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España pide ahora a Bruselas medidas urgentes para el acero

El ministro Soria reclama que se defienda la industria frente a las prácticas desleales de China y Rusia

Tarde y en solitario, España reclama a Bruselas “medidas urgentes” para proteger el sector del acero. Alemania y Francia —con otros cinco países— elevaron hace unos días una petición a la Comisión Europea para que defienda a la industria de las prácticas desleales de China, Rusia y otros grandes fabricantes. España, pese a ser el cuarto productor europeo, no fue invitada a firmar ese requerimiento. El ministro de Industria en funciones, José Manuel Soria, pide ahora a la Comisión que actúe “antes de que el daño sea irreversible”.

La carta de José Manuel Soria a la comisaria polaca Elzbieta Bienkowska, a la que ha tenido acceso este diario, arranca con un lamento del ministro español por “no haber sido llamado a participar en la carta conjunta” que firmaron Francia y Alemania, junto con Italia, Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Polonia. España se ha visto fuera de ese grupo de países pese a que solo produce menos acero que las tres mayores economías de la eurozona: Alemania, Italia y Francia.

Tras haber recibido fuertes críticas por parte del sector acerero y del Gobierno vasco por la pasividad mostrada, el Gobierno español se alinea ahora con el resto de socios, que exigen “la aplicación de medidas urgentes para compensar las prácticas de comercio desleal que están poniendo en riesgo miles de empleos en la industria europea del acero, e incluso la propia supervivencia del sector”, según esa misiva, fechada el pasado martes.

Soria subraya a la Comisión Europea la “urgencia e importancia” de tomar medidas “antes de que los daños sobre la industria sean irreversibles”. Y destaca las “consecuencias negativas sobre el sector en España” de las prácticas desleales, tanto en el empleo como en la producción de acero. Las acerías europeas han despedido a más del 20% de sus trabajadores desde 2008: 85.000 personas, según la patronal Eurofer.

El pinchazo en las cotizaciones del acero —paralelo al de la gran mayoría de las materias primas, entre ellas el petróleo— se deja notar de lo lindo en Europa. Tata Steel echó a la calle a 1.000 empleados en sus plantas británicas en enero. Arcelor Mittal ha anunciado que suspende de empleo y sueldo a los 335 trabajadores de su fábrica de Sestao (Vizcaya), sometida a una “parada temporal indefinida” hasta que las cosas mejoren. El acero subsidiado de China pone en jaque a las empresas del viejo continente, pero también a todo el sector en Latinoamérica.

Los productores acusan a China y a otros países de competencia desleal: ante el exceso de capacidad, venden por debajo del precio de coste gracias a las ayudas de su Gobierno.

“La Unión Europea no puede permanecer pasiva ante la pérdida de empleo y el riesgo de colapso en el sector del acero europeo”, decía la carta firmada por Berlín y compañía, con la que España expresa ahora su “pleno acuerdo”, en palabras de Soria.

Nuevas investigaciones

La Comisión Europea coincide con el análisis de la industria y de los países que han advertido la necesidad de actuar, aunque a su vez Bruselas destaca que alguno de esos países ha paralizado las propuestas legislativas del brazo ejecutivo de la UE para acelerar las investigaciones por competencia desleal. Europa ha interpuesto 35 medidas antidumping relacionadas con el acero, 15 de ellas directamente a China. Y está a punto de abrir tres investigaciones adicionales, tal como explicó la comisaria sueca de Comercio, Cecilia Malmström, en una carta reciente al ministro chino Gao Hucheng. Malmström sugirió a Pekín que controle el exceso de producción. Aunque Europa tiene sus propios problemas internos: a la caída de la demanda y la competencia de China se suman precios de la energía muy elevados y las tasas verdes más altas.