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Obama propone una tasa de 10 dólares el barril a las petroleras

La Casa Blanca debe negociar con el Congreso cómo se aplicará el impuesto, pensado para financiar la innovación en el transporte

La Casa Blanca empieza a perfilar el último presupuesto de la Administración de Barack Obama y el presidente quiere aprovechar para incluir una tasa a las petroleras, equivalente a 10 dólares por barril. El objetivo del nuevo impuesto es financiar proyectos innovadores en el sector del transporte, como la construcción de trenes de alta velocidad o el desarrollo de tecnología para mejorar la movilidad.

La propuesta de Obama se enmarca en el conjunto de iniciativas para luchar contra el cambio climático y reducir la dependencia de la economía en los combustibles fósiles. En el discurso sobre el estado de la Unión, el presidente ya insistió en la importancia de destinar más recursos a modernizar un sistema que data de la era de Eisenhower, para que esté a la altura del resto del Siglo Veintiuno.

Los problemas de congestión del tráfico, insisten desde la Casa Blanca, se van a agravar durante las próximas décadas y eso supone un impuesto “oculto” para la economía. El partido demócrata y el republicano están de acuerdo en que el país debe dotarse de infraestructuras más modernas. El problema es que las dos alas del Congreso no hablan sobre cómo pagar esas inversiones.

El impuesto federal que se aplica al consumo de combustible es insuficiente para poder financiar estos proyectos. El equipo de Obama busca así “transformar” la manera en la que financiar el sistema de transporte. El nuevo impuesto que propone se irá introduciendo gradualmente durante un periodo de cinco años y afectará tanto al petróleo doméstico como al petróleo importando.

“Introduciendo esta tasa a la petroleras, el plan del presidente crea un claro incentivo para que el sector privado innove para reducir la dependencia en el petróleo y al mismo tiempo invertir en tecnologías limpias que alimenten nuestro futuro”, señala la nota explicativa con la propuesta. Obama acaba de anunciar la movilización de recursos para proyectos como el desarrollo del coche autónomo.

La tasa no se aplicará, sin embargo, a las exportaciones para no afectar a la competitividad en el mercado internacional. Lo que no se define en este momento es si el impuesto se aplicará a la producción de crudo o al barril de combustible ya refinado. Eso, indican desde la Casa Blanca, se deja para la negociación con el Congreso. Lo que si admiten es que las petroleras podrán pasar los costes al consumidor.

Una propuesta muy difícil de sacar adelante

“El problema es que nuestras infraestructuras se están derrumbando y el coste para las familias es enorme”, insisten desde el equipo de Obama. Las opciones de que este impuesto salga adelante son prácticamente nulas mientras las dos cámaras del Capitolio estén controladas por los republicanos. Algunos miembros conservadores ya la han calificado la iniciativa de “absurda”.

La reducción de las emisiones es una prioridad desde el inicio del primer mandato del demócrata. Pero algunas de sus propuestas, como regular las emisiones de las plantas de generación de electricidad, se enfrentaron con una férrea oposición tanto en el Congreso como en los estados. Esta propuesta, además, llega en un momento de dificultad para las petroleras por el desplome de precios.

El American Petroleum Institute emitió una nota en la que anticipa que este impuesto acabará afectando al consumidor “porque elevará el precio de la gasolina” y ese coste adicional a las petroleras, añadió, provocará a su vez una pérdida mayor de empleo en la industria. “En su camino de salida del Despacho Oval, el presidente Barack Obama propone hacer EE UU menos competitiva”, lamentó.