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El BCE estudia cómo eliminar los billetes de 500 euros

La decisión, que podría adoptarse en semanas, apunta contra el lavado de dinero y el terrorismo

El Banco Central Europeo (BCE) quiere acabar con los billetes de 500 euros. Pese a llevar años rechazándolo, el presidente del Eurobanco, Mario Draghi, busca ahora fórmulas técnicas para poner en marcha esta iniciativa que trata de luchar contra prácticas delictivas como el blanqueo de dinero o la financiación del terrorismo. “Hay dudas sobre cómo adoptar la decisión y cómo comunicarla. Queremos hacer cambios, pero de forma ordenada. Pero puedo asegurar que estamos decididos a que la producción del dinero no proporcione ninguna comodidad a los criminales”, dijo Draghi esta semana en el Parlamento Europeo.

Alemania inicia la batalla contra el efectivo

La polémica sobre los billetes de 500 euros se solapa en Alemania con el intento del ministro de Finanzas, el democristiano Wolfgang Schäuble, de limitar a 5.000 euros los pagos en efectivo. Las dos iniciativas tienen el mismo objetivo: luchar contra la criminalidad, y muy especialmente contra la financiación del terrorismo. Y a las dos se opone el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann.

En un país muy acostumbrado a pagar en efectivo, la propuesta del Gobierno despierta muchos recelos. Más que en España, cuyo Gobierno aprobó en 2012 una ley antifraude que limitaba los pagos en efectivo a compras de 2.500 euros. “Sería catastrófico que los ciudadanos tuvieran la impresión de que poco a poco se les retira el dinero en efectivo. Cada uno debe ser libre para decidir cómo quiere pagar”, señala Weidmann este viernes al diario Bild. “El efectivo es libertad”, titula su columna de opinión estrella el Frankfurter Allgemeine Zeitung.  

El Gobierno prevé poner en marcha esta medida en 2016. Alemania preferiría establecer un límite al pago en efectivo en toda la UE, pero si el acuerdo europeo no llega, Schäuble está decidido a aplicarlo en Alemania. La decisión llega como un intento de dificultar la financiación del terrorismo tras los atentados islamistas de París.

La decisión formal aún no está tomada, pero la voluntad es clara. Para acabar con los billetes morados es necesaria una mayoría en el Consejo de Gobierno del BCE, que reúne a los seis miembros del Consejo Ejecutivo y a los 19 gobernadores de los bancos centrales de los países del euro.

Destacados miembros de este órgano, como el presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidmann, se oponen, pero es difícil que puedan bloquear la iniciativa. “¿Creen de verdad que no se van a producir actividades ilegales por el hecho de que no existan billetes de 500 euros?”, se preguntaba el gobernador del banco central alemán en una entrevista reciente con el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Las fuentes consultadas del BCE aseguran que, pese a no haberse tomado aún una decisión definitiva, esta podría llegar en las próximas semanas. La eliminación de los billetes de 500 euros es complicada políticamente por las dudas del Bundesbank. Pero además también sería un proceso técnicamente complejo, que tendría consecuencias industriales, ya que cada país fabrica sus propios billetes.

La polémica sobre los riesgos asociados a unos billetes de tanto valor no es nueva; y en cada país se ha vivido de forma distinta. Antes de la introducción de la moneda única, el billete más alto en España era de 10.000 pesetas (unos 60 euros) y en Francia de 500 francos (76 euros). Alemania tenía en cambio su billete de 1.000 marcos, que equivale a los 500 euros del billete morado. Además de Alemania, otros cinco países (Austria, Bélgica, Italia, Luxemburgo y Holanda) disponían de billetes nacionales con un valor entre 200 y 500 euros.

En octubre de 2013, Draghi descartó una decisión similar con el argumento de que, pese a que los billetes de 500 euros puedan usarse con fines ilícitos, su eliminación no reduciría el fraude ni las actividades criminales. “Los billetes de alta denominación cumplen un papel para el público, principalmente como depósito de valor, pero también como medio de pago y último recurso como refugio de activos”, respondió el presidente del BCE a una pregunta de un grupo de eurodiputados socialistas. Paradójicamente, los argumentos que entonces usó Draghi se parecen mucho a los que ahora esgrime Weidmann para poner en duda la efectividad de la medida.

Unos 614 millones de billetes 500 euros circulan en la actualidad. En total suman un valor superior a los 300.000 millones de euros. De estos, en torno al 25% están en países ajenos a la unión monetaria.