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Abengoa reduce a 650 millones sus necesidades de financiación

Hasta ahora, precisaba unos 850 millones para la operativa inmediata

Abengoa presentó ayer al comité restringido de la banca acreedora y los representantes de los bonistas la propuesta de financiación definitiva para acompañar al plan de viabilidad de la compañía.

Tras la reunión, que se alargó casi cuatro horas hasta las nueve de la noche, las partes acordaron guardar confidencialidad sobre los extremos del plan, que ahora analizaran con sus asesores (KPMG, por la banca, y Houlihan, por los bonistas).

No obstante, según fuentes del entorno, la compañía ha reducido sus necesidades de financiación para los próximos meses si salva el concurso de acreedores a una cifra cercana a los 650 millones de euros frente a los más de 850 que había estimado en primera instancia.

Precisamente, otro de los frentes de negociación de la reunión era la inyección de liquidez por valor de 160 millones con los bonistas. Esa cifra, junto con los 100 millones largos que espera sumar con las primeras ventas de activos permitirá hacer frente a los pagos de febrero y marzo, antes de que termine el plazo del preconcurso.

En otro orden, antes de cerrar el plan, la empresa planteaba recortar la deuda a 3.000 millones frente a los 8.904 millones actuales (55% banca y 45% bonistas). Eso significa que estos tendrían que capitalizar parte y hacer una quita, de manera que la deuda quedaría entre el 60% y el 70%, dependiendo de dicha capitalización.

Reducción a dos terceras partes

Además, debe 5.000 millones a proveedores. No obstante, la deuda vencida se sitúa en 500 millones, a los que habría que añadir unos 250 antes del 27 de marzo, fecha en la que termina el plazo del preconcurso y que los responsables de la empresa esperan cumplir con un acuerdo cerrado.

El plan de viabilidad, por otra parte, reduce la empresa a las dos terceras partes, manteniendo la energía termosolar y la construcción de líneas de transmisión eléctrica, que, junto a las desaladoras, formarán los negocios nucleares del grupo, sin abandonar la I+D para generar la tecnología propia.

En ese sentido, prevé vender los biocombustibles de primera generación, que suponen precisamente el 33% de los ingresos totales de Abengoa, es decir, el equivalente de lo que va a recortar. Por áreas, se concentrará en América, donde tendrá el 50% de su actividad, Mediterráneo y Norte de África, Sudáfrica y Europa Occidental, con el lógico peso de España. La empresa no contempla ajustes salariales ni de plantilla, más allá de los recortes ya contemplados, que afectarán sobre todo a Brasil.

En ese proceso de desinversiones, en el que prevé ingresos de al menos 1.500 millones, Abengoa ha vendido por 30 millones de euros su participación en la planta termosolar de Abu Dabi a Masdar. Esta compañía era socia de Abengoa en una empresa mixta en la que también participa la francesa Total y que gestiona la planta Shams-1, de 100 megavatios, en Abu Dabi. También ha vendido la antigua sede de la firma en Madrid, ubicada en la calle general Martínez Campos, por cuatro millones. Además, se han recibido ofertas por el edificio de casi 8.400 m2 que alberga las antiguas oficinas centrales de la compañía en Sevilla, así como de otros activos inmobiliarios y terrenos.

La venta de activos no incluye las acciones de Atlantica Yield (antes Abengoa Yield), en la que posee el 40%, entre otras cosas porque están pignoradas en el préstamo de la banca acreedora para inyectar liquidez. Los bonistas han exigido esos títulos como garantía del préstamo de 160 millones que todavía está por cerrar con la alarmante preocupación de la empresa por su tardanza. Los bonistas también exigieron un interés mínimo del 15%, con posibilidad de subirlo al 25%, lo que generó tirantez con los bancos. Por eso, la empresa no descartaba que la banca exija alguna prenda más.