un voto de confianza al plan económico del Gobierno y un impulso a nuestro objetivo de hacer del Reino Unido un gran lugar para hacer más negocios con China y el resto de Asia". Carolyn Fairbairn, directora general de la Confederación de la Industria Británica, también dio la bienvenida a la decisión. "Queremos tener aquí las sedes de las empresas verdaderamente globales, a los principales empleadores, como HSBC", señaló.

En el informe en el que anunció la apertura del debate en abril, HSBC también advertía sobre los riesgos económicos de una eventual salida de Reino Unido de la Unión Europea. Y en esta ocasión, a la vez que anunciaba que seguirá en Londres, el banco ha aprovechado para señalar que, en caso de que el país vote por abandonar la UE en el referéndum que el Gobierno prevé celebrar este verano, más de mil empleos de banca de inversión serían trasladados de Londres a París.

La decisión de permanecer en Londres precipita la decisión sobre la sucesión de los dos pesos pesados de la entidad. Si el banco hubiera decidido trasladar su sede, se habría pedido a Gulliver y Flint que permanecieron en sus puestos algunos años más. Pero una vez decidido que no habrá mudanza, está previsto que se siga con los planes de sustituir a ambos el año próximo.

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