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La banca y la deuda pública vapulean la Bolsa italiana

El mercado se ha dejado la cuarta parte de su valor desde que el comienzo de este año

La Bolsa de Milán sigue en caída libre. Ayer bajó un 3,2%. El lunes se desplomó el 4,7% —solo Atenas vivió en Europa una jornada más aciaga—. Y desde que comenzó el 2016 se ha dejado la cuarta parte de su valor. La debacle del mercado confirma la debilidad de una economía lastrada por sus problemas bancarios y, sobre todo, por una deuda pública que supone el 134,60% del PIB. Los bancos, inmersos en un salvamento, no ayudan. A la espera de que se publique el decreto pactado con la Unión Europea para el rescate, su cotización volvió a caer a plomo.

El síntoma doloroso de la debilidad italiana es la subida vertiginosa de su prima de riesgo, la diferencia de rentabilidad que se exige a la deuda italiana frente a la alemana, considerada la más segura. Si a finales de 2015 estaba en 95 puntos, ya ha escalado hasta los 145 y apunta síntomas de seguir creciendo.

Tanto el jefe del Gobierno, Matteo Renzi, como el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan, se apresuraron ayer a emitir mensajes de tranquilidad. Uno de ellos —tal vez el único al que agarrarse— es que al frente del Banco Central Europeo se encuentra Mario Draghi dispuesto a seguir poniéndole la red a Italia. El BCE, dijo Padoan en una entrevista a la agencia Usa, “está haciendo un gran trabajo y debe seguir haciéndolo”. Pero, por el momento, Italia no ayuda.

Las cifras de un desplome vertiginoso

El País

La Bolsa de Milán. El principal selectivo italiano, el FTSE MIB, encadena una caída desde el 1 de enero del 25,7% de su valor, lo que la convierte en la peor de las grandes plazas europeas en lo que va de año. Solo esta semana, el selectivo encadena ya dos jornadas de fuertes bajadas: del 4,7% el lunes y del 3,2% el martes.

Los bancos, el lastre. Las acciones de las principales entidades llevan semanas en pérdidas. Caige cae el 63% desde el 1 de enero. Grupo UBI, cerca del 49%; Banco Popolare más 50,3%; Unicredit pierde el 46%; Intesa Sanpaolo cerca del 30%; y Monte dei Paschi, más del 59,13%. El selectivo que agrupa los valores bancarios italianos acumula pérdidas del 39,10% en 2016.

La prima de riesgo, al alza. El indicador de riesgo de las inversiones en deuda pública terminó el 2015 cerca de los 95 puntos. Ayer estaba ya en 145 puntos, su nivel máximo desde julio de 2015. Pese al avance, sigue lejos de su cota máxima histórica, de noviembre de 2011, cuando llegó a 552 puntos.

Fuertes caídas en los bancos

Los valores más castigados fueron de nuevo los bancos: Carige (-10%), el grupo Ubi (-8,87%), Banco Popolare (-8,63%), Pop Milano (-8.35%), UniCredit (-7,91%) e Intesa Sanpaolo (-6,21%). Sin embargo, según el ministro Padoan, “la percepción de los mercados cambiarán porque Italia está a punto de cambiar la tendencia con respecto a la deuda pública”.

No obstante, el más optimista sigue siendo Renzi, quien —como hacía Silvio Berlusconi en sus últimos tiempos al frente del Gobierno— le quitó importancia a la subida de la primera de riesgo. “No me parece que sea un problema”, explicó, “porque cuando yo llegué al Gobierno estaba en 200, luego descendió a 90, gracias también al gran trabajo de Draghi, y ahora ha subido. Es verdad que es mejor tenerla más abajo, pero el verdadero indicador es el coste de los intereses de la deuda. Está en el 1,59%, mientras que cuando yo llegué estaba al 3,75%. Es menos de la mitad, un resultado extraordinario. Antes estábamos por detrás de España y ahora la hemos superado. Italia es ya un país estable. Ya no somos los enfermos de Europa”.

Los analistas no lo tienen tan claro. Incluso algunos, como Daniele Manca, vicedirector del Corriere della Sera, dudan de que el Gobierno esté prestando la debida atención a superar “el verdadero lastre” de la economía italiana, la deuda pública. El periodista explica así por qué la Bolsa de Milán siempre desciende más que la media europea. “El motivo es siempre el mismo”, responde, “cuando los mercados son tan volátiles, oscilan constantemente y el pánico empieza a serpentear por el parque, los operadores miran a los países más débiles, y ahí están Atenas perdiendo un 7% y Milán un 5%. Pero, ¿por qué somos débiles? El punto débil es la deuda pública (el 134, 60 del PIB, 2.192.000 millones de euros).

Y el índice de la debilidad la marca la prima de riesgo, que al final de 2015 estaba en 90 y ahora está en 150, con lo cual deberán pagarse más intereses. Hasta que el Gobierno no logre comprender que la deuda es nuestro lastre, los mercados nos seguirán viendo como uno de los países débiles cuyos títulos deben ser vendidos. Menos mal que Draghi sigue echándonos una mano comprando títulos de Estado. Imagínense que no estuviese Draghi”.

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