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Lagarde repetirá mandato al frente del FMI al ser la única candidata

La exministra francesa es la única propuesta para ocupar la dirección del Fondo hasta 2021

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, ejercerá un segundo mandato (entre 2016 y 2021) al frente de la institución creada tras la Segunda Guerra Mundial para facilitar la estabilidad y la cooperación monetaria internacional. Lagarde, que accedió al cargo en 2011, no se ha topado con ningún otro rival y sorteado fácilmente una dificultad llamada caso Tapie: un juez decidió en diciembre por negligencia en un caso de corrupción de 2007, cuando era ministra de Finanzas de Francia con el Gobierno de Nicolas Sarkozy.

"El periodo para presentar candidaturas para la posición de próximo director gerente se cerró el miércoles 10 de febrero. Un candidato, la actual directora gerente Christine Lagarde, ha sido nominado", explicó a través de un comunicado el presidente del consejo ejecutivo  del FMI, Aleksei Mozhin. La renovación de Lagarde en el cargo se formalizará el 3 de marzo.

Lagarde, nacida en París en 1956, estudió Derecho y ascendió en la firma de legal internacional Baker & McKenzie. Estuvo trabajando en Chicago durante una década cuando el Gobierno francés la fichó para llevar la cartera de Comercio Exterior. En 2007 Nicolas Sarkozy la nombró ministra de Economía.

Al Fondo llegó en medio de un incendio, para relevar a su compatriota Dominique Strauss-Kahn, por los cargos de agresión sexual a una trabajadora. El Fondo comenzó el pasado enero el proceso para nombrar al responsable del nuevo mandato y Lagarde no tardó en recibir apoyos. "Tengo el honor de que varios países me han mostrado su respaldo. Lo ha hecho Francia, también Reino Unido, Alemania, China, Corea del Sur, México... Y muy rápidamente", dijo en una entrevista en la radio francés el mes pasado.

Le tocará seguir lidiando con una situación económica global muy frágil, llena de incertidumbre, aunque acaba su primer mandato con la satisfacción del desatasco de una reforma del FMI que llevaba años bloqueada y que da más peso en la estructura de gobierno a potencias emergentes como China, Rusia, Brasil o México.

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