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BlaBlaCar podrá seguir operando tras rechazar el juez su cierre

Un juzgado de Madrid desestima la suspensión cautelar que pedía la patronal del transporte por autocar

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El juez de lo Mercantil número 2 de Madrid ha desestimado la petición de suspensión cautelar de BlaBlaCar, la red social que permite compartir los gastos de trayectos en coche en trayectos interurbanos, que había solicitado Confebus, la patronal del transporte de viajeros por carretera, por estimar que este servicio supone una competencia desleal a su actividad. De esta forma, la aplicación, que cuenta con 2,5 millones de usuarios en toda España, podrá seguir operando normalmente hasta que los tribunales juzguen sobre el fondo del asunto, en un proceso que puede demorarse durante varios años.

El fallo estima que no se justifica la adopción de medidas cautelares porque no se ha probado por la acusación que existiera un peligro real e inminente de que la actividad de BlaBlaCar suponga un daño irreparable para el sector de transporte de viajeros al que representa mientras se juzga el fondo del asunto.

Confebus había alegado para pedir el cierre cautelar que la actividad de BlaBlaCar suponía ya una competencia desleal de aproximadamente un tercio de la actividad de los asociados a la patronal, lo que estaba dañando seriamente los intereses de las empresas de transportes de viajeros por autocar a las que representa.

En contra de esta versión, el juez recrimina a Confebus que no existe tal peligro de daños irreparables y que no se puede pretender por las partes que a través de las medidas cautelares se prejuzgue el fondo del asunto. "Hay que recordar que con la medida cautelar solicitada en verdad se pretende anticipar, en cierta forma, el resultado del fallo al pedir el cese de actos de competencia desleal lo que tiene un marcado efecto anticipatorio, puesto que es uno de los pedimentos de la demanda principal. Con independencia de ello y por lo dicho en los fundamentos, el juzgador entiende que no procede la petición de medida cautelar", asegura el fallo.

Argumentos de Confebus

La acusación había alegado que aunque BlaBlaCar funcionaba desde 2009 la petición del cierre se producía tras los cambios introducidos en 2013 por el que el servicio dejaba de ser gratuito. Confebus entendía que, desde entonces, funcionaba como una empresa encubierta de transporte por carretera, que se hace cargo de los seguros de los conductores a través de AXA, y cobra comisiones de cada pasajero.

En su defensa, el servicio online rechazó la petición de cierre al definirse como una mera red social que actúa de intermediario entre particulares y no como una empresa de transporte de viajeros profesional. Los conductores que realizan un determinado trayecto con asientos libres no ofertan un sistema de transporte, sino que desean ahorrar costes de un viaje que realizarían de todos modos, compartiendo gastos con los pasajeros, según el argumento de BlaBlaCar.

 La decisión del juez se trata de otro espaldarazo a las nuevas aplicaciones para móviles que ofrecen servicios de traslados frente a las empresas tradicionales. El juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid desestimó también en noviembre pasado la medida cautelar que solicitaba la Federación Profesional del Taxi de Madrid de cerrar la app Cabify, que ofrece alquiler de vehículos con conductor. Solo la actividad de Uber se encuentra actualmente suspendida por orden judicial, aunque en ninguno de los tres casos existe una sentencia en firme sobre el fondo del asunto, ya que solo se han dilucidado las medidas cautelares.

Desde BlaBlaCar han recibido con satisfacción la sentencia. "Esta decisión es coherente con la consideración que el coche compartido tiene en toda Europa y permite que los más de 2,5 millones de usuarios de BlaBlaCar en España puedan seguir compartiendo sus viajes. BlaBlaCar es una nueva forma de viajar más asequible, más social y más sostenible, basada en compartir coche y compartir gastos entre usuarios privados sin ánimo de lucro", señaló la empresa.

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