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Los ejecutivos de Wall Street compran acciones de sus bancos

La Reserva Federal trata de zanjar en paralelo el debate sobre el recurso a tipos de interés negativos en Estados Unidos

La incertidumbre global y las políticas de tipos negativos que han emprendiendo los bancos centrales están causando estragos este arranque año entre los mayores grupos financieros. Hasta este viernes, que repuntaron con fuerza tras conocerse que grandes ejecutivos como Jamie Dimon empezaron a movilizar sus fortunas personales para respaldar las entidades que dirigen y tratar así de revertir esta ola la negatividad.

El consejero delegado de JPMorgan Chase, el mayor banco por activos de Estados Unidos, adquirió el jueves medio millón de títulos de la entidad por un valor de 26,6 millones de dólares. Dimon es el banquero más conocido del país. En la última presentación de resultados volvió a repetir que su banco es una “fortaleza” capaz de resistir las turbulencias que están azotando el mercado.

Los inversores, sin embargo, temen que la laxitud extrema de las políticas monetarias repercuta negativamente en los resultados de los grandes bancos. Estas dudas provocan que el sector financiero arrastre este año una caída superior al 15% y se muevan en mínimos anuales. JPMorgan se dejaba un 20% antes de conocerse la maniobra de su patrón y un 25% frente al máximo en julio.

No es sólo que el ejecutivo salga en defensa de su banco, tratando de mandar una señal positiva al mercado que contenga la sangría. Si la operación le sale bien, puede ser una oportunidad épica de inversión. Incluyendo la última compra de acciones, Dimon va a controlar 6,74 millones de acciones por un valor de 358 millones al precio del cierre el jueves. Al arrancar la sesión, esos activos se apreciaron un 7,5%.

JPMorgan y Goldman Sachs fueron los valores que más tiraron este viernes del Dow Jones. También experimentó un notable repunte Citigroup, que perdía un 30% este año. Michael Corbat, su consejero delegado, hizo una maniobra similar el 22 de enero, aunque no tan contundente. Compró 25.000 acciones del grupo, a 41,05 dólares la unidad, de acuerdo con la información entregada al regulador.

A la semana le siguió Harris Simmons, consejero delegado de Zions Bancorporation, otra de las entidades sistémicas supervisadas por la Reserva Federal. En su caso compró 50.000 títulos el pasado 29 de enero a un precio de 22,67 dólares la unidad. También adquirió acciones a título personal de su banco Beth Mooney, consejero delegado del grupo financiero regional KeyBanc.

Maniobras insólitas

La compra de acciones realizada por Dimon es inusual, no solo por la cantidad invertida. La mayor parte de los títulos que acumulan los grandes ejecutivos de Wall Street es por los pagos en acciones en el paquete anual de remuneraciones, que reciben con un importante descuento. El ejecutivo recibió un incremento de la compensación del 35%, hasta los 27 millones. De ese total, 20,5 millones fueron en acciones, el doble que en 2014.

Jamie Dimon y Michael Corbat están en mejor posición que el resto de los inversores para anticipar movimientos en los mercados. Aunque los tipos negativos son una herramienta que está sobre la mesa de la Fed, su presidenta Janet Yellen la descartó en el escenario actual y porque su aplicación en el sistema bancario estadounidense es muy compleja. Además, tampoco se conocen sus consecuencias.

William Dudley, presidente de la Fed de Nueva York, fue incluso más rotundo. Considera que los tipos negativos no deben formar parte del debate sobre política monetaria en EE UU. La estrategia en este momento es la opuesta, indicó, y porque antes de ir a ese extremo hay otros instrumentos a los que se puede acudir. Su opinión es relevante porque es el que ejecuta la política del banco central.