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Juncker “muy preocupado” con el presupuesto de Portugal

La Comisión Europea exige al Gobierno socialista un mayor esfuerzo en la reducción del déficit estructural

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha mostrado “muy preocupado” con el presupuesto presentado por Portugal para 2016. Desde hace una semana, las autoridades europeas y las portuguesas negocian una rectificación del borrador enviado a Bruselas. La discrepancia es sobre la reducción del déficit.

En entrevista a la televisión pública portuguesa RTP, el comisario de asuntos económicos, Pierre Moscovici, reconoció que la negociación se desarrolla en “un clima constructivo”, y añadió: “La comisión no existe para forzar a los estados miembros, no existe para obligarles a acometer políticas insoportables, no existe para escoger en vez de ellos; eso es responsabilidad de la soberanía nacional y de la democracia”.

Unas palabras que salían al paso de las críticas recibidas desde los partidos de izquierda que apoyan al Gobierno socialista, fundamentalmente el Bloco de Esquerda. Su portavoz Catarina Martins declaró el viernes en el Parlamento: “Bruselas está asaltando nuestro país”. La portavoz del BE recordó que el PS tendría el voto de su partido para plantar cara a Bruselas.

El presupuesto negociado con BE y PC contempla muchas mejoras sociales respecto al anterior gobierno conservador, pero también un aumento del gasto público (actualización de pensiones, fin de los recortes salariales a los funcionarios, aumento del salario mínimo, aumento de las fiestas, aumento de los abonos familiares, complementos salariales...) y reducción de impuestos (bajada del IVA, reducción de la sobretasa del IRPF...). 

Las modificaciones aportadas por el Gobierno portugués son insuficientes. según Valdis Dombrovskis después de la reunión de comisarios. El vicepresidente de la CE advirtió: “Es necesario un esfuerzo adicional para garantizar que Portugal no se queda en una situación de incumplimiento particularmente serio del Pacto de Estabilidad y Crecimiento”.

El miércoles, el ministro de Finanzas, Mário Centeno, se reunirá con sus socios parlamentarias, para explicar las modificaciones al presupuesto, que debe entrar en la cámara el viernes para su discusión y votación.

Bruselas quiere una mayor reducción del déficit estructural, en torno a 0,5 décimas, en lugar de 0,2%, lo que significa que el Gobierno portugués debe reducir gasto público o aumentar impuestos. Desde que se conocieron las críticas de Bruselas, el Gobierno ha anunciado que la reducción del IVA de la restauración (del 23% al 13%) no afectará a las bebidas alcohólicas, y que seguirán congeladas las promociones en la función pública. Pero esos guiños, no le bastan a Bruselas; y si recorta en políticas sociales, no le apoyarán los diputados del BE y PC. La solución son más impuestos indirectos. Ya se habían anunciado sobre combustibles y sellos, pero son insuficientes.

Las críticas al presupuesto no llegaron solo de Bruselas o de los partidos de la oposición. El Consejo portugués de Finanzas Públicas lo calificó de “poco prudente”, y la Unidad Técnica de la Asamblea para el Apoyo Presupuestario señaló que estaba mal hecho.

El borrador del presupuesto socialista prevé un déficit del 2,6% y un crecimiento del PIB del 2,1%, cuando la CE prevé el 1,6%.